Madrid vivió una de esas noches que no se borran de la memoria colectiva del heavy metal. El Live Las Ventas, ubicado en la histórica Plaza de Toros de Las Ventas, fue el epicentro de un acontecimiento absolutamente excepcional: Saratoga escribiendo una página decisiva en la historia del metal español.
No era un concierto más, ni siquiera una gran celebración, era una noche única e irrepetible, marcada por un hecho sin precedentes: por primera y última vez, Tete Novoa y Leo Jiménez compartieron escenario durante todo el concierto, acompañados por los gigantescos Jero Ramiro (en la que también era su anunciada despedida), Niko del Hierro y Arnau Martí, en un mano a mano vocal y musical que elevó la velada a la categoría de leyenda.
Desde mucho antes de la hora prevista, el ambiente en los alrededores de Las Ventas ya dejaba claro que algo grande estaba a punto de suceder. La expectación era palpable en el ambiente entre camisetas de todas las épocas de la banda y con un público llegado de distintos puntos del país. A las 21:00 horas en punto, con un lleno absoluto de seguidores completamente entregados, se apagaron las luces y arrancó un concierto que se prolongó durante dos horas exactas, sin respiro, sin concesiones y con una intensidad constante de principio a fin.

La intro “El Clan de los Lobos” sirvió como llamada a filas antes de que Tete Novoa tomara el control del escenario con “San Telmo 1940”, demostrando desde el primer momento su poderío vocal y su conexión total con el público madrileño. Sin bajar el listón, Tete volvió a liderar “Tierra de lobos”, confirmando que Saratoga estaba en casa y que la comunión con su gente iba a ser absoluta durante toda la noche. “Ángel de barro”, también en la voz de Tete, mantuvo ese arranque sólido y contundente que puso Las Ventas patas arriba desde los primeros compases.
El relevo vocal llegó con Leo Jiménez, que tomó el protagonismo en “Lejos del tiempo”, provocando una de las primeras grandes ovaciones de la noche. El cambio de registro fue celebrado con entusiasmo, mostrando la riqueza vocal y la versatilidad de este concierto único. Leo continuó al frente en “Contigo sin ti” y “Fe”, interpretadas con intensidad, emoción y ese punto visceral tan característico, haciendo que miles de gargantas corearan cada palabra, cada aliento.

La primera gran explosión colectiva llegó con “Maldito corazón”, donde Tete y Leo compartieron micrófono por primera vez en la noche. El efecto fue inmediato: locura absoluta en el recinto y una sensación clara de estar presenciando algo histórico. Esa química volvió a brillar en “Ave Fénix”, con ambos vocalistas alternándose y complementándose a la perfección, y se mantuvo en “Siento que no estás”, uno de los momentos más emotivos del concierto, interpretado con respeto y sentimiento, dejando al público completamente sobrecogido.
Tras este bloque cargado de emoción, el concierto entró en uno de sus puntos más espectaculares cuando Arnau Martí se quedó solo tras la batería para protagonizar un solo de cerca de tres minutos absolutamente demoledor. Un despliegue de técnica, potencia y contundencia que hizo retumbar literalmente el Live Las Ventas, levantando, aún más si cabe, al público y provocando una ovación unánime. Un momento que sirvió para reafirmar que Arnau no solo sostiene el presente de Saratoga, sino que es una pieza clave en su futuro.

De nuevo con la banda al completo, Tete Novoa retomó el liderazgo vocal en “Acuérdate de mí” y “Mi venganza”, dos temas que devolvieron el concierto a su vertiente más combativa y directa, con el público entregado, puños en alto y coros atronadores. El show avanzaba sin perder intensidad y demostrando que las dos horas de duración estaban cuidadosamente construidas para mantener la tensión y la emoción en todo momento.
La recta final del set principal fue una auténtica celebración de la historia de Saratoga. “Las puertas del cielo” sirvió de antesala para una nueva unión de fuerzas entre Tete y Leo en “Tras las rejas” y “Vientos de guerra”, dos himnos incontestables que convirtieron el recinto en un mar de voces coreando cada estrofa. “No sufriré jamás por ti”, nuevamente con ambos vocalistas compartiendo protagonismo, fue recibida como lo que es: una de las canciones más queridas y celebradas del repertorio de la banda.

Tras una breve pausa, los bises arrancaron con “Resurrección”, interpretada conjuntamente por Tete Novoa y Leo Jiménez, reafirmando que esta noche estaba pensada para ser vivida juntos hasta el último acorde. “Perro traidor” mantuvo el nivel altísimo de adrenalina antes de que llegara el desenlace definitivo. Con la banda ya en el escenario dispuesta a despedirse de su público comenzó a sonar “Fear of the Dark” de Iron Maiden. Los cinco músicos se abrazaron, visiblemente emocionados y se despidieron de esta gran noche entre aplausos, gritos y una ovación interminable.
Lo vivido el sábado 10 de enero en el Live Las Ventas no fue simplemente un concierto, fue una celebración, un reencuentro y un momento histórico que difícilmente volverá a repetirse. Dos horas de heavy metal en estado puro, cinco músicos gigantes, dos voces históricas compartiendo escenario sin egos ni fronteras y un público que entendió desde el primer minuto que estaba asistiendo a algo único. Primera y última vez. Cinco titanes. Una noche que ya forma parte de la historia grande del metal español.
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