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Crónica de Porretas en Madrid: Hoy igual que ayer

Porretas

Porretas andan de merecida celebración; una que conlleva cumplir 35 años como banda sin concesiones, con su idiosincrasia propia y su historia mediante. La música que ha acompañado a una generación, que no la última. Todo vendido desde hace meses en una sala importante como es La Riviera. ¡Felicidades!

A las 21:00h se apagan las luces, y acompañando al “Always look on the bright side of light” se arman dos mini telones a juego con el rojizo fondo con logo en blanco que lucía en la pantalla trasera. “35 takos” enciende la velada tras el “A las buenas noches, Madrid” del Bode; me parece un tema más que interesante, pero reprimió el empuje de los de abajo. La mayoría de los allí congregados era pura vieja escuela, de los tiempos que transcurrieron entre ‘Que se vayan hacer puñetas’ y ‘Baladas pa un sordo’. O más o menos. Total, que mi sensación es que la furia de la masa no arrancó ahí, pero sí lo hizo con “Joder que cruz”, “Si lo sé me meo”, “Si nos dejáis” y “Hortaleza”.

Porretas

De este póker unificado emergió el calentón colectivo, ya desbocado hasta que bajó el telón. “Cartas desde un cuartel” fue una de las que se caían en los festis, con horarios recortados, pero en este guiso, funcionó. “La hemos cagao”, que han regrabado hace poco, tiene tirón, te mueve los pies y encaja, aunque “Si los curas comieran chinas del río” y “El deudor del condado de Hortaleza” se lleven el aplauso. Es lo que tiene poder escarbar en una discografía enorme, con un fondo de armario en el que buscas y encuentras. Aquí frenan para hablarnos de José Luis Capitán, seguidor de la banda y enfermo de ELA, que estaba por allí en silla de ruedas, alzado por el público en volandas. Nunca viene mal recordar a los que mandan que hay que seguir invirtiendo e investigando. Por un mundo mejor.

Imaginábamos que por la magnitud del evento habría invitados compartiendo la efeméride, y aunque quizá menos de los esperados, alguno hubo. El primero en saltar a las tablas fue Juankar de Boikot, que les acompañó a las voces en “Si bebes no conduzcas”, otra mirada al pasado en un corte que sigue sonando tan vivaz como en el 95. Yo esperaba que se hubiese encargado del “Antimilitar antisocial” como hiciera en ’20 y serenos’, pero no, cambiaron el paso. Por cierto, esta última no apareció. Lástima, la considero clasicaza y directa.

Porretas y Juankar (Boikot)

Hablemos del sonido; grueso, volumen tirando a altito, rocanrol de sala. Sin una pulcritud redonda pero rebosando el ajetreo constante de las guitarras clásicas de Porretas. Turno ahora para dos más modernas; “La cuadrilla” pasó de puntillas y “En mi barrio” ruge fiera y ha calado más, porque, aunque es del último disco de estudio con material propio, ha pasado un buen tiempo. No es que palidezcan ante “El abuelo fue picaor”, pero el grupo tenía claro que “veníamos a escuchar canciones de las de toda la puta vida”. No sé cuántos años hacía que no les veía representarla en directo; y no tuvo desperdicio.

“Dos pulgas en un perro” tiene vértigo y mala baba, así que no desentona; “Tripis” es festiva, por lo tanto… “Última generación” es de las favoritas de todos, otra que no se cae nunca, que gusta y retrotrae, que cantas y remueves. Siempre que se avecina “…Y aún arde Madrid” viene el recuerdo al Rober, hoy incluso con más emoción, nostalgia y certeza que en otras ocasiones. Sigue sonando con pegada, da margen de expansión y mece la noche hacia otros derroteros. Y aunque “Resistiré” es una sonata conocida por todos, la aceleración que requiere una versión porreta siempre me dio la sensación de que algo no cuaja unánimemente. Pero que esto son mis historias; a los que me rodeaban poco les importaba mi gusto musical.

Porretas

Se acerca el último tramo, el que desata los pogos por toda la sala (literalmente por toda la sala), el que se construye alrededor de sus canciones más festivas, movidas y resultonas; el que hace que los minis vuelen, el que empiezas aquí y acabas allí. “La del fútbol”, “Jodido futuro”, el popurrí que mezcla los “Clásicos” y los “Clásicos II”, y el broche con Quini de Benito Kamelas a las voces en “Ahora lo llevamos bien”, cercana en interpretación vocal a la que hizo Raimundo Amador, consecuente musicalmente con la original.

Tiempo de bises, tiempo de celebración. Precediendo al doble último baile, tarta con velas, globos con el 35, y un vídeo de felicitación de la escena con (alguno se me olvida seguro, mil perdones) El Drogas, El Pirata, Mariskal, Pulpul, Fernando de Reincidentes, Juankar de Boikot, Fito, Cifu de Celtas Cortos, Johnny Burning... animaron a que a los felicitados se les escapasen las lágrimas. Nos vamos, y lo hacemos como siempre, con “Marihuana” y “Porretas”, con energía y ganas de más. Con nostalgia y satisfacción, con certeza y credibilidad; con el deber cumplido, con el tiempo pasado. Con la vista puesta en el presente y en el futuro. Con 35 años por detrás y quién sabe cuántos por delante.

Porretas

El barrio volvió a tener banda sonora; Hortaleza o cualquier otro. Madrid se dejó arropar, una vez más, por una banda suya; honesta, sensata y cumplidora. Grandes de la historia, Porretas te pueden gustar más o menos, pero jamás fallan. Y encima a mí me siguen gustando como cuando escuché “Anda ya”, “La tía María” o “No al servicio militar”. Saca tu entrada que vuelven en diciembre.

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