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David Gilmour (Pink Floyd) cumple 80 años: Diez canciones que lo consagraron como un dios de la guitarra

Con tan solo una nota de su icónica Fender Stratocaster, David Gilmour es capaz de transmitir sensaciones que recorren todo nuestro cuerpo y nos transportan a otros lugares o épocas de nuestra vida. Sin duda, es uno de los mejores guitarristas de la historia del rock y uno de los músicos más completos, gracias también a su destreza al micrófono y a su contundente y rasgada voz. Jamás podré borrar de mi memoria la primera vez que me sumergí en ‘The Dark Side of the Moon’ (1973), disco de Pink Floyd que me enamoró de la música y que, sobre todo, me convirtió en un auténtico apasionado de las seis cuerdas. Para celebrar el 80 cumpleaños del músico, repasamos diez canciones que lo convirtieron en un auténtico maestro de la guitarra y en un contador de historias sin necesidad de palabras, gracias al sentimiento que imprime cada vez que surca el mástil.

1. “Time” (‘The Dark Side of the Moon’, 1973)

Empezamos con la que es, sin duda, una de las mejores canciones de Pink Floyd. Lo tiene todo: una introducción atmosférica y envolvente, una estrofa de lo más rockera y enérgica, y un puente melódico y nostálgico. Esta amalgama de sentimientos y matices musicales pone su broche de oro con un solo de guitarra a manos del maestro Gilmour, que combina agresividad y sentimiento. Sin olvidar los primeros minutos del tema, donde la magnífica percusión de Nick Mason se refuerza con una guitarra que evoca el paso del tiempo y la mortalidad.

2. “Dogs” (‘Animals’, 1977)

Hoy sería prácticamente impensable componer una canción de 17 minutos. Lo mejor que tiene “Dogs” es que no le sobra ni un solo segundo. Es una auténtica obra maestra y una de las mejores piezas de 'Animals'. La púa de Gilmour vive muchos momentos climáticos, pero sobre el minuto 14 llega uno de los más memorables, cuando escuchamos dos pistas de guitarra simultáneas realizando un punteo armonizado a la perfección y cargado de elegancia.

3. “Sorrow” (‘A Momentary Lapse of Reason’, 1987)

Esta claro que 'A Momentary Lapse of Reason' no es uno de los discos más aclamados de Pink Floyd. Los fans más puristas no suelen predicar con su etapa de sonido arraigado a los años 80. Sin embargo, “Sorrow”, sobre todo cuando se interpreta en directo, tiene una intro de guitarra ambiental y envolvente, donde Gilmour nos lleva a un clima espacial con unos magníficos acordes. Con esto demuestra que su destreza con el instrumento va mucho más allá de los solos de guitarra.

4. “High Hopes” (‘The Division Bell’, 1994)

La guitarra es la gran protagonista de esta canción. Primero, el legendario músico nos deleita con un solo realizado con gusto y elegancia con una guitarra clásica. Pero el momento más álgido y memorable llega con el instrumental del final, donde, con una slide guitar, realiza uno de los mejores solos de su carrera.

5. “Shine On You Crazy Diamond” (‘Wish You Were Here’, 1975)

Era imposible prescindir de este temazo para construir esta lista. Hace algunas semanas pudimos volver a disfrutarlo en directo a través de un nuevo video de Pink Floyd de 1977. Es una de esas canciones que no necesita explicación: la participación de Gilmour es sublime. Su intro espacial genera un ambiente que hace trascender al oyente, impregnando su cuerpo de sensaciones que llegan a erizar la piel. Esta oda al fallecido Syd Barrett es una de las piezas del conjunto que todo fanático tiene tatuada en su memoria.

6. “Childhood's End” (‘Obscured by Clouds’, 1972)

Sin duda, es una de las participaciones de Gilmour en Pink Floyd más infravaloradas. Más allá de su voz impregnada y juvenil, casi al final del corte encontramos punteos y arreglos de guitarra con un tono melódico cargado de belleza, que comenzaban a convertirlo en un auténtico maestro del instrumento.

7. “Murder” (‘About Face’, 1984)

No he podido evitar añadir una canción de la andadura de Gilmour en solitario. Su disco debut homónimo de 1978 es una delicia, y desde ese momento ha ido estrenando auténticas joyas hasta llegar a su último lanzamiento, 'Luck and Strange' (2024). En esta ocasión hemos rescatado una pieza de 'About Face', su segundo disco de estudio. Se trata de “Murder”, que arranca con una elegante guitarra acústica, pero desemboca en un punteo respaldado por una magnífica línea de bajo. Cada nota y acorde que emite Gilmour en este temazo no tiene desperdicio.

8. “Coming Back to Life” (‘The Division Bell’, 1994)

Esta canción inmortaliza una de las interpretaciones más nostálgicas y emotivas del legendario músico. Su solo de guitarra es una de esas piezas musicales que, sin necesidad de palabras, nos cuenta historias abiertas a la interpretación de quien lo escucha. El solo está espejado con los clásicos bendings que son una absoluta marca de la casa.

9. “Have a Cigar” (‘Wish You Were Here’, 1975)

Como ya hemos comentado, Gilmour tiene mucho más que ofrecer además de solos de guitarra. Esta canción tiene un riff que, al fusionarse con el sintetizador, se convierte en absolutamente irresistible. A pesar de no contar con mucha distorsión, tiene una actitud muy rockera que ha inspirado a muchos otros músicos. De hecho, Foo Fighters tuvo el valor de versionar este corte junto a Brian May (Queen).

10. “Comfortably Numb” (‘The Wall’, 1979)

¿Se te ocurre una forma mejor de terminar esta selección de canciones? Es imposible. El segundo solo de “Comfortably Numb” está considerado por muchos melómanos como uno de los mejores de la historia del rock. No consiste en velocidad ni en notas imposibles, simplemente es pura emoción, grandeza y sentimiento. Bends sublimes, vibratos imbatibles y la selección justa de notas generan una melodía que quedará impregnada para siempre en nuestros recuerdos.

Alfonso Herreros

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