El 5 de marzo de 2026 se cumplen 24 años desde que salió el que posiblemente sea el último disco clásico de Extremoduro: ‘Yo, minoría absoluta’ (2002). Sin debatir ni profundizar al respecto aquí, para un servidor (David Esquitino), lo es. Aunque sea accesorio para lo que queremos conmemorar, sí es relevante decir que ‘La ley innata’ (2008), el siguiente disco, abría otra etapa para la banda, primero aún como Extremo y luego ya como Robe. Es una era que dura literalmente hasta que nuestro querido trovador castúo nos dejaba huérfanos hace unas semanas, y aún no lo hemos terminado de asimilar. Pero el referente al que todos, viejos y nuevos fans, podemos aferrarnos sin titubear es este.
Estamos hablando del noveno trabajo de Extremoduro, por cierto, y con el que el gran público comenzó a abrazar ya masivamente al grupo. Inesperado o continuación de lo que venía mascándose, es un matiz relevante siendo un LP con tan pocas concesiones al mainstream en realidad. El mismo Robe Iniesta comentaba entonces (en nuestra revista, concretamente) detalles interesantes acerca de su particular forma de vida, manera de pensar y actuar, que siempre llevó por bandera: "La masa es imbécil. Si sales en la tele puedes hacer un libro, un disco o lo que se te ponga en la punta del nabo. A mí eso no me interesa, ni vender más discos ni que me conozca más gente, como estoy ahora estoy bien”… “Como ahora”, pero entonces, que se nos entienda, y como cada artículo que hagamos a partir de ahora mentando la memoria de Robe y la historia de Extremoduro, que será en modo homenaje.
Dicho esto, vamos a repasar algunas de las curiosidades y puntos clave que hacen de ‘Yo, minoría absoluta’ un disco tan importante, querido y especial. Quitándole importancia, pero a su manera, el propio Robe nos explicaba: “Las canciones no salen cuando se quiere. Este disco me ha salido en dos meses, pero, después de estar tres años comiéndome la olla, me pegué un pedo y salió entero”.
1. 'Yo, minoría absoluta', pero el disco (y la gira) ya fue mayoría rotunda
Lo contábamos en la propia Heavy/Rock entonces, concretamente en el número 233, con el titular “Robe contra todo” en la portada. Pongamos primero en contexto el momento: Extremoduro cerraba la gira de presentación del LP en dos gloriosas noches en Madrid, concretamente el 22 y 23 de noviembre de 2002 en una abarrotada Cubierta de Leganés. Como curiosidad, hay que decir que esta gira la vemos representada en el DVD ‘Gira 2002’, que salió ya en mayo de 2004, con imágenes tanto de estas dos noches como de los conciertos de Lesaka (Navarra) y de Bilbao.
Bueno, pues un poco antes de uno de estos conciertos madrileños, Juan Destroyer tuvo la oportunidad de entrevistar in situ a un Robe ya menos esquivo, en contraposición con el estatus tan alto que entonces ostentaba tanto el grupo como él mismo. Todo ello habiendo abierto a empellones las puertas del éxito masivo poco antes, y dejando atrás para siempre las salas, los malos puestos en los carteles de festivales, y el apelativo de banda maldita o de culto (si es que alguien todavía les acusaba de ello).

Eso sí, esto no quita que a nuestro protagonista le gustara hacer entrevistas: "No soy reacio, tú lo sabes, me has llamado y estoy aquí, lo que pasa es que hay veces que se puede hacer y otras que no. He venido a tocar y no me importa hacer una entrevista, pero si no estamos tocando y no hay cosas que puto decir, quiero vivir mi vida y que me dejen tranquilo”. Ni tampoco lo que implica el éxito: “Cuando te llaman demasiado para hacer una entrevista es porque pasas del ámbito de lo que son las revistas musicales, que son con las que no me niego… siempre que tenga algo que decir”.
Genial y de justicia para muchos, “vendidos” y “todo mal” para otros (que esto siempre ocurre), comenzaba de verdad la leyenda y el gran éxito con ‘Pedrá’ y, sobre todo, ‘Agila’, en 1995 y 96, respectivamente. Cierto que quedó en algún extraño punto de calma chicha con ‘Canciones prohibidas’ (1998), pero a partir de ‘Yo, minoría absoluta’ se desbordaría la riada. Aunque a Robe le daba igual si le gustaba más a unos o a otros, o si es mejor Extremoduro “de antes” o “de después”: “Ahora es así y punto, y mañana será de otra manera o será de la misma porque hemos cambiado para que todo siga igual”.
Por tanto, dejamos fuera del debate también si las regrabaciones de los temas antiguos de ‘Grandes éxitos y fracasos’ (2004) mejoraban o estropeaban las versiones primigenias. Que se quede la idea en “stand by”, ¿no?
2. Robe “como un cristo con dos pistolas” en la portada.
¡Eh!, que no lo digo yo, que es literal. Posiblemente, fue su cubierta más controvertida y polémica. Me llama la atención que en un momento en el que el grupo ya era bastante popular, y activo prioritario de Dro / Warner, la compañía accediera a ir adelante con ella. De cualquier manera, aparece clara la filosofía del de Plasencia, como le contaba entonces Robe al Destroyer en la citada entrevista: “Se puede hacer caso a lo que dicen, pero tampoco demasiado, (que) hay que mandar a todos a tomar por culo, como en el disco en directo. Y, de vez en cuando, tener personalidad: mi manera de pensar es ésta y soy yo el que lo estoy haciendo".
Genio y figura, y más Jesucristo García que nunca, se ha convertido en una de las más icónicas del grupo. Hoy, en estos tiempos blancos de la sociedad, no hubiera sido posible, y la compañía (la que fuera) seguramente no lo hubiera aprobado, pero eran otros tiempos, en este caso para bien. Y si entonces ofendió a los mojigatos y conservadores de turno, es que fue acertada, aunque de salir hoy hubiera tenido más detractores que defensores… O lo que es aún peor, si no pusiera Extremoduro en la portada, hubiera pasado quizás desapercibida.
Personalmente, me gusta el punto transgresor, “cutre” a propósito, pero sobre todo la idea que subyace de “yo soy mi propia religión, y sin dios ni amo”, o “el que quiera que me siga, y el que no, que se vaya a la mierda”. Incluso me transmite mirándola una segunda acepción, o interpretación, que podría ser aquello de “rock (a mi manera) desde las entrañas” o “esto es lo que soy y lo que hay”, complementaria en realidad con la idea anterior. ¿Alguien me compra el argumento?
3. ¿El disco más exitoso y popular de Extremoduro?
Bueno, el debate se podría poner de nuevo sobre la mesa. Difícil no afirmar que ‘Agila’ es el LP más exitoso y clave de Extremo, y que ‘Deltoya’ sea el preferido de los viejos fans… o que el más importante en realidad es el primero, porque arranca la andadura y marca las bases del rock transgresivo. Y para los seguidores de la última etapa, los dos últimos de Robe son ley, y para muchos otros hubo un antes y un después, que efectivamente lo hubo, desde ‘La ley innata’ y que lo posterior ya era Robe, solo que aún bajo el apelativo “antiguo”. Pero con los datos en la mano, el álbum más escuchado del grupo, al menos en Spotify (como plataforma digital más relevante) es este.
Además, cuenta con la primera y la tercera canción del ranking de los diez temas más populares de Extremoduro en plataformas, además de otra más precisamente en el puesto número 10: “La vereda de la puerta de atrás”, “Stand by” y “Puta”, respectivamente. No metemos en la ecuación (para hacer la cuenta de la vieja, digo) ni las cintas de gasolinera más vendidas, las casetes grabadas y pasadas una y otra vez entre los amigos ni los discos más relevantes en las estanterías de los que éramos adolescentes en esos primeros tiempos, muchos de ellos rockeros actuales gracias a Robe y compañía. Pero con los datos en la mano, al menos digitales, la realidad se cae por su propio peso.
Aunque a Robe esto siempre le ha importado poco, como nos contaba entonces: “Seguramente, vender más sería agobiarme, mal rollo, y al final pensaría más en lo malo que en lo bueno. Prefiero seguir así, vivir como ahora, más tranquilo. He estado mucho tiempo luchando para llegar a un punto, y si la cosa ha ido subiendo no es porque yo lo haya querido así”. Pero efectivamente siguió subiendo, aunque muchas veces a él le hubiera gustado escaparse (o esconderse) por “La vereda de la puerta de atrás” y, a ser posible, que le enterraran “con la picha por fuera, para que se la coma un ratón”.
4. Los amigos y compañeros, y referentes, siempre cerca, a ser posible piel con piel.
“Nunca llevo el corazón encima, por si me lo quitan”, nos dice en algún momento del principio del disco, pero era una verdad (o mentira) a medias. Que, si quedamos, lo haremos cerca del suelo, “cerca de tu cintura y donde se refleje la luna”. Y si canta Fito (que hace coros en el disco, igual que Sara y Lourdes Aldeokoa), nos desarma y nos deja el corazón blandito. Que nunca falten los amigos y compañeros, que ni Robe le quitó a Uoho a nadie ni Fito tuvo nunca el mínimo resquemor de tener a sus dos amigos trabajando juntos en Extremoduro. Y Robe, a su vez, se mantuvo bastante fiel en estos años a su formación vamos a decir clásica, con Iñaki “Uoho”, guitarrista, director musical, productor y mano derecha, por un lado, y Miguel Colino al bajo y “el Cantera” a la batería, como base rítmica en la segunda línea.

Eso sí, los concejales de cultura, ayuntamientos y demás (sobre todo los de “aquel partido del que usted me habla”) eran menos amigos y compañeros, aunque Extremo fuera buque insignia de la música en Extremadura y en España. Pero ni siquiera entonces, o al menos no en ese momento, se lo estaban poniendo fácil a Robe & Co. Él mismo comentaba esto en los mentideros de La Cubierta de Leganés (Madrid): “Si los ayuntamientos no le dan un poquito de cuerda a los promotores, es imposible hacer un concierto grande como estos; si ellos te ponen la zancadilla, malo. Al final dependes de que al último concejal de turno le salga de los cojones que toques, así que anda que se vayan a tomar por culo todos los concejales uno detrás de otro”.
Es esperpéntico que uno de los extremeños más populares de los últimos 30 años tuviera problemas para presentarse ante sus paisanos, pero así era, por mucho que hoy le pongan su nombre a auditorios y Palacios de Congresos (que nunca es tarde si la dicha es buena, una cosa no quita la otra). O le homenajeen en los Goya y ciertos políticos se suban al carro de manera sonrojante cuando toca: "Es que tú no conoces al alcalde de mi pueblo, y así hay muchos otros. Son problemas subliminales, zancadillas que le van poniendo a los promotores y hacen que éstos no se atrevan a llevarlo adelante. Ya no depende ni del partido, sino de cada puto alcalde y cada puto concejal”. Genio y figura.
5. Ni comercial ni accesible ni niño muerto: ‘Yo, minoría absoluta’ era duro y transgresor
Volviendo por un momento al punto 3, es obvio que este trabajo fue realmente popular y le abrió de par en par las puertas del éxito masivo al grupo. Y sí, de repente les escuchaban los pijos y sonaban (en parte o a veces) en la radiofórmula, pero ojo, no nos equivoquemos, que, pese a momentos puntuales más accesibles y cercanos a lo que sí sería el grupo más adelante, como “La vereda de la puerta de atrás” o “Cerca del suelo”, este disco es muy duro, provocativo, polémico, transgresor y gamberro. Desde la portada, que ya lo hemos contado, hasta las canciones más netamente crudas e irreverentes como “Hoy te la meto hasta las orejas”, “Menamoro” (pedacitos de cielo dentro del culo incluidos), “Buitre no come alpiste” o “Puta”, de comercial nada. Y ojito con “Luce la oscuridad”, que engaña.
En este caso, hablaba Robe ante la pregunta de cerrar los conciertos de la gira con una canción más “bonita” y ensoñadora como “Ama, ama y ensancha el alma”, pero podemos recoger el trasfondo de lo que nos decía entonces para darle aún más sentido a esta realidad: “Haces canciones protestando, cagándote en Dios, y otras de amor, de alegrías y penas; y esta es como dar al final un punto bonito, de buen rollete, de “todo el mundo a follar"”.
Ahora, en el contexto y mundo actual me refiero… ¿le traería problemas a su autor un título y una letra como la de “Puta”? Que sí, que se ha convertido en un clásico y es una canción en la que, como en tantas otras, deja salir sus entrañas y saca una vena poética, pero a la vez totalmente cruda, desencajada y visceral.
6. “Buitre no come alpiste” y Robe no se vende ante nada ni nadie
Cogiendo de refilón la “discusión” del epígrafe anterior ante los temas accesibles del disco y los más duros, yo dejaría el final con “La vieja (canción sórdida)” en un particular un punto intermedio (contracultural o anti-comercial, si es que esto existe). Sería uno de esos versos libres y rara avis no tan inhabitual en la discografía de Extremo que me apetece destacar, aunque sea de tapadillo.
De cualquier manera, quiero cerrar este artículo sui generis sobre ‘Yo, minoría absoluta’ hablando del corte tapado del disco. Es decir, del tema posiblemente más infravalorado y menos recordado, que a su vez es el que más tiene que ver con los principios de Extremo y con su vena más combativa, “transgresiva” y visceral (que es una palabra que vuelvo a usar a propósito porque me gusta cómo suena y lo que significa). No, Extremo no se habían vendido ni ablandado, y seguían inspirándose del lado oscuro del desamor, del punto psicotrópico de la realidad y, sobre todo, de beber la pócima del caldo más delicioso que existe, el de tu entrepierna.
Otra cosa es que los mensajes llegaran a lugares incorrectos o se malinterpretaran, pero ellos siguieron a su manera y siempre por su camino. Y trabajando cuando había inspiración o historias que contar: "Siempre tienes que hacer cosas, que tampoco puedes estar tocándote los huevos descaradamente porque te hartas. Mola tocarte los huevos cuando has estado un tiempo sin podértelos tocar, pero estar sin hacer nada, a mí no me mola". Que nadie acuse injustamente a Robe de ser un vago o comodón, porque no lo era.
Bueno, momentos personales y vitales aparte, que obviamente influyeron en canciones tan rudas como “Puta”, “A fuego” o el durísimo “Buitre no come alpiste”, me apetece destacar al final esa segunda visión, o interpretación, que siempre me transmitió esta última. Como digo, la amargura de un desamor y la manera de enfrentarlo (y expresarlo o superarlo) “a lo Robe” es obvio que aparece en la letra de la canción, y como mensaje principal de la misma. Pero yo siempre vi una segunda idea subyacente en la canción de reivindicación del tipo que no se vende ni adapta ni se baja los pantalones más que para cagar o copular.
En Monfragüe buitres negros, y en Extremadura tus mujeres nos la ponen, aunque seguimos siendo unos animales… Pero nada de pusilánimes o ratas de basura, sino reyes de la manada, y mordiendo, que buitre no come alpiste, que lo sepáis. De hecho, lo decía Mariskal en la editorial de la citada revista de finales de enero de 2003, para terminar el artículo: “Es un orgullo tenerle como uno de nuestros grandes iconos. Eso es rock por encima de estilos o tendencias. Ojalá que no cambie nunca”. Y no cambió, solo se marchó, en un amanecer, cuando no tocaba.
Escucha 'Yo, minoría absoluta' en Spotify:
Que no se pierda el legado y que juntos sigamos construyendo el camino. No puedes dejar el rock, y lo sabes… De lunes a jueves en MariskalRock Radio de 18:00 a 19:00, con repetición para los rezagados o nocturnos empedernidos a las 22:00. ¿Nos escuchamos juntos?
- “Yo, minoría absoluta” de Extremoduro cumple 24 años y te contamos seis claves del disco y de entonces: Jesucristo, Fito, buitre (no carroñero), Robe y la mayoría absoluta - 4 marzo 2026
- Entrevista a Wiccan Play Blues (Dada Memphis): "Estamos aquí por derecho propio y nada ni nadie nos tiene que dar permiso para hacer música" - 4 marzo 2026
- Entrevista a Nurcry: “Hemos pasado por distintas etapas, pero hoy hay compromiso y una forma de trabajar muy clara” - 3 marzo 2026




