LO ÚLTIMO

Delalma: Escuchamos “Santa Compaña”, su nuevo disco; un regreso “llamado a hacer historia”

Hay regresos que se esperan y otros que se necesitan. El de Delalma pertenece claramente al segundo grupo. No es solo la vuelta de una banda: es el regreso de un proyecto con identidad, con discurso y con una ambición artística que no entiende de atajos ni de concesiones. Con ‘Santa Compaña’, Delalma vuelve a escena con un doble disco enorme, valiente y profundamente rockero, una obra que demuestra que cuando el tiempo se invierte en crear algo verdadero, el resultado no envejece: se fortalece.

El próximo 20 de febrero, bajo el sello Maldito Records, verá la luz un trabajo que no solo marca un antes y un después para el grupo, sino que se sitúa directamente entre los lanzamientos más importantes del año dentro del rock y el metal estatal.

La escucha del disco tuvo lugar en el estudio de Manuel Seoane, en el barrio de Hortaleza (Madrid), un espacio que respira música por cada esquina y que refleja a la perfección la dimensión del proyecto. Rodeado de guitarras, amplificadores y partituras, el ambiente invita al respeto. Allí no se habla de canciones sueltas, se habla de una obra completa, pensada y construida como un todo. Y mientras ‘Santa Compaña’ suena, queda claro que no estamos ante un disco concebido para el consumo rápido: es un viaje que exige atención, implicación y tiempo. Un álbum que se escucha con el cuerpo entero, que se vive más de lo que se analiza. En ese entorno se percibe con claridad el trabajo enorme, minucioso y profundamente personal que Seoane ha volcado en esta obra, cuidando cada detalle sin perder nunca la esencia rockera que define a Delalma.

En la parte instrumental, Jesús Cámara al bajo y Dave Landeroin a la batería, junto a las poderosas guitarras de Seoane, levantan un armazón firme y sólido. Una base rítmica que empuja, respira y acompaña cada giro emocional del disco, aportando peso, tensión y profundidad a un viaje sonoro que nunca pierde intensidad ni verdad.

Estamos ante un doble álbum conceptual que gira alrededor de Lázaro, protagonista absoluto del relato, y de El Mirlo, su sombra, su enemigo y su reflejo. Dos caras de una misma moneda que se persiguen, se enfrentan y se necesitan. ‘Santa’ representa el descenso, la noche interior, el momento en el que los recuerdos pesan más que las certezas. ‘Compaña’ es la confrontación directa con el pasado, el ajuste de cuentas pendiente y la búsqueda de una salida, aunque esa salida no siempre sea luminosa ni redentora.

Este viaje no lo recorre una sola voz. La historia está contada y cantada por siete vocalistas de primer nivel, artistas con trayectorias consolidadas y personalidades muy marcadas, que aquí no vienen a lucirse de forma individual, sino a dar vida a personajes, a encarnar emociones y a convertirse en piezas fundamentales del relato. Cada voz aporta un matiz distinto, una herida, una mirada, un tono emocional propio que hace que la historia de Lázaro y El Mirlo se expanda, se enriquezca y gane profundidad.

Lejos de ser un simple disco de colaboraciones, ‘Santa Compaña’ funciona como una obra coral, donde cada cantante tiene un papel perfectamente definido dentro del concepto y donde todas las interpretaciones se entrelazan con coherencia, fuerza y sentido narrativo. El resultado es una experiencia intensa, casi cinematográfica, que deja claro que este regreso de Delalma no es casual ni pasajero: es el fruto de un trabajo honesto, ambicioso y hecho con alma.

El viaje arranca con “Compaña”, interpretada por Ronnie Romero (ex-Rainbow, Lords of Black), que actúa como narrador principal de la historia. Desde el primer acorde, la canción construye una atmósfera solemne, casi ritual. “Te propongo Dios una alianza… de nuevo ese Mirlo se viene hacia mí”. Lázaro se presenta ante el oyente como un hombre cansado, consciente de que su sombra vuelve a reclamar su lugar. La interpretación de Romero es poderosa, contenida cuando debe serlo y explosiva cuando la emoción lo exige. No busca el impacto inmediato, sino sumergir al oyente en un mundo oscuro, denso y profundamente emocional.

La siguiente parada es “Uno a uno”, donde aparece Edgar, el Posadero, interpretado por Carlos Escobedo (Sôber). “Todos los santos llegaréis aquí”. Edgar no juzga, observa. Es el personaje que recuerda que todos, antes o después, deben enfrentarse a lo que han sido. La voz de Escobedo aporta autoridad, gravedad y una presencia imponente. La canción avanza con paso firme, dejando claro que el viaje de Lázaro no tendrá escapatoria fácil.

En “Voy muriendo”, Lázaro muestra su desgaste emocional. “Yo soy tu luz, esa que jamás llegarás a tener… siempre perderás”. Es una canción de derrota silenciosa, de noches largas y pensamientos que no se apagan. Ronnie Romero transmite esa sensación de agotamiento interior con una interpretación cargada de matices. Aquí el disco empieza a mostrar su verdadero rostro: no hay épica vacía, hay dolor real.

La entrada de El Mirlo se hace más evidente en “Néboa”, con José Andrëa (ex-Mägo de Oz, Uróboros) al frente. “Es en mi piel que se cuenta una verdad… alzo un vuelo difícil de llevar”. El Mirlo no grita por gritar: cuestiona, hiere, recuerda. Es la voz de todo aquello que Lázaro intenta enterrar. Andrea aporta carácter, experiencia y una intensidad vocal que hace que el personaje cobre vida propia. La canción es tensa, oscura y envolvente, como una niebla espesa que no deja ver el camino.

La narrativa da un giro emocional con “He vuelto a verte”, donde Patricia Tapia (ex-Mägo de Oz) interpreta a Casilda, el amor que nunca pudo ser. “Quedó el baile sin bailar… huele a tiempos que no vuelven”. La canción es pura nostalgia, un recuerdo que regresa cuando menos se espera. Patricia aporta elegancia, sensibilidad y una interpretación que toca directamente la fibra. El diálogo vocal con José Andrëa convierte el tema en uno de los momentos más intensos y bellos del disco.

Uno de los golpes más duros llega con “Litio”, donde una crisis de pánico del protagonista toma el control. “La lucha es contra mí, soy el peón… llegó la noche para mí, oscuridad”. Aquí Lázaro se enfrenta a sí mismo, a su mente y a su fragilidad. La canción es intensa, directa y visceral. Ronnie Romero se deja la piel en cada frase, transmitiendo angustia, rabia y resistencia. Es uno de esos temas que no se escuchan: se sufren.

En “Solo entonces”, las voces de Romero, José Andrëa y Escobedo se cruzan en un auténtico choque emocional. “Me estás dejando atrás… solo entonces lo sabrás”. Es un diálogo interno hecho canción, donde pasado, presente y sombra se enfrentan sin concesiones. El tema crece en intensidad y demuestra la enorme fuerza narrativa del proyecto.

El cierre de ‘Santa’ llega con “Delalma a través”, interpretada por Ronnie Romero junto a Tete Novoa (Saratoga), que encarna a Justo, el amigo de Lázaro. Tras tanta oscuridad, la amistad aparece como refugio. El papel de Tete Novoa es clave: su voz aporta calidez, fuerza y una humanidad enorme. No necesita imponerse; su interpretación fluye con naturalidad, transmitiendo lealtad, cercanía y verdad. Justo no salva a Lázaro, pero no lo abandona, y esa idea atraviesa toda la canción. Un respiro emocional antes de adentrarse en la segunda parte del viaje.

La segunda parte del disco, ‘Compaña’, se abre con “Maldito sea el día”, uno de los temas más largos e intensos de toda la obra. Nueve minutos en los que Lázaro mira atrás sin filtros, enfrentándose a sus errores, a su propia historia y al arrepentimiento mismo de haber nacido. La canción avanza con una estructura cambiante, cargada de tensión y dramatismo, mostrando que el viaje ha llegado a su punto más crítico. Su letra es cruda, directa y sin concesiones, y actúa como un auténtico ajuste de cuentas interior.

La relación paterno-filial se aborda en “Te vi nacer”, interpretada por Fran Rivas (Eyrem), con la narración y la voz de Victoria Martín. “Tú fuiste el niño que vi nacer… en mis brazos podrás caer”. Es uno de los momentos más emotivos del disco. Fran Rivas, el único de los vocalistas menos conocido, demuestra una sensibilidad y una verdad que encajan perfectamente en el relato. Su interpretación es honesta, directa, sin artificios, y la narración de Victoria añade una dimensión casi cinematográfica que pone la piel de gallina.

La tensión vuelve a estallar en “La ira del Mirlo”, con José Andrëa completamente desatado. “Ya no hay balcón abierto para ti… no vuelvas más”. Aquí El Mirlo muestra su rostro más feroz. Es rabia, es reproche, es confrontación directa. Las líneas vocales y las melodías dibujan un paisaje áspero, casi desértico, donde lo único que habita es la ira. El tema golpea con fuerza y marca uno de los grandes clímax emocionales del disco.

En “Ausencia de luz”, Vito Íñiguez (Sínkope) da vida a Padre Tobías. “Tu viaje acabó como todo acaba… ausencia de luz”. Es un momento de pausa y reflexión, donde la historia se detiene para mirar el camino recorrido. Padre Tobías muestra a Lázaro el instante de su muerte y todo lo que ello conlleva. Es probablemente el tema más distinto del disco, con un estribillo poderoso y una letra trabajada al extremo, que aporta serenidad y profundidad al conjunto.

La esperanza asoma en “En otra vida”, con Patricia Tapia y Ronnie Romero. “Y quizá en otra vida… solos tú y yo, siempre estaremos los dos”. Es una balada cargada de emoción, un instante de luz dentro del caos, donde el amor vuelve a aparecer como posibilidad, aunque sea en otro tiempo, en otro lugar.

En “Y así será”, Vito Íñiguez, Carlos Escobedo y Tete Novoa reflexionan y dialogan sobre el bien y el mal, sobre las decisiones y sus consecuencias. “Es la guerra entre el bien y el mal”. El tema crece poco a poco hasta alcanzar un clímax liberador, dejando claro que ni el bien es tan puro como parece ni el mal tan absoluto como se pinta. El corte se cierra con un poderoso solo de guitarra de Seoane que refuerza esa sensación de conflicto interno.

La confrontación final llega con “Cosas por decir”, donde Lázaro y El Mirlo se enfrentan cara a cara. Aquí no hay vencedores ni vencidos, solo comprensión. Lázaro acepta que para seguir adelante debe aprender a convivir con su némesis, con esa parte oscura que siempre lo acompañará.

Todo culmina con “Vuelvo a mi hogar”: más de diez minutos de cierre épico. “Nunca pude esperar tan alto tributo a pagar… vuelvo a mi hogar”. Lázaro regresa a casa después de mucho tiempo y la sensación es extraña: nada es como lo recuerda. Es el final del viaje, la resolución de la historia, un tema que recoge todo lo anterior y lo eleva hasta un desenlace poderoso y emotivo, donde Javi Díez, antiguo compañero de Seoane en Mägo de Oz, aporta la magia de su piano para cerrar el círculo.

‘Santa Compaña’ no es solo un disco enorme, honesto y absolutamente trabajado. Es una obra mayor, una declaración de intenciones que ensalza el talento, la visión y el alma de Manuel Seoane, y que reúne a algunas de las voces más impresionantes del panorama rock y metal para dar forma a una historia que duele, sacude y emociona. Un álbum que demuestra que el rock sigue siendo un vehículo imbatible para contar historias grandes, humanas y reales, cuando se hace sin miedo, sin atajos y con el corazón por delante.

Delalma no solo ha vuelto. Ha regresado más fuerte, más profundo y más verdadero que nunca. Ha vuelto para quedarse, para dejar cicatriz, para marcar un tiempo y un lugar. Para recordarnos que la música, cuando nace desde dentro, cuando se construye con verdad y con alma, no entiende de modas ni de fechas.

Y cuando el último acorde se apaga, lo único que queda claro es esto: Delalma está de vuelta… y esta vez ha venido a hacer historia.

Texto y fotos: Kike Marcos

Hay que recordar que Delalma es una de las grandes propuestas que encontraremos en la edición de este 2026 de Z! Live Rock Fest, donde los de Manuel Seoane forman parte del cartel liderado por Twisted Sister, Opeth o Saxon entre muchos otros.

Kike Marcos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MariskalRock.com
Resumen de privacidad

Desde este panel podrá configurar las cookies que el sitio web puede instalar en su navegador, excepto las cookies técnicas o funcionales que son necesarias para la navegación y la utilización de las diferentes opciones o servicios que se ofrecen.

Las cookies seleccionadas indican que el usuario autoriza la instalación en su navegador y el tratamiento de datos bajo las condiciones reflejadas en la Política de cookies.

El usuario puede marcar o desmarcar el selector según se desee aceptar o rechazar la instalación de cookies.