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Crónica de The 69 Eyes + D-A-D en Madrid: Verdaderos animales de escenario

¿Qué, un domingo por la tarde/noche es para quedarse en casa a descansar o preparar las cosas de la semana? “No way!”, como nos decía entre risas Jesper Binzer de D-A-D… y que luego corroboraría Jyrki de 69 Eyes contando que posiblemente era el primer concierto que habían dado en domingo en toda su carrera, y que era genial ver la sala llena de todas formas.

Curiosa también la mezcla tanto musical como estilística (como de público) en la sala, y la sana “discusión” entre los que decían que la mezcla entre D-A-D y The 69 Eyes era “rara” y que no pegaban mucho. Y luego estábamos los que, por el contrario, pensamos que la mezcla era perfecta y que eran dos bandas más que complementarias. Los dos conciertos de ambos nos dieron la razón a los segundos, aunque a su vez fue divertido comprobar que había muchos seguidores que habían “solo” ido a ver a D-A-D (“Disneyland After Dark” para los amigos) o a The 69 Eyes respectivamente, pero que luego les habían encantado las dos bandas.

Me llamó la atención, para bien, el hecho de que había muchas féminas en la sala, que no siempre es precisamente tan habitual en este tipo de conciertos, y a la vez que la media del público era de veteranos y experimentados, con el culo pelado de ver conciertos, y sabiendo cuáles son las citas imprescindibles que no se deben perder. Que está muy bien a veces ir simplemente “a ver qué tal esta gente” o “vamos a ver a tal banda que está de moda ahora” o “no me pierdo a este clásico imprescindible”, pero otras se nota cuando sabes que va a haber calidad y son conciertos para los muy cafeteros, dicho en el mejor sentido. ¡Y así fue!

D-A-D

Pues sí, domingo por la tarde en Madrid y la Mon hasta arriba desde el principio para ver a los daneses, que se pegaron un bolazo de bandera y con su set prácticamente completo. Durante una hora y cuarto repasaron trayectoria, mezclando además con mucho tino ese deje rocanrolero “acedeciano”, su punto más bluesy y casi country a medio tiempo (pero con tanto rollo y clase marca de la casa) y su controlada locura hardrockera que dejó satisfechos a propios y extraños, góticos y rocanroleros. En verdad es un grupo genial, buenísimos en directo, pero es que encima son puros animales de escenario: divertidos, gamberros y a la vez experimentados de sobra, con lo cual a poco bien que lo hagan, que es lo habitual, no fallan.

D-A-D comenzaban a eso de las 19.45 y ya digo que, con la sala casi llena, que en este caso nada de mamonear fuera ni de fumarse a los teloneros, ¡al revés! Y ellos a lo suyo, con su espectáculo marca de la casa, su show tan divertido y el desfile de bajos impresionante de Stig Pederson (dos transparentes, el del Barón Rojo y la cruz, el de guitarra al revés, uno vintage precioso o el de misil para cerrar), con los que alucinaron los que no les conocían o no les habían visto aún.

También las bromas de Jesper y sus intentos de chapurrear en español (de toda la banda en realidad), la clase de su hermano Jacob, elegante con camisa roja y bombín, a la guitarra solista (con otro desfile de instrumentos, aunque más “corrientes” en este caso) y el rollazo del tremendo Laust Sonne a la batería, que con la tontería lleva más de 25 años a bordo.

La realidad es que la banda está engrasadísima y sus directos son siempre de diez, quizás con la única pega de que con una discografía tan amplia no siempre varían mucho el set. Pero esta vez, y al tener algo más de tiempo que por ejemplo en festivales o siendo teloneros como tal (que hoy no era el caso), fue interesante escuchar un par de temas nuevos o más recientes, como el fantástico medio tiempo “The Ghost”, además de alguna curiosidad no tan habitual como “Laugh ‘n’ ½” en acústico para abrir los bises (y con preciosas acústicas blanca y roja respectivamente de los hermanos). No faltaron, como es lógico, los clásicos imprescindibles de sus primeros tiempos como “Jihad”, “Girl Nation”, “Point of View”, la tremenda “Grow or Pay”, o ese “Sleeping my Dad Away” tan molón para cerrar y corear.

En fin, son un grupazo que merecen salir de esa segunda fila que no tienen en su país (ni en el norte de Europa en general), pero que en el tercer mundo musical, que somos aquí a veces, no terminan de abrir puertas. Nunca es tarde si la dicha es buena, que dirían aquellos, mientras siguen sumando adeptos, merecidamente.

The 69 Eyes

Curiosamente con The 69 Eyes el profano soy yo, ¡tiene narices! Un grupo que sigo casi desde siempre, que me gustan desde tiempos inmemoriales pero que, por circunstancias inconexas o sin explicación concreta, nunca había podido ver hasta ahora. Una espinita que tenía clavada y que por fin me quité. Recordemos la chula entrevista que mantuve con Jyrki hace unos días y que cumplí mi promesa de verles en esta gira española tan interesante.

Cierto es, según comenté con alguna amiga presente que sí los había disfrutado más veces, que, aunque siempre lo hacen bien y siempre dan buenos conciertos, sorprenden poco si les ves a menudo, sobre todo siendo una banda que no para de girar.

Pero para mí, que era mi primera vez, me encantaron. Además, venía de un fin de semana algo complicado por cuestiones de la vida, que a veces no somos nadie y el universo no se porta bien con la vida de los que tenemos alrededor, y sin duda que con su estilo oscuro y macarrilla pese a todo, cambiaron mi estado de ánimo algo mustio con el que entré a la sala.

Son una banda que mantiene formación base desde hace muchísimo, además de un estilo sonoro y rollo sobre el escenario que no varía. Eso sí, en directo me parecieron mucho más rockeros que góticos, y con más actitud hardrockera que oscura, aunque me llamó la atención ver mucho público netamente gótico entre el respetable, y muchas chicas como decía al principio. Por supuesto no lo digo ni como bien ni como mal, sino simplemente como curiosidad, y eso que su rollo me sigue pareciendo la perfecta mezcla entre ambos estilos citados: hard rock sleazy y rock gótico y siniestro.

Alguien me dirá que nada nuevo bajo el sol, pero no pude evitar sonreír viendo como el pequeñito pero enérgico y pintón batería, Jussi, (con camiseta de su bar en Helsinki, por cierto) idolatra a Tommy Lee en cada movimiento y en cada canción tocando.

Luego los guitarristas llevan casi todo el peso sonoro del show: más rockero clásico Timo y más heavy Bazie, además del rollazo del veterano bajista Archzie con su eterno sombrero “italo-neoyorkino” y sus gafas negras. Pero está claro que al final las miradas se van a nuestro vampiro favorito, Jyrki, que efectivamente no envejece y por él no pasan los años. Gamberro, sonriente, entusiasta, diciendo varias veces “el escenario es mi sitio favorito del mundo y donde más me gusta estar”, y sin quitarse ni las gafas de sol (durante unos segundos al final del show nos dejó comprobar que tiene ojos) ni la chupa de cuero.

Se acuerda de garitos de Argüelles de otras veces en Madrid (aunque el Lemmy me temo que ya no está abierto, amigo), recuerda varias etapas de la carrera de los fineses, y nos agradece pasar con ellos un domingo tan cojonudo en una sala tan chula y con gran respuesta del público en todos los temas: Ya sea con los temas más netamente guitarreros y movidos como la reciente “I Survive”, tremenda en directo, “Never Say Die”, con ese deje tan Billy Idol tan molón, o el superclásico “Lost Boys” para rematar la noche con la sala totalmente entregada. O los más góticos y oscuros como “Feel Berlin” al principio, “If You Love me the Morning After”, una bailona “I Love the Darkness in You” o “Wasting the Dawn”, para cerrar el show de lujo antes de los bises.

Cuando uno ya ha visto a casi todo el mundo, quizás se diluye la novedad y esa impresión y emoción única de los “primeros” conciertos. Y por contra, aunque tal vez exactamente por lo mismo, es tan chulo ver a bandas que te gustan por primera vez y volver a tener esas mariposillas (o murciélagos en este caso) paseando por tu cuerpo antes y después del concierto, ¡incluso al día siguiente!

Lo dicho, fantástica velada doble con D-A-D y The 69 Eyes que ambos siguen de dulce después de tantos años activos. Si tenéis la ocasión de verles en las siguientes fechas en nuestro país, no os los perdáis porque la dupla es fantástica y son dos grupazos que se crecen en directo. Verdaderos animales de escenario y que además no están tan vistos por estos lares. Aquí un siervo, un amante, un fan y un tipo dispuesto a que el buen rock ‘n’roll le siga alegrando la vida y dándole banda sonora, a ser posible en directo, a las noches.

David Esquitino

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