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“Jailbreak” de Thin Lizzy cumple 50 años: Cinco curiosidades del disco que salvó a la banda y marcó el destino de Phil Lynott

Medio siglo se cumple hoy, 26 de marzo de 2026, desde que Thin Lizzy diera el puñetazo definitivo en la mesa del hard rock e incluso creara el sonido que posteriormente iba a marcar el heavy metal. Phil Lynott y los suyos respondían al ultimatum de su discográfica publicando el que posiblemente sea el mejor disco de su carrera, un ‘Jailbreak’ que marcaría la cima de esta influyente carrera una década antes del adiós definitivo de una de las grandes leyendas del rock.

El 4 de enero de 1986 se apagaba la vida de un genio como el irlandés Phil Lynott (Mariskal Romero vivió así el homenaje en Dublín), líder de una de las bandas más influyentes de la historia, que alcanzó su mayor momento de gloria a partir de que, diez años antes, viera la luz ‘Jailbreak’, un disco que ya hablaba con sutileza y maestría de guerreros caídos, rebeldía, soledad, huida y vivir al límite. Y entre todo ello, llegaba un sonido que iba a dejar una huella que sigue vigente hoy día. Celebremos estos 50 años de ‘Jailbreak’ con cinco curiosidades que (quizás) no sabías sobre el disco.

1. Puerta grande o enfermería: y salieron a hombros

Sirva este símil taurino para ejemplificar cómo Thin Lizzy llegó hasta este punto de su carrera. Tras los lanzamientos de ‘Nightlife’ y ‘Fighting’, que no alcanzaron el éxito que se podía esperar dado el potencial de la banda, Thin Lizzy se encontró en una situación crítica con su discográfica, Vertigo Records. Algo muy parecido a un ultimátum se planteó de cara al lanzamiento del que iba a ser ya su sexto disco, y parece que la presión jugó a favor de Lynott y los suyos.

El cantante y bajista, acompañado por las brillantes guitarras de Scott Gorham y Brian Robertson además de Brian Downey como batería iban a lanzar su disco de mayor éxito, incluyendo el single que derribó todas las barreras a nivel mundial, un himno como “The Boys are Back in Town”, que entró en las emisoras estadounidenses como cuchillo en mantequilla, siendo más de dos millones las copias del disco que se han vendido en todo el planeta.

El propio Scott Gorham lo contaba así, como recogía Loudersound: “El impacto más importante que tuvo “The Boys Are Back In Town” en nosotros como músicos fue que nos permitió grabar más álbumes y seguir desarrollando nuestro estilo. ‘Jailbreak’ fue nuestro tercer disco con la discográfica, y realmente era un momento decisivo. Si no hubiera vendido, estoy seguro de que nos habrían despedido, y quién sabe qué habría pasado. Le debemos mucho a ese single, y a la visión de Chris O’Donnell (manager) y a esos DJs de Louisville, que vieron en él algo que, como banda, no habíamos notado”.

2. La meca de las guitarras gemelas

Es mucho resumir describir el sonido que Scott Gorham y Brian Robertson perfeccionaron en este disco como “guitarras gemelas”, pero posiblemente, y a estas alturas del partido, se entienda perfectamente el ejercicio de armonías guitarreras en terceras que se sacaron de la manga estos maestros, sentando definitivamente las bases de una técnica que iba a ser imitada hasta la saciedad posteriormente.

Además de la inconfundible voz de Lynott, posiblemente hablemos del sello o la firma más reconocible del sonido de la banda, con el que se había experimentado ya en los discos anteriores, pero que con la producción de John Alcock y temas como “Emerald”, “Warriors” o el propio gancho de “The Boys Are Back in Town” alcanzaba la excelencia a la que la futura ola de heavy metal británico se iba a lanzar de cabeza.

3. "The Boys Are Back in Town”: El himno definitivo

El cine y la televisión no dudan en recurrir a este tema de 1976 como glorioso momento del resurgir de algún protagonista heroico que ha aprendido la lección y vuelve para derrotar al villano. Un himno de aparente celebración y camaradería que, como decíamos, conquistó a los locutores de las radios norteamericanas y de todo el mundo, aunque no faltan voces que apuntan a una lectura más oscura sobre recaídas, el reencuentro con amistades más peligrosas, y otras más oficiales, como vemos a continuación, que apuntan a su origen antibelicista. En cualquier caso, una melancolía que sigue llenando el alma, sea en lo positivo o lo negativo, desde el primer segundo.

Cuesta más creer que la banda estuviera a punto de desechar la canción, y sobre eso habla también Gorham en Classic Rock: “Habíamos grabado unas quince maquetas para lo que se convertiría en el álbum ‘Jailbreak’, y habíamos seleccionado las diez que nos parecieron mejores. Entonces, nuestro mánager, Chris O’Donnell, vino a escuchar las canciones y le pusimos las quince. Se fijó en una que habíamos titulado “GI Joe”, pero que ya habíamos descartado por no ser lo suficientemente buena para el álbum. Le gustó y nos dijo que debíamos incluirla. Aceptamos su opinión, pero aún quedaba trabajo por hacer, porque la letra era antibelicista, lo cual no encajaba con nuestra filosofía, y musicalmente no terminaba de cuajar. Sin embargo, lo solucionamos todo y “GI Joe” se convirtió en “The Boys Are Back In Town””.

4. Un guerrero hasta las últimas consecuencias

Siguiendo con las interpretaciones de las letras, en este caso le sumamos la aportación visual del disco, con esa icónica portada diseñada por el irlandés Jim Fitzpatrick, famoso por su icónico retrato del Che Guevara, que ya había trabajado con el grupo anteriormente en ‘Vagabonds of the Western World’ (1973) por ejemplo. Mezclamos el mundo del cómic y sus guerreros para hacer alusión a “Warriors”, otro de los grandes temas del disco, que en este caso pasa de la acción al estilo de vida autodestructivo y al vivir al límite de ídolos del propio Lynott.

Una intensidad que empezaba a abrirse camino en un artista que explicaba así a Classic Rock la idea de esta canción: "La única forma en que podía transmitir lo que se siente al ser un gran consumidor era describiéndolos como guerreros; como gente que realmente sale ahí fuera y lo da todo. Tipos como Hendrix y Duane Allman eran perfectamente conscientes de la situación en la que se estaban metiendo. No se estaban enganchando poco a poco. Fue una decisión consciente la de salir ahí y llevar las cosas hasta las últimas consecuencias”.

5. El sueño americano que quedó inconcluso

Cuando Thin Lizzy empezaba a surfear la cresta de la ola del éxito provocado por ‘Jailbreak’ con “The Boys Are Back in Town” como motor para recorrer Estados Unidos recogiendo la cosecha de lo sembrado, se tuvo que cancelar el final de la gira para que Phil Lynott fuera tratado de la hepatitis que habría contraído. El líder de la banda tuvo que ser hospitalizado, y aunque la maquinaria siguió en marcha en lo que a la composición se refiere, con el inicio de la creación del siguiente disco, ‘Johnny the Fox’, arrancando en esas semanas de tratamiento, el impulso que había adquirido la banda no iba a retomarse completamente al mismo nivel.

La buena inercia adquirida se exprimió con el lanzamiento del citado segundo disco que Thin Lizzy publicó en 1976, cuya gira dio lugar a uno de los conciertos que quedaron plasmados en el legendario ‘Live and Dangerous’, uno de los considerados como mejores discos en directo de la historia del rock, el 14 de noviembre de 1976, en el Hammersmith Odeon de Londres.

Escucha 'Jailbreak' en Spotify:

Jorge Bobadilla

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