Día viernes 9 de enero en Madrid. Aún con la resaca emocional de comer tanto roscón y con las manos tintadas de negro por el carbón que nos trajeron sus majestades, los reyes de Oriente. Los enviados especiales de MariskalRock llegamos con más de una hora de antelación al concierto de Tu Otra Bonita para la presentación en la capital de la gira "Puta Vida" y, para nuestra sorpresa, la cola ya serpenteaba hasta la vuelta de la esquina a pesar del frío característico de esta época. Había necesidad de alimentar el alma con buenas canciones y de comenzar el año con las baterías cargadas de voltios y acordes.
Luces fuera. Humo por doquier. Sobre tela de arpillera marrón claro, ubicada en el fondo del escenario, se lee en letras negras mayúsculas "Puta Vida". El respetable ruge. Algunos encienden sus móviles para filmar la apertura del show, pero, sorpresa. A modo de intro y previo al ingreso de la banda, una voz en off (reconocemos al médico y escritor argentino Jorge Bucay) comienza a narrar el cuento sobre la furia y la tristeza, de autoría del mencionado doctor. Acto seguido y pisando fuerte, llega Tu Otra Bonita para, sin contemplaciones, encender la velada y un fuego sagrado con “La canción más tonta del mundo” perteneciente a su último y cañero trabajo de estudio 'Puta Vida'.
En segundo término, disparan con “Na de na” y el recinto, que había colgado el cartel de no hay billetes, se torna al completo en una llamarada colosal. Ese fue el hilo conductor de toda la noche. Un concierto que va más allá de canciones y acordes. Se podría decir que es una filosofía de vida lo que propone el combo madrileño desde hace más de 15 años: ir por los senderos que artísticamente consideren pertinentes en cada ocasión. Tal como manifestarían en el recital y como le indicaban en el encuentro que mantuvieron con Juan Destroyer en el mes de diciembre pasado.
Héctor Lacosta, frontman, guitarrista y compositor de la banda, sostenía que “quería hacer un disco de mierda y al final ha salido un disco de puta madre. Que nadie os diga lo que tenéis que escuchar”. Palabras sabias y las cuales me permito rubricar. Un álbum que ha contado con la producción del talentoso Álvaro Rodríguez Barroso, teclista del inmortal Robe Iniesta y que respira rock en cada canción.
“Coloreado de azul” y “Revoltosa” son las responsables de seguir avivando la lumbre. Es para destacar que interpretaron el nuevo trabajo de estudio al completo y, en ningún momento, se percibió que eran piezas de reciente factoría, dado el acompañamiento continuo que tuvieron. El público había hecho los deberes y el show no tuvo mesetas en ningún tramo. Todo fue in crescendo y eso no es nada sencillo de lograr.
El humo abundante durante todo el show se entremezcla con los numerosos focos adicionales ubicados sobre el stage y sirve para envolver el karaoke de principio a fin. Verdaderamente, se percibe la crudeza en el directo del grupo en esta etapa. El quinteto ha preparado esta gira con garra, con mimo, con rabia y adrenalina.
El vocalista, antes de “Querido amigo”, realiza una reflexión muy aplaudida: “Este tema fue escrito, porque a veces tengo la sensación de que esos raperos quieren explicar lo que es el transcurso de la vida” y la pieza se incrustó en el corazón del público y fue cantada a pulmón. Por favor, si no la habéis oído todavía en vivo, no se la pierdan. Obra cautivante, mordaz y certera.
El grupo jugaba de local en Madrid y canciones del calibre de “Ganas de..”, “Colibrí” y “Si no soy yo” eran muy celebradas. El combo, por momentos, se transforma en un sexteto en vivo por el apoyo de un trompetista y demuestran una gran cohesión entre ellos, logrando que la actuación sea de esas que dejan huella.
Épicas postales pintaron cuando tocaron su himno “Alitas de mar” y el clásico del recordado Ray Heredia, “Alegría de vivir”, bajo texturas flamencas. Entre medias, ofrecían una gran versión de “Contigo”. En la noche hubo momentos para que el vocalista tocara la sección de percusión adicional sin que se pusiera celosa su guitarra. De discos como ‘¿Verdad o atrevimiento?’, ‘The Cortijo’ y ‘¿Quieres rollo?’ también tocaron algunas piezas.
Traspasada la mitad del espectáculo, la platea seguía en llamas y cantaba con el alma “Ryanair”, “Siento %” y “Tú y yo”. Otro de los grandes momentos del directo fue cuando en “Cabeza de cartel” se le da un micrófono al respetable para que lo vayan pasando de mano en mano y de boca en boca y, a base de saltos, la sala se sale de órbita.
En el tramo final, “Nadie” y su ska rabioso puso a bailar al unísono a la sala y el quinteto se despedía de sus seguidores. Transcurridos unos minutos y por aclamación popular, retornaron a las tablas para hacer unos bises de esos que dejan temblando la columna vertebral. “Me fui”, “Azul verdoso”, “Bomba nuclear” y “No creo en Dios” son las responsables de poner punto y final a esta nueva etapa de evidente aroma de rock del combo madrileño. Confirmo que, a la conclusión del gran concierto, dos dotaciones de bomberos debieron acudir al recinto para apagar el fuego de los corazones de los fans.
Tu Otra Bonita es el claro ejemplo de que se puede evolucionar como artistas, honrando el pasado, mordiendo el presente y apoderándose del futuro a base de riffs. Porque la “puta vida” a veces es cruel, pero si es con sus canciones, merece la pena ser vivida.
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