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Steve Vai recuerda cuando Brian May lo invitó a un ensayo de Queen y le prestó un "objeto mítico": "El tiempo se ralentizó”

Detrás de cada gran estrella del rock se esconde un joven fan que un día soñaba con ser como ese ídolo al que escuchaba en sus discos y veía en revistas y, con suerte, alguna vez en directo. Este es el caso también para un maestro como Steve Vai, que tiene en Brian May, guitarrista de Queen, a uno de sus más venerados ídolos, como no se ha cansado nunca de contar. Ahora, con motivo del estreno de una guitarra hecha a medida y que une ambos mundos, Vai ha recordado la historia en la que “el tiempo se ralentizó” cuando May le prestó un "objeto mítico” tras invitarlo a un ensayo de Queen.

La protagonista de la historia no puede ser otra que una de las más míticas guitarras que se han construido, la Red Special que ha acompañado desde hace medio siglo las andanzas de Brian May por todo el planeta. Ahora, y gracias al luthier Andrew Guyton, de Guyton Guitars, y al propio guitarrista de Queen, Vai es el orgulloso dueño de lo que podríamos llamar una “Green Special” hecha solo para sus manos, lo que ha presentado en sus redes con una historia que no tiene desperdicio.

Estas son las palabras de Steve Vai sobre su relación de admiración y amistad con Brian May, en la que nuestro país también sirve como escenario: “En la década de los 70, cuando era un niño en Carle Place tratando de aprender a tocar cualquier cosa afinada, Brian May era uno de mis héroes absolutos. Su tono y su toque rezumaban clase rock and roll, y las canciones que componía y las notas que elegía calaron hondo en mi psique y ayudaron a dar forma a una imagen fantástica de mi futuro en mi mente”.

“Pero su Red Special no era solo una guitarra para mí”, continúa un apasionado Vai. “Era un objeto mítico, una varita mágica construida por un joven genio y su padre. Estudié todas las fotos y rumores que pude encontrar. Esa guitarra plantó la semilla de que tal vez algún día podría construir la mía propia, lo que afortunadamente nunca sucedió, debido a mi total falta de experiencia”.

El encuentro se iba a producir: “Avancemos rápidamente hasta 1980. A los 20 años me mudé a Los Ángeles, conseguí un pequeño apartamento en Fairfax y Sunset, empecé a trabajar con Frank Zappa y, una noche, entré en el Rainbow Bar and Grill y vi a Brian allí de pie. Solo. Como un ser humano normal. Pensé que estaba alucinando. Brian fue increíblemente amable con este chico desconocido y luego hizo lo impensable: me invitó a un ensayo de Queen en Zoetrope. Estar sentado en una habitación con toda la banda ya era bastante irreal, pero entonces vi la Red Special. La señalé y dije: “¿Es esa?”. Brian respondió: “Sí. ¿Quieres probarla?”.

“El tiempo definitivamente se ralentizó”, ilustra perfectamente Steve Vai sobre aquel instante. “Después de idolatrar esa guitarra durante toda mi juventud, tenerla en mis manos fue algo estremecedor. Pensé: “Esto es, por fin voy a sonar como Brian May”. Pero, para mi disgusto, no fue así, por supuesto. Sonaba como yo. Y entre las cuerdas de calibre 0,08, la acción ultrabaja y un mástil del tamaño de un pequeño árbol, la tocaba como una jirafa bebé con patines. Aun así, era el paraíso”.

Un legendario evento celebrado en Sevilla aparece en el relato: “Unos años más tarde, tras el lanzamiento de ‘Passion and Warfare’, me invitaron a actuar en un concierto de Guitar Legends en Sevilla, España, y Brian era el director musical. Brian me contó la historia de un joven guitarrista al que una vez dejó tocar su guitarra en un ensayo, un chico que estaba en la ciudad trabajando con Zappa y que tocaba increíblemente bien. Le dejé contarme toda la historia y luego le dije... “Brian, ese era yo”. Este es uno de los giros más satisfactorios que me ha ofrecido el universo”.

Nos acercamos a la presentación del nuevo instrumento: “A lo largo de los años, he tenido la suerte de conocer a Brian, tocar con él en múltiples ocasiones e incluso trabajar con él. Siempre es un inmenso placer y un honor, y él siempre ha estado a la altura. Pero lo que más valoro es nuestra amistad. Y ahora viene la parte que todavía me hace parpadear, reír y sacudir la cabeza con incredulidad. El verdadero honor indescriptible es esta extraordinaria guitarra que él mandó fabricar a medida para mí y me regaló. ¡Es una Red Special “verde”! Es difícil encontrar las palabras. Me siento verdaderamente honrado”.

Vai entra en detalle sobre la guitarra: “Y aquí es donde también tengo que dar las gracias de todo corazón a Andrew Guyton, luthier extraordinario. Andrew, lo que has creado es más que hermoso. Esta guitarra no es solo un instrumento, es devoción hecha tangible. El arce veteado, el mástil de caoba, los trastes jumbo EVO dorados, el diapasón yin-yang, la increíble gama de tonos, la elegancia del trémolo y un mástil que se adapta perfectamente a mis manos... Cada detalle habla de un profundo cuidado, imaginación y maestría. De alguna manera, honra el espíritu de la Red Special y, al mismo tiempo, me permite sentirme completamente a gusto con ella. Debe de ser el verde”.

Las palabras del guitarrista hacen que no sea difícil pensar que no exagera cuando habla de llevarse esta “Green Special” a la tumba: “Tengo muchas guitarras, pero esta es única. Su alma y su historia están impregnadas en ella y coronadas con una buena dosis de amor. La atesoraré durante el resto de mi vida y, sí, me la llevaré a la tumba conmigo. Brian, gracias por la inspiración, la generosidad, la amistad y por confiarme una parte de tu ADN creativo. Has regalado al mundo tu música inspirada y tu maestría con la guitarra durante más de medio siglo, y ahora mismo, este fan (yo) te está profundamente agradecido y sigue riendo con incredulidad mientras toca «Tie Your Mother Down» con su nueva guitarra”.

 

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