Entrevistas |Adrian Smith (Smith/Kotzen, Iron Maiden)
«Si empiezas a calcular cosas, probablemente lo que te salga sea poco sincero»
Por: Alfredo Villaescusa
Hay colaboraciones que más que una suma se antojan una especie de cruce de caminos en el que dos almas confluyen y nos legan una obra única cargada de personalidad. Si la coalición de talentos conformada por Richie Kotzen y Adrian Smith ya mandó un serio aviso para navegantes en su debut de 2021, en su segundo disco ‘Black Light/ White Noise’ perfeccionan aquella brecha abierta a caballo entre el hard rock y el blues hasta cristalizar en un sonido distintivo e inapelable. El guitarrista de Iron Maiden, con una reseñable trayectoria en solitario que también incluyó proyectos como Psycho Motel o Primal Rock Rebellion, entre otros, desvela a Alfredo Villaescusa los secretos de su último lanzamiento junto al otrora miembro de Poison, aparte de algunos datos interesantes sobre la banda de Steve Harris, como lo que podemos esperar del concierto previsto para el próximo 5 de julio en el madrileño Estadio Riyadh Air Metropolitano.
La mayoría conoce al guitarrista Adrian Smith seguramente por su labor a las seis cuerdas junto a su eterno compañero Dave Murray en Iron Maiden, pero sería injusto obviar una carrera en solitario de varias décadas que se inició con el proyecto de corta duración A.S.a.P., más adelante formaría The Untouchables, que con el tiempo mutaría en Psycho Motel, y tampoco se cortaría en participar en dos álbumes de otro destacado compi como el vocalista Bruce Dickinson.
Han pasado cuatro años desde aquel primer disco homónimo de Smith/Kotzen que desarrolló unas coordenadas determinadas picoteando de varios géneros y lo primero que sorprende de su reciente reválida es que se hayan decantado por un título doble: “Creo que encaja perfectamente con el espíritu del álbum. Se lo puse a mi mánager y dijo: “¡Este va a ser un gran disco!”. ‘Black Light/White Noise’ es un gran título, no solo porque lo pensemos nosotros, desde fuera nos han dicho lo mismo”.
Otro detalle importante del segundo álbum es que su estilo parece ahora más definido que antaño: “Diría que es un trabajo mucho más rockero y consistente que el primero, a pesar de que también me encante. Creo que esta vez nos centramos más en las canciones, intentamos hacer algo que la gente recordara, ya sabes. El proceso fue idéntico, eso sí, trabajamos solos los dos en el estudio de Richie en Los Ángeles, sin productor. Fuimos construyendo las canciones trozo a trozo, poco a poco”.
A pesar de la producción contemporánea, no son pocos los que han notado ese aroma a clásicos como Cream, Humble Pie o Free: “Sí, evidentemente hay influencia de todo eso. Crecí a comienzos de los setenta escuchando ese tipo de bandas, por lo que puede haber sucios punteos bluseros, pero Richie y yo nos esforzamos por hacer algo que fuera diferente a todo lo demás. No queríamos limitarnos a realizar solo riffs, hay una colección de canciones”.
El sencillo principal “White Noise” podría ejercer de fiel ejemplo de lo que uno va a encontrarse dentro del disco, como ese cóctel de electrizantes punteos y juegos de voces que no deja indiferente. Precisamente, dicho tema aborda algo tan actual como el auge imparable de redes sociales que requieren de atención constante las veinticuatro horas los siete días de la semana.
Así se gestó: “Tenía el riff principal y alguna estrofa, pero todavía no había letra. Richie y yo estuvimos hablando de ese asunto, nos gustaba el riff, pero no teníamos una canción, así que empezamos a componerla y en un momento determinado surgió el título de “White Noise” y me pareció que sonaba bastante guay. Seguimos trabajando y pensamos en hacer que fuera una canción sobre las redes sociales y cómo llegan a controlar a la gente cuando está en los transportes públicos o en las calles cruzando carreteras con las caras pegadas a la pantalla, es una locura…”.
Adrian Smith, sin embargo, admite que él es también usuario de redes sociales: “Sí, estoy atrapado como todo el mundo (risas). Creo que es una herramienta con aspectos positivos y negativos. Puedes investigar cualquier cosa sobre música, aprender nuevas técnicas, detalles sobre instrumentos a nivel técnico…Está muy bien para eso, pero hay también mucha basura. Y todo eso nos influencia, lo cual es bastante siniestro. Gente sin ningún título académico influenciando a otros a tomar decisiones decisivas en su vida, eso da mucho miedo…”.
En ‘Black Light/White Noise’ no parece que se hayan dejado demasiados aspectos al azar, el mismo orden de las canciones con la apertura de “Muddy Water” y el cierre con “Beyond The Pale” indica que la posición de cada corte no resulta casual: “Richie compuso el tema “Muddy Water” bastante rápido, me lo puso y pensé de inmediato que era fantástico y que el disco debía abrirse de esa manera. Esa fue la primera canción que compusimos para este álbum y nos dio la sensación de que aquel iba a ser un buen disco, pese a que entonces todavía no tuviéramos nada que destacara demasiado”.
“Black Light” sí que se antojaba una pieza fundamental en el redondo, pese a que en un inicio no estuviera asegurada su presencia: “Bueno, ese caso es bastante diferente al anterior. A mí al principio no me gustaba, pensaba que no tenía la suficiente fuerza para estar en el álbum, pero había cosas que sí que nos gustaban, por lo que la desmontamos y nos quedamos solo con la batería y el puente. Volvimos a componer todo, y cuando estábamos trabajando con la letra, apareció el concepto de una “luz negra” (ndr: Black Light), que tiene que ver con algo que en realidad no ves en la vida real y que puede estar tratando de ocultarse”.
Esta metáfora sobre el engaño llegó incluso a inspirar la misma portada del disco: “Contactamos con el fotógrafo británico John McMurtrie y le explicamos un poco de qué iba el álbum. Nos dijo que le dejáramos darle unas vueltas y lo que hizo fue difuminar las guitarras con una pintura especial, lanzó algunos disparos con la cámara y quedó genial, entendió bastante bien la idea del concepto”.
En el vídeo de ‘Black Light’ se puede ver al dúo de guitarristas junto a la bajista Julia Lage, el batería Bruno Valverde y otra presencia tan especial como la de la acróbata y contorsionista del Cirque du Soleil, Gyulnara Karaeva. De esta manera entraron en contacto con ella: “Estuvo fantástica. Es una amiga nuestra, en concreto, de mi esposa. Vive cerca de nosotros en Los Ángeles. Es una gran chica con mucho talento. Pensamos que estaría bien incluir en el vídeo algo visualmente interesante, y ella es una gran bailarina. Creo que aportó un elemento visual agradable al conjunto. Ah, se me olvidaba, ella pertenece al Cirque du Soleil, creo que fue campeona olímpica en Rusia”.
Sobre la posibilidad de una gira juntos de Smith/Kotzen, el guitarrista de Iron Maiden se pronunciaba así: “Lo estamos mirando para la primera mitad de 2026, es probable que entonces consigamos hacer unas cuantas fechas, así que esperamos con ganas ese momento. La verdad es que me encantaría tocar estas canciones en directo, tiene que ser genial”.
Smith ha compuesto grandes himnos en Iron Maiden junto al vocalista Bruce Dickinson, como “2 Minutes to Midnight”, entre otros. Así respondía a la pregunta de cómo es trabajar utilizando diferentes métodos de composición: “Con Bruce nos solíamos sentar y salían cosas muy rápido, quizás él tenía el título de la canción y yo algunas melodías, así que nos encargábamos de juntar todo. Bruce además suele llevar una mochila con un libro lleno de letras, se pasa escribiendo letras todo el tiempo, así que siempre tiene algo preparado… Richie y yo de vez en cuando nos juntábamos en el estudio para trabajar un riff concreto, solos él y yo, sin ningún productor. Más adelante, nos podía surgir una idea para un estribillo, así que la grabábamos de inmediato. Íbamos grabando cosas según íbamos componiendo, era muy diferente respecto al trabajo con Bruce”.
La implicación a nivel compositivo con Kotzen no se limitaba a la música: “Richie y yo también escribimos letras, algo que no solía hacer con Iron Maiden en el pasado”. De hecho, el tándem compositivo Dickinson-Smith vino motivado por unas circunstancias vitales similares de ambos: “Cuando Bruce se unió a la banda por primera vez, la mayoría del grupo ya tenía una rutina establecida que consistía en ensayar por la tarde y luego irse a casa de sus respectivas novias o parejas, pero Bruce y yo nos íbamos a tomar algo o a jugar al billar. Muchas veces después de terminar los ensayos, decidíamos quedarnos componiendo. Bruce y yo por aquel entonces no teníamos novias formales, lo cual era un tanto raro, pero así era. Empezamos a salir juntos de manera frecuente, a nivel social, y eso acabó posibilitando que pasáramos más tiempo componiendo”.
Un dato curioso que quizás no sepan muchos de Adrian Smith es que al principio no se sentía cómodo con ciertas representaciones de la mascota Eddie. Así lo explicaba a Myglobalmind: ““En los inicios las imágenes de Eddie con todas las hachas ensangrentadas me hicieron sentir un poco incómodo porque pensé que era un poco violento. A medida que nos hacemos mayores, las imágenes son un poco más sutiles, como con la portada de ‘Brave New World’. Es más amplia y aún puedes usar las imágenes de Eddie de una manera sutil. Me encanta la sutileza”.
Sobre esas controvertidas palabras también se expresaba el guitarrista: “Es como un personaje de dibujos animados, ¿no? Todas las bandas con las que había crecido, como Cream o Humble Pie, no tenían elementos de esas características. Ahí solo importaba la música, las guitarras, subirse a un escenario y tocar. Así que esa era mi intención original y lo que quería hacer. Steve Harris estaba muy metido en grupos de prog rock tipo Yes o Genesis y ahí sí existía esa especie de elemento visual, por lo que él quería también algo con lo que la gente pudiera identificar al grupo al margen de los propios miembros. De esta forma Eddie se convirtió en mascota y a muchos fans verdaderamente les encanta verlo en camisetas y otros lugares. Lo cierto es que ahora lo aprecio más que antes, cuando dije eso estaba un poco de broma, porque para mí lo más importante de todo era la música”.
Echando la vista atrás, un punto clave en la trayectoria de Adrian Smith fue cuando abandonó La Doncella durante casi una década, porque se sentía “asfixiado en la banda”. Le pedimos que nos explique lo que le rondaba la cabeza por aquel entonces y si estaba cansado de tanta gira: “Realmente no. Bueno, sí y no, lo de las giras es algo que se dice habitualmente, pero durante el tiempo que estuve fuera de Iron Maiden hice muchos trabajos por ahí. Creo que pesó más la necesidad de hacer algo nuevo, un sentimiento compartido por ambas partes”.
El proyecto Psycho Motel tal vez debió merecer mejor suerte, pero con la predominancia del grunge en la época no le fue sencillo encontrar un lugar propio: “Cuando dejé Iron Maiden, me pasé los primeros años sin hacer nada, me casé, me compré una casa, tuve un hijo, ese tipo de cosas, ya sabes. Mi vida cambió de manera radical, pero estaba contento de poder estar en casa hasta que me surgió la necesidad de hacer algo. Primero monté una banda de versiones, simplemente por tocar, aunque fueran canciones de otros, y luego ya empecé a tocar canciones que había compuesto yo. Así surgió Psycho Motel, en el primer disco teníamos un cantante noruego llamado Hans-Olav Solli, mientras que en el segundo contamos con un tipo llamado Andy Makin. Casualmente, el otro día escuché ambos discos y sonaban realmente bien. Es una pena que entonces apareciera el grunge, creo que se ignoró bastante al grupo. Fue una lástima que no hiciéramos demasiadas giras, deberíamos haber girado más”.
Smith lleva en activo desde comienzos de los setenta, ha visto cómo ha cambiado el negocio musical hasta llegar a la época de Spotify: “La gente espera música gratis, pero lo cierto es que hacer música cuesta dinero, y cuesta también muchos años ser capaz de crearla, debería ser algo que la gente comprara”.
A pesar de su trayectoria de varias décadas, nunca ha editado un álbum en solitario, pero no lo descarta todavía: “Me encantaría, claro que sí. Creo que mi música es muy variada, me muevo desde el hard rock o heavy metal hasta el blues. Siempre me apetece hacer cosas diferentes, por lo que sí, estaría dispuesto a sacar un disco en solitario en algún momento”.
Smith precisaba que uno de sus proyectos sí se asemejaba bastante a un álbum en solitario: “A finales de los ochenta, el disco que saqué con A.S.a.P era básicamente en solitario. También lo estuve escuchando el otro día, hacía como 20 años que no lo escuchaba, y tenía canciones muy buenas, muy comerciales. Como abandoné Iron Maiden, mucha gente tenía algunos prejuicios al respecto, y a Iron Maiden no los ponían en las emisoras de radiofórmula, así que A.S.a.P tampoco, a pesar de que estaba muy orientado para las FMs, eso era lo que intentaba hacer. Si una canción es buena, perdura hasta nuestros días. Además, cantaba yo, la gente debería pegarle una escucha”.
Por aquel entonces, aplicó la máxima de hacer algo diferente: “No me llevé muchos fans de Iron Maiden conmigo (risas), pero tampoco entré en el circuito comercial de cabeza, el establishment de las radios que había entonces tenía ciertos prejuicios hacía mí por haber estado en Iron Maiden. Estaba en medio de ninguna parte. Tal vez debía haber hecho algo de transición, más cercano a Iron Maiden. Fue demasiado drástico, pero a veces tienes que dejarte guiar por lo que sientes. Si empiezas a calcular cosas, entonces probablemente lo que te salga sea poco sincero”.
No conviene olvidar tampoco ese punto de inflexión producido en el Monsters of Rock de Donington en 1992, cuando se subió al escenario invitado por Iron Maiden: “Llevaba ya un tiempo fuera de la banda y me escribió Steve Harris diciendo que estarían en Donington y que estaría bien que subiera a tocar un par de temas con ellos. Desde que me marché, nunca les había visto en directo, así que me coloqué en un lado del escenario y de repente me eché a llorar como un niño. Fue algo muy emotivo. Encima, de repente me agarraron por la fuerza y me obligaron a salir al escenario, vaya noche…”.
El próximo 5 de julio es una fecha que tienen apuntada todos los fieles de Iron Maiden, pues ese es el día de su concierto en el Estadio Metropolitano de Madrid. Sobre ese show en concreto, tampoco puede desvelar demasiado: “Vamos a dejar que sea una sorpresa, solo diré que es muy probable que toquemos algo de material antiguo… De todas formas, va a ser genial. Por lo que me han dicho, la producción va a ser alucinante”.
En tiempos de giras de despedida, Adrian Smith no ve motivos para que La Doncella pare, puesto que ellos todavía disfrutan tocando y mucha gente aún quiere verlos. Le recordamos en este sentido aquellas palabras de Bruce Springsteen en las que afirmaba que después de medio siglo tocando no iba a hacer “ninguna gira de despedida”: “Creo que la clave está en no identificarse con tu edad, me siento como si tuviera treinta en vez de la edad que tengo, y creo que a los demás en Iron Maiden les sucede lo mismo. Mientras podamos, nos seguiremos subiendo al escenario”.
Está prohibido preguntar por Nicko McBrain, pero le damos la vuelta a la tortilla para que nos diga cómo afrontan la gira con un nuevo batería: “Bueno, todavía no hemos hecho ningún concierto. Simon Dawson es un gran batería, estamos deseando desde ya tocar con él”.
Seguramente pocos sepan que Adrian Smith comenzó su carrera tocando la guitarra española. Así nos lo contaba: “Sí, mi hermano mayor tenía una cuando vivíamos en casa de mis padres, así que a los quince no pude evitar enredar un poco (risas). Por aquel entonces no sabía lo que quería hacer con mi vida o si sería lo suficientemente bueno para labrarme una carrera en el mundo de la música, pero seguí mi corazón, ya sabes. He tenido mucha suerte. Al final tienes que hacer lo que te guste”.
Como espectador privilegiado a través de varias décadas, así contempla el universo musical contemporáneo: “Muchas veces pienso que no me gustaría ser una banda nueva hoy en día. El mercado está desbordado de nueva música, porque cualquiera puede grabar un disco en una habitación, e incluso también puedes grabar un vídeo sin salir de tu casa. La música en directo ha muerto un poco. En Inglaterra, por ejemplo, había una floreciente escena de pubs por donde podías montar una gira, y tocar en un sitio y al día siguiente en otro. Eso ahora es imposible. Las cosas han cambiado radicalmente, y no estoy seguro de que el cambio sea para mejor. Tuve suerte de crecer en la era que crecí”.
Las giras también han cambiado bastante: “Creo que hoy en día las cosas son más sencillas en ese aspecto, una gira de tres meses ya es larga, pero nosotros cuando éramos jóvenes nos podíamos tirar en la carretera un año y medio, era muy duro, pero tu cuerpo lo afronta de otra manera cuando eres joven. Lo cierto es yo todavía lo disfruto, aunque no de la misma manera que antes, quizá lo aprecie más ahora. En las giras hay muchos tiempos muertos, seguramente eso sea lo que menos me gusta, pero me encanta estar en un escenario y no me importa demasiado viajar. Yo suelo quedarme la mayor parte del tiempo en la habitación de hotel, leyendo libros o pasando tiempo en internet, tengo también un pequeño estudio móvil que suelo llevar conmigo y así aprovecho para componer. De vez en cuando salgo a hacer turismo o a un buen restaurante, también juego al tenis o me bebo un par de vasos de vino… Me gusta girar por Europa para ver sus diferentes culturas, la parte antigua de las ciudades, disfruto sintiendo la cultura de cada país”.
De sus visitas a la península, recuerda lo siguiente: “Barcelona es maravillosa, hay muy buenos restaurantes cerca de la playa, los fans son majísimos… He pasado también temporadas en el norte de España pescando en las montañas, en un entorno salvaje total, estoy deseando volver”.
Coincidiendo con la salida de ‘Black Light/White Noise’, el nuevo disco de los guitarristas Adrian Smith (Iron Maiden) y Richie Kotzen (Poison, The Winery Dogs), el mítico Bastard Heavy Rock Bar, situado en los bajos de Argüelles (Metro Argüelles o Moncloa, Madrid), acogerá el viernes 4 de abril desde las 21.00 una fiesta oficial con regalos oficiales de la banda como vinilos, Cds firmados, camisetas, parches o pósters. Entre los obsequios destaca un Vinyl Test Pressing, de alto valor entre coleccionistas, firmado por los propios Smith y Kotzen. ¡No te lo pierdas!
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