Desde Murcia, Bob Eggsponja ha irrumpido con un catálogo de canciones impregnadas de un rock de autor, rockautor, cantaurock o como queramos llamar a su reconocible sonido. Este hombre orquesta ha lanzado su primer disco en formato banda, 'Rock Minero', en el que predomina el rock and roll, especiado con géneros que van desde el folk o el blues hasta el punk o el hard rock. Jorge Bobadilla ha mantenido una conversación con el artista en la que se han desvelado todos los detalles que esconde este trabajo.
Tengo que empezar por el nombre: ¿por qué te decantaste por esta referencia a “huevizar” un personaje tan conocido?
"Bueno, me alegra que empecemos por aquí, porque los güevos son muy importantes para mí…me explico. Todo tiene su origen en que cuando toco solo como hombre orquesta, toco la guitarra, la armónica, y la percusión con los piés, tocando un bombo con el pié derecho y los güevos (shakers) con el pié izquierdo.
Poco a poco los güevos fueron ganando protagonismo. Luego empecé a decorarlos y no solo tocarlos, e incluso a personalizarlos y pronto se convirtieron en la parte esencial tanto de la orquesta a nivel sonoro como de la composición artística en general. Así que tenían que formar parte del nombre, y esto unido a mi profundo amor por esa esponja amarilla, desembocó en ese juego de palabras, y bueno… surgió Bob Eggsponja".
No son pocas las menciones a los huevos en las canciones: ¿casualidad o reivindicación de hacer lo que a uno le sale de los mismos
"Como te comentaba, los güevos (así los llamo) han pasado a formar parte esencial de mi composición artística, hasta el punto de que el logotipo es, como no podía ser de otra forma, un güevo. De hecho, me fabriqué unos zapatos “eggspeciales” con velcro para pegar los güevos, y después, para ganar relevancia en el aspecto visual y también en sonoridad, con el charles de una batería fabriqué un “charleggs” en el que se posan 21 güevos y ahí ya sí que hay consistencia visual y sonora. Finalmente, se han convertido en mi merchandising particular, ya que suelo hacer algunos güevos personalizados para la ocasión con el cartel de cada concierto.

Pero claro, el juego de palabras y el contenido semántico dan mucho juego, mucho más allá de la parte puramente musical o incluso visual, y por supuesto también están implícitas muchas referencias como “tocarlos”, “tener un par”, “echarle” o “hacer lo que te salga de ellos”, y muchas veces entran en las canciones con distintas acepciones o significados.
De hecho, el primer disco que grabé, se titula 'Tocando los güevos'. Es un trabajo en formato hombre orquesta, que se compone de 30 canciones, grabadas en directo en el estudio de Santi Campillo, y aquí es donde lo conocí gracias a un amigo común (Peyú). Este disco tiene un tema titulado igual, “Tocando los güevos” que es el que siempre utilizo para abrir los conciertos, previa explicación y contextualización de lo que los güevos significan y por supuesto, después de mostrarlos al público. Es una muy buena forma de romper el hielo para empezar con una sonrisa, y qué mejor forma de abrirte al público que enseñarles tus güevos…antes de empezar a tocárselos".
Reconozco que me esperaba algo muy distinto a lo que hay en el disco, especialmente con el sonido. Entiendo que será así, pero ¿cómo estás de satisfecho con el resultado?
"Pues la verdad es que estoy muy muy satisfecho con el resultado. Los dos trabajos anteriores 'Tocando los güevos' y 'Sui Géneris' los grabé en ese formato de hombre orquesta y en directo, de modo que sirvieran (sobre todo a mí mismo) para ver cómo sonaba en solitario y en directo, pero claro, no es lo mismo, ni siquiera parecido a grabar un disco como se suele hacer en el estudio, grabando por pistas, metiendo arreglos con distintos instrumentos y viendo como poco a poco la canción va pidiendo cosas nuevas y va cogiendo su propia esencia diferenciándose de lo que tú tenías previsto inicialmente. Es un proceso creativo maravilloso, y además hacerlo en equipo le da mucho más colorido y variedad.
Para mí es un lujo poder trabajar con Santi por sus enormes conocimientos, su creatividad, su profesionalidad y su honestidad. Pero en lo estrictamente musical, es una maravilla porque además de su dominio de la guitarra (y de todo lo que lleve cuerdas) y de las herramientas de edición, compartimos gustos musicales, lo que hace que el resultado final siempre supere mis mejores expectativas. De verdad que no se puede estar más satisfecho. Entiendo que igual sí, porque supongo que esta sensación de recién parido la tendremos todos los que damos a luz… pero más no, es una sensación de realización personal que no tiene parangón".
¿Cómo se da la participación de Santi Campillo en la producción?
"Como te comentaba, a través de Peyú, un amigo común, conseguí que Santi me hiciera un hueco en su estudio para grabar algunas canciones que ya tenía escritas y que estaba componiendo con mi guitarra y mi armónica. Esa primera vez, Santi casi me echa a patadas en el culo del estudio (risas), aunque en un alarde de paciencia y seguramente de caridad, fue guiándome hasta que finalmente conseguimos grabar algunos temas a modo de maqueta.
Ahí me dí cuenta de que aún tenía mucho que aprender para poder grabar un disco. Cosas como afinar la guitarra, elegir la armónica adecuada según el tono de cada canción, seguir una métrica o cantar afinado, que son cosas muy básicas y esenciales, incluso tan obvias que suena ridículo, yo aún no las dominaba, era un absoluto principiante sin la más mínima idea. Pero tenía las canciones y muchas ganas de aprender, así que me puse a estudiar y a preparar a fondo la futura grabación. Al empezar a trabajar con metrónomo, fue cuando introduje la percusión con los pies, un cajón flamenco a modo de bombo con el pie derecho y los shakers amarrados en el pie izquierdo, y bueno… ya sabemos en qué derivó eso.
El caso es que un año y pico después volví a llamar a Santi para grabar el primer disco, y aunque él no tenía mucha fé en mí (dadas las circunstancias de la primera toma de contacto), lo cual es perfectamente comprensible, yo había progresado mucho y había preparado las canciones a conciencia y sabiendo perfectamente lo que me iba a encontrar.

Así fue, grabé el primer disco “Tocando los güevos” y un año después el segundo “Sui géneris” dando forma a esas primeras canciones que no se ajustan en muchos casos a los parámetros estructurales de las canciones al uso, ya que, en parte por mi falta de formación, y en parte por guiarme únicamente por la letra, a veces son canciones muy cortas, a veces asimétricas y otras veces ni siquiera tienen un estribillo, por lo que algunas pueden considerarse más como poemas musicalizados que como canciones tal cual se entienden generalmente, y otras eran simplemente una especie de sketch.
Después del segundo trabajo, Santi me propuso hacer de productor y así poder hacer canciones con un formato de banda, con instrumentos variados y bien tocados y ver cómo podía quedar el resultado. En aquel momento grabamos la canción “Marcelino punk y vino” en este formato y ahí quedó la cosa. El año pasado, ya decidí que quería hacer un disco completo en este formato y se lo comenté a Santi, le pareció bien y nos pusimos manos a la obra".
¿Quiénes son los músicos que han grabado el disco contigo y qué han aportado, si es el caso, a las canciones?
"Bueno, Santi toca todo lo que lleva cuerdas, bajo, ukelele y guitarras varias (al menos 8 guitarras diferentes) además de elementos percusivos, como la pandereta, el shaker o la botella de anís del mono y además hace los coros. Los pianos y teclados los mete Quino Lucas que me parece un fenómeno. Ha sido capaz de meter en cada canción lo que ella requería, si era un solo como en el blues o en el rock and roll, lo mete con un gusto exquisito, y si es acompañamiento, ya sea con el piano o con el órgano hammond, mete las notas justas y en el lugar adecuado sin buscar adornos innecesarios. Como te digo, un fenómeno.
La batería es cosa Joaquín “Mini Drums” que es un crack. Lleva muchos años acompañando a Santi en directo y también en muchas de sus grabaciones, y a pesar de su juventud, lleva más de 15 años con Santi. El tío es un crack como persona y como músico. Bueno, y como colofón, en “Un blues con amor” tuve la increíble fortuna de que el día que la grabamos, pasaba por allí Ñaco Goñi que es en mi opinión el mejor armonicista de blues de España, y le comentamos que estábamos grabando un blues, que se hiciera algo si le apetecía, y nos regaló unos solos de armónica de escándalo. Como aficionado al blues y a la armónica, no podía haber un mejor regalo".
¿Rockautor, cantautor rock, hombre orquesta? ¿Hay una definición correcta para Bob Eggsponja?
"Pues en el formato en solitario, supongo que hombre orquesta es lo que más pega. En el formato banda, lo de rockautor me ha encantado. Posiblemente se cuele por ahí en un futuro…"
Has tocado muchos palos dentro del disco, casi uno por cada tema, aunque el rock and roll sea el denominador común. ¿Cada canción pide una cosa o te propones “voy a hacer un tema más country, más punk, más folk” etc.?
"Cada canción pide una cosa, aunque a veces puede ir variando de la idea original, pero suele ser la propia canción la que lo pide. Lo que sí es cierto es que quería que el disco fuera variado en cuanto a estilos y temática. Siempre me ha gustado que dentro de un disco se manejen distintos estilos, creo que le da dinamismo y nunca me ha gustado la sensación de escuchar tres canciones de un grupo y tener la sensación de que es la misma canción pero cambiando la letra. Por supuesto respeto muchísimo que uno pueda tener su estilo claro y definido y ajustarse fielmente a él, pero no es mi caso.
En cuanto a la temática, me parece muy buena síntesis la que mencionas entre reflexión, rebeldía, protesta y humor. Igual que me gusta que haya variedad en cuanto a estilos musicales, me gusta que la haya en cuanto a la temática, para que no resulte aburrido. Creo que en la vida debe de haber un poco de todo y que cada momento puede requerir lo suyo".

Creo que varias canciones vienen de trabajos anteriores, ¿qué te ha hecho decidirte por unas u otras?
"Pues por un lado, los trabajos anteriores eran una especie de maqueta, en ese formato en solitario. Había algunas que quería incorporar sí o sí en este proyecto, sobre todo para ver cómo quedaban en ese contexto musical más completo y profesional. Canciones como “Soy un soñador” o “Leyenda Cherokee”, bueno y “Dentro de tu ombligo". Por otro lado, en el trayecto se cruzaron algunas nuevas, como el “Blues con amor” o “Tu muchosidad” que de algún modo pedían entrar. En realidad pretendía hacer las 10 canciones del disco como una especie de recopilación de los anteriores pero en este formato, pero finalmente ha sido un híbrido entre antiguas y nuevas. Seguramente el próximo disco sea también así, unas cuantas de los anteriores que se han quedado fuera de este y otras cuantas nuevas".
¿Todos los elementos que escuchamos ahora, como pianos, percusiones, los tenías en mente desde la composición? ¿Son ahora como siempre quisiste que fueran?
"Ahí tiene mucha culpa Santi, así como y el resto de músicos. Lo que yo tenía era más bien un boceto a modo de dibujo monocromático y ellos han introducido los colores y el resto de matices que le dan a las canciones su toque final. En general sí suena como lo había imaginado, pero seguramente ha superado mis mejores expectativas. Como te digo, la labor de Santi ahí ha sido genial, porque me ha permitido dotar a las canciones de algunos cambios y variaciones que a mí, tanto por mi inexperiencia como por mi falta de conocimientos no se me habrían ocurrido, y que hacen que todo sea más dinámico y equilibrado desde un punto de vista estructural. Luego, tanto el piano y los teclados como la batería han terminado de darle el colorido y textura finales. Ha sido muy satisfactorio".
¿Cuáles son los temas más nuevos? ¿Son los que más definen a Bob Eggsponja en la actualidad?
"Los más nuevos son “Tu muchosidad”, “Un blues con amor” y “Tiempo cabrón” que tanto por variedad en el estilo como en la temática de las letras, encajan en la tónica general del disco y seguramente también en la de mi estilo. Pero creo que el álbum en su conjunto es una buena síntesis de la dinámica de mi obra".
Humor, protesta, rebeldía, reflexión… en las letras hay de todo, que al ver el nombre creía que todo iba a ser “tipo Chivi” (y solo hay una que sube el tono un poco). ¿Esa mezcla es una constante en tu obra o lo que has querido ofrecer en este disco en concreto?
Sí, se podría decir que esa variedad temática es una constante en mi obra. Además, me parece un análisis muy acertado. Las canciones salen como ellas deciden salir, o como lo deciden las musas, no lo sé muy bien, pero haciendo un análisis retrospectivo, veo que son los temas principales que suele haber en mis canciones. En cuanto a la que se sube de tono, 'Rock minero' que sí que puede ser un poco “chivesca”, tengo que decir es una canción en plan un poco chorra, que ya tenía grabada cantando a capela, y en principio estaba configurada como una especie de interludio entre canción y canción, pensada sobre todo para el directo.
Lo que ocurre es que durante la grabación del disco, una vez decidido que el título sería 'Rock minero', me acordé de ella, y decidimos ponerle música. Luego quedó musicalmente muy chula, porque suena bastante setentera, que era lo que buscábamos. Una vez más, Santi supo leer e interpretar a la perfección lo que estaba rondando por mi cabeza. Pero bueno, en lo que a la letra se refiere, no deja de ser una nota de humor un poco irónico, y en cualquier caso, creo que ya se puede interpretar mejor lo de que “me salen minerales de los Güevos”.
¿En el homenaje rockero no te daba miedo dejarte alguien fuera? Háblanos de tus influencias más rockeras y de cuáles tienen más culpa de que estemos aquí ahora. Qué banda, artista o disco te hizo saltar la chispa.
"Sí, era imposible nombrarlos a todos, de hecho, se quedaron fuera algunos de los grandes, como los Héroes del Silencio o Marea, pero también entraron otros que no son propiamente del género como Los Delincuentes o el Muchachito, pero que también se merecían una mención. En cualquier caso, podría decir que los más influyentes en mi caso han sido Siniestro Total y Los Mojinos en esa parte más tendente al humor, y Leño, Los Suaves, Platero y Extremoduro en esa faceta más tendente a un mensaje filosófico, poético, rebelde o protestón, siempre dentro del género del Rock, y estos sí que entraron en la canción, que no deja de ser un homenaje a todos esos grupos que nos han ido dejando huella y haciendo que nos enamoremos de este estilo de música.
Bueno, hablamos del rock nacional, donde ya es difícil mencionar solo a unos pocos, pero si hablamos de fuera, y por no extenderme demasiado, diría que me quedo con Lennon, The Doors y por supuesto Bob Dylan, al que considero el número dos, ya que el número uno para mí es y siempre será El Sevilla”.
¿Qué planes tienes de presentación o de conciertos en general?
"¡Pues el próximo día 11 de abril tenemos el concierto de presentación del disco! Será en El Almacén, un garito de mi ciudad, La Unión. Vendrán como músicos Mini Drums a la batería, Oneida James al bajo, que es un escándalo de bajista y cantante, de hecho fue durante más de 15 años la bajista de Joe Cocker y por supuesto Santi Campillo a la guitarra. Esa será la presentación en mi ciudad, a la que espero que acudan mis familiares y amigos para pasar un rato que espero que sea muy divertido. Después, lo que surja. Espero que podamos tocar más veces y que lo pasemos muy bien, pero ya se verá. Pero la verdad es que con esto, ya me siento plenamente realizado. En cualquier caso, la ilusión y las ganas están a tope".
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