Iñaki “Uoho” Antón siempre ha sido una persona a la que le gusta disfrutar de lo que hace, y la música es su pasión. Se ha visto en cada rasgueo a su guitarra, en cada acorde y en cada gota de sudor de todos los conciertos, por eso esta nueva etapa con Rebrote iba a tener todo lo dicho, mucha verdad y, sobre todo, rock, como pudimos comprobar en su puesta de largo sobre un escenario.
Desde que abrieron las puertas de la madrileña sala But se notaba expectación por ver cómo se comportaban sobre las tablas. Sí, sé que es una frase manida, pero había muchas dudas que disipar, como el estado de “Uoho” y la compenetración con “los nuevos”, especialmente con Jaime Moreno (The Electric Alley) a la voz, que además tuvo la guitarra colgada casi toda la noche; pero también por cuántas canciones de Platero y de Extremo iban a caer, si alguna joya de Inconscientes iba a ser rescatada, y cómo iba a sonar en directo un buen debut como el homónimo ‘Rebrote’. Todas esas cuestiones fueron resueltas a golpes de rock, dibujando sonrisas en las caras y derrochando energía, tanto arriba como abajo, mientras cantábamos cada una de las canciones.
Nada más salir a escena, la ovación dejaba claras las ganas del público por este concierto, y comenzar con “Aceleraciones I: de luz” es un valor seguro, un disparo certero para que nadie nos apague la luz. Servía para poner el horno en funcionamiento aunque los problemas de “Uoho” con la guitarra y los auriculares no le permitiesen estar del todo cómodo. De ello estaba atento Miguel Colino, junto a Cantera los otros Extremo, sin acaparar protagonismo pero indispensable a las cuatro cuerdas y para decirle a Jaime que llenase esos momentos de tregua. No hizo falta, ya que prefirió cometer un “Acto de revolución” que nos permitió constatar que Iñigo López no solo es un buen teclista, sino que tiene una gran voz para los coros.
“Uoho”, a pesar de todo, estaba suelto y con ganas de fiesta, y la primera de Platero y Tú se iba a encargar de poner todo al rojo vivo: “Me dan miedo las noches”, donde por primera vez se animaba él también con los coros, y la gente respondía dejándose la garganta. He de decir que las nuevas canciones han tenido un gran calado, el público se las sabe, pero los clásicos de grupos que son historia del rock dejan el listón muy alto, y aquí hasta se coreó el solo como hacía tiempo que no escuchaba.
Con un nuevo parón para solventar los problemas que surgían, “Uoho” ponía a corear al público a diferentes miembros de su equipo, como técnicos o personal del escenario, demostrando que estaba dominando todo antes de que “Sin disimular” y “Por fin” dejaran claro que las canciones de Rebrote funcionan bien entre las de Platero. Ya con todo cuesta abajo, era el momento idóneo para generar una atmósfera íntima con “Cuando no estás tú” tirando de delicadeza para dejarnos una caricia al alma de todos los presentes y permitiéndonos apreciar el buen sonido que ya habían logrado sacar por altavoces, con el único pero de las voces más graves de Jaime que a veces costaba más entender, un pequeño matiz que no empañó esta gran noche.
Cómo iba a hacerlo si después iba a caer el único guiño a Inconscientes con “Dentro de una botella”, donde llegaba el éxtasis de “Uoho”, ahora mucho más liberado que en la anterior gira bajo su nombre, donde se encargaba también de las tareas vocales y estaba más encorsetado al micro. Contar con un cantante de nivel como Jaime le permite centrarse todavía más en disfrutar, y nosotros lo hacemos con él.
Se retiraban todos de escena para dejar a Iñigo interpretar una de las grandes sorpresas del repertorio, la primera de Extremoduro, “Cuarto movimiento: la realidad”, donde reconozco que alguna lagrimita cayó recordando a Robe, que fue coreado. No hizo falta ninguna mención para un homenaje sobrecogedor al que se sumaron el resto de componentes, dejándonos un pique de guitarras con Jaime Tejedor, que también tiene nivel para competir con “Uoho”.
El sonido rozó la perfección con Colino y Cantera siendo una sólida base rítmica, los teclados y coros añadían un colchón sonoro y las tres guitarras por momentos haciendo cada uno armonías diferentes para llenar la sala de magia.
“La flor de la verbena” nos devolvía al último lanzamiento, “Uoho” se quitaba la camiseta para darlo todo cuando Colino nos machacaba en la intro de “A un tipo listo”, antes de sumarse las guitarras tan características, para después ponernos a botar con “Un brote”, ese que nos ha contagiado a todos y que funciona genial en directo con Jaime moviéndonos a ritmo de la pandereta. Y es que dejaban claro que “Hay poco rock'n’roll” es solo un título, pero no es verdad si Rebrote suena en directo.
El tiempo había volado cuando Rebrote se marchaba del escenario unos instantes para regresar con “Aceleraciones II: cromatismos” y dar por concluido el repaso completo por este debut con “Uoho” tocando sentado al borde del escenario recibiendo el cariño de todos antes de desatar la locura con “Voy a acabar borracho” y emprender “El camino de las utopías”.
Cuando empezaban a sonar los acordes del habitual “Rockin' All Over The World” parecía que habíamos llegado al final, pero Iñaki recitaba eso de “Ama, ama, ama y ensancha el alma” para convertir la sala en un pogo total y retomar a los Status Quo mientras se despedían reverenciados por todos.
Ya no llenarán estadios, pero a “Uoho”, Cantera y Colino poco les importa, puesto que siguen llenando nuestros corazones a base de rock, acompañados por Iñigo y los dos Jaimes, que hacen que no se apague nuestra luz.
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