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Crónica de Total Chaos + Rat-Zinger en Bilbao: Un abrazo punk desde el callejón

Total Chaos

Hay grupos que ejercen a modo de punto de encuentro entre diferentes culturas o estilos. Frente a los ortodoxos que proclaman la pureza de ciertos géneros, otros prefieren convertirse en una suerte de estación de paso donde prime la camaradería y la solidaridad entre sus diferentes miembros. Sin egos absurdos ni la salvaje competición que se vive en otras escenas, todas las bandas en pie de igualdad dispuestas a ayudarse entre sí en vez de poner zancadillas para que los competidores no sobresalgan.

En eso sobre todo se diferencia el punk, y en el caso de Total Chaos, que surgieron en el enclave californiano de Pomona Valley hace ya más de tres décadas, su voluntad fue rescatar un género que en su vertiente más  acelerada estaba muriendo y también unificar una escena quizás demasiado ocupada con etiquetas que creaban división. Dejémonos de rollos y abracemos aquellas señas de identidad que guiaron el camino desde 1977.

En esta gira, aparte de presentar en directo el último trabajo ‘Mind Warfare’, había un importante aniversario, los treinta años del mítico álbum ‘Anthems From The Alleyway’. Al tratarse de una de las bandas más influyentes del hardcore punk, era cita obligada para todos los fieles de los tres acordes y de la música con actitud. Si encima estaban acompañados de unas leyendas locales como Rat-Zinger, se daban todos los ingredientes para que se experimentara una noche antológica de las que hacen época.

Rat-Zinger

Rat-Zinger

Bien calentito quedó el personal con la descarga de Rat-Zinger, que acababan de sacar hace relativamente poco el disco ‘Jóvenes promesas de la delincuencia’ y que en estos momentos andaban presentando a lo largo y ancho de la península. De hecho, el comienzo fue para no dejar títere con cabeza con la pieza que daba nombre a su álbum más reciente, un trallazo como “Bala per cápita” y “Soy un Kalashnikov”. Casi nada al aparato.

Esto está lleno de viejas glorias”, dijo Podri al salir a escena, pero no para acomodarse, sino en señal de respeto a los fieles que acuden al céntrico Kafe Antzokia, pero también a un lugar tan alejado, para muchos, como Sorkuntza Faktoria, a pesar de que dispone de bus, tren y otros medios de transporte a escasos metros del recinto.

Dann Hoyos junto a Calico Pink (Rat-Zinger)

El repertorio no tuvo desperdicio con himnos como “En la cámara de gas” “Apártate” o “Quiero ser tu pasajero”, pero también piezas recientes del calibre de “Red Warriors” o “1986”, que superaron con nota su traslación al directo. Como anécdota curiosa mencionar que se fue la luz durante unos pocos minutos, tal vez debido a la tralla que estaban metiendo, y alguien gritó: “¡El hijo puta de Trump!”. Esto de tener a un perturbado gobernando la primera potencia mundial da de sobra para hacer mil y un chistes.

Algún conocido me comentó que le moló más su concierto con Deaf Devils, aunque en realidad poco tenían que ver, ni en ambiente, ni en el set list, que sufrió un buen meneo, tal y como nos pronosticó Podri que harían en esta gira. Eso sí, el final siguió siendo impepinable con “Santa Calavera” e “Indestructibles”, de los temas más macarras que tienen, con una letra para tatuársela como mínimo. ¿En serio que había gente que tocaba después de ellos? Pues pobres, ya se podían esmerar.

Total Chaos

Rob Chaos, empresario y punk

Los californianos Total Chaos, con la amplia trayectoria que cargaban a sus  espaldas, habrán experimentado todo tipo de situaciones, pero su acelerado estilo no parecía desde luego munición de fogueo, sino muy auténtica. Un servidor siempre prefirió la primera oleada del punk con The Damned, Sex Pistols y demás, pero no hay que minusvalorar la vertiente más radical y rápida que surgió con UK Subs, The Exploited, Discharge y tantos otros. Cualquiera que no lo valore, no entenderá jamás el movimiento.

Con el vocalista y empresario Rob Chaos comandando la formación, había también otros ilustres del género como Chema Zurita al bajo, con un currículum impresionante en bandas como Booze & Glory, Qloaqa Letal, entre muchas otras, además de mánager de los valencianos Deaf Devils. Y a la guitarra teníamos a Arthur Crash, joven promesa de los madrileños Automatic Lovers, que estuvo muy a la altura y dio el callo de sobra militando en una banda punk de primer nivel.

Chema Zurita y Arthur Crash (Total Chaos)

“Voices of the Street” pegó el pistoletazo de salida para que el personal se volviera loco con esos temas adrenalínicos que son casi un visto y no visto, como los himnos “Police Rat” o “Complete Control”. El que buscara matices impresionantes entre una canción y otra, definitivamente no estaba en el lugar adecuado.

Como una locomotora nos pasaban por encima esputos sonoros del calibre de “Squatters Song” o “Lost Boy”, mientras en la zona central del recinto se desataban los preceptivos pogos. En “Street Punks” contaron además con la colaboración de la vocalista Coco “Rad the Impaller”, encargada también del merchandising, que animó todavía más el fiestón desatado. Ya hemos dicho que la versatilidad no era uno de los principales valores en alza, aunque de autenticidad sí que iban bastante sobrados los norteamericanos.

Coco "Rad the Impaller" junto a Total Chaos

“Riot City” mantuvo la temperatura candente, al igual que “Boot Party”, pero el entusiasmo que generaba esta veterana formación de punk apenas se podía describir con palabras, simplemente bastaba con observar la reacción de la gente. En este sentido, mencionar que hasta la leyenda local Toni Metralla se metió en un pogo a darlo todo cerca del final y también lo disfrutó lo suyo Fabi de Penadas por la Ley.

Se despidió el cantante a la manera ramoniana, pronunciando “Adiós, amigos”, pero todavía regresaron para otorgar la puntilla con un único bis tan frenético como el resto del concierto. En su rollo habían cumplido de sobra, sus canciones son lo que son, esperar algo diferente no se contemplaba ni de lejos.

Vivimos un auténtico abrazo punk desde el callejón entre dos bandas muy diferentes, pero con el propósito común de expulsar bilis hacia aquello que nos sobra en el mundo. Jóvenes promesas y veteranos influyentes caminaron juntos esa noche y contribuyeron a legar una impresión perdurable en cada uno de los asistentes. Uno de esos shows que debería hasta purificar.

Alfredo Villaescusa

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