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Roddy Bottum recuerda la gira de Faith No More junto a Guns N’ Roses y Metallica: “Misoginia, agresividad masculina y masculinidad tóxica eran parte de la ecuación”

El paso del tiempo ha ido dejando atrás un mundo que, visto con los ojos actuales, no deja de llamar la atención y de obligar a pensar que “eran otros tiempos” para poder aceptar aquella realidad más machista y conservadora que, aunque sigue intentando asomar la cabeza, ya va quedando en el olvido. Como ejemplo, Roddy Bottum, teclista y guitarrista de Faith No More, ha recordado la gran gira que unió a su banda con Guns N’ Roses y Metallica asegurando que “misoginia, agresividad masculina y masculinidad tóxica eran parte de la ecuación”.

‘The Royal We’ es el título del libro de memorias que ha llevado al músico a pasar por espacios como "60 Minutes Or Less”, podcast en el que ha dejado estas palabras sobre cómo fue la experiencia de participar en una de las giras más importantes de la historia, con los de Axl Rose llevando por todo el mundo sus ‘Use Your Illusion’ y con Metallica en mitad de la gira de su homónimo “black album”, nada menos: “Creo que fue un reto, pero, sinceramente, solo para mí. Creo que era lo normal en el rock and roll en aquella época. La misoginia, la agresividad masculina y la masculinidad tóxica formaban parte del panorama en aquella época, y todo el mundo lo aceptaba. Sinceramente, no conozco a nadie que no lo hiciera”.

Bottum entra en detalle: “Nuestro guitarrista de ese momento era muy rockero, tocaba una guitarra Flying V, tenía el pelo largo y rizado y desprendía un aire muy rockero, que era lo que nos encantaba de él. Tocaba la guitarra como lo hacía Metallica, y era muy amigo de ellos. Era ese tipo de persona. Pero el resto de nosotros éramos todos artistas extraños, progresistas, de izquierdas y de mentalidad liberal. Billy (Gould), con quien crecí, que tocaba el bajo en Faith No More; Mike (Bordin), el batería; y Mike (Patton), el cantante, todos estábamos alucinados por la osadía de ese ambiente. No podíamos creer lo que veíamos, pero estábamos muy solos en esa forma de pensar”.

No se puede olvidar que Roddy fue otro de los pioneros en mostrar abiertamente su homosexualidad dentro de aquella escena: “Todos los que participaban en esa gira, la gente de Guns N' Roses, su equipo, la gente de Metallica, su equipo, Jim (Martin), nuestro guitarrista; probablemente gran parte de nuestro equipo, estaban de acuerdo con el hedonismo. Les parecía bien, y era una época en la que la gente se sumaba a eso. Yo, siendo gay y habiendo crecido con tres hermanas, lo encontraba ofensivo, salvaje y me decía: “¿Qué demonios?”, más que a nadie, sin duda. Y como cuento en el libro, llega un momento en mi vida en el que me doy cuenta de eso y veo la posible asociación entre nosotros como banda y yo en esa banda siendo considerado como tal, y pienso: “No, no, no, no, no, no”. Así que, a partir de ese momento, ya que no había sido muy abierto sobre mi sexualidad en la prensa, eso me animó a hacer esa declaración pública y a hablar de ser gay. Y ahí es donde mi historia da un giro en el libro”.

Bottum se centra en un detalle sobre el aclamado primer disco de Guns N’ Roses que hoy sería recibido con reacciones muy distintas al momento de su publicación: “Cuando salió el primer disco de Guns N' Roses, ‘Appetite For Destruction’, lo compré. Como canciones pop, eran muy buenas. Eran muy dinámicas y funcionaban muy bien. Y aunque había una cosa, como un encarte, que venía en el primer disco de Guns N' Roses, que era una especie de dibujo, y había una pared con grafitis. Era una caricatura, y había una chica con uniforme de colegiala, y tenía la ropa interior bajada hasta los tobillos. Y la sensación es que la han violado. Solo voy a decir eso. Y siento si esto puede afectar a alguien. Mis disculpas. Pero incluso viendo eso, cuando compré el disco y lo abrí, me gustó”.

Eran otros tiempos, hay que decir nuevamente. El músico termina explicando cómo finalmente cambió su percepción: “Es difícil pensar en nosotros mismos en esos términos en aquel entonces y en lo mucho más indulgente que era yo y lo bien que me sentaban las cosas. Eso no mola. Especialmente hoy en día, si lo viéramos, si lo viéramos como una especie de apéndice en la obra de arte de alguien que incluyera algo así, diríamos: “¿Qué demonios? No”. Pero por alguna razón, globalmente, aceptamos a Guns N' Roses. Incluso la gente progresista y liberal aceptó a Guns N' Roses. Era algo viable, eran emocionantes y dinámicos, eran una banda de rock ruidosa e irrespetuosa, y era genial... Así que me llevó mucho tiempo aceptar el desagrado que me producía lo que eran. Me llevó mucho tiempo decir: “Oh, espera, un momento””.

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