Nunca conviene olvidar que las libertades del mismo modo en que fueron conseguidas pueden ser revocadas en cualquier momento. Se supone que en el futuro todo debería ir a mejor, progresar en diversos ámbitos y aprender las lecciones del pasado. En el mundo actual, con un auténtico perturbado al frente de la primera potencia, ninguna cosa debería estar garantizada, pues con un solo movimiento lo mismo se puede secuestrar al presidente de un país que ejecutar a dos personas en plena calle, como en los peores tiempos de la Gestapo.
Los nativos dicen que en Argentina el Gobierno siempre ha dado por saco, aunque evidentemente el periodo con un señor que presume de una motosierra y de hablar con un perro muerto mediante una médium supone un salto cualitativo. Las chicas de Penadas por la Ley tuvieron que buscarse la vida en un contexto complicado a comienzos de los noventa, con un país que había salido de una dictadura militar, pero quizás todavía no preparado para una explosión de féminas rabiosas, sin intención de callarse y con ganas de denunciar injusticias.
El disco ‘¿Sexo débil?’ de 1996 se convirtió en el primer lanzamiento en Argentina de un grupo de punk rock femenino, algo que en los noventa era tan inaudito como toparse con seres del espacio exterior. Por fortuna, la presencia de las mujeres en el género se ha normalizado bastante y hoy en día podría decirse que existe una pujante escena con bandas como Lambrini Girls, Amyl and the Sniffers, Surfbort y muchas más.
Una hazaña tan histórica desde luego merecía ser recordada y para ello se organizó un concierto especial de Penadas por la Ley en D8 Sorkuntza Faktoria con amigos de la escena tan relevantes como Mamen Rodrigo (Vulpes), Manolo Kabezabolo, Josu de Parabellum o Juankar de Boikot, entre muchos otros. Ya solo leer la lista de invitados casi mareaba, por lo que saltaba a la legua que lo vivido entonces iba a ser irrepetible, como mínimo.

Antes vinieron desde Extremadura cargados de bellotas bomba Kalerizo, que ofrecieron una personal mezcla de punk, rock urbano y rap que en determinados momentos recordaba a Def Con Dos. “Arrodillados” y “Piedras contra tanques” sirvieron a modo de rotunda carta de presentación, con letras incendiarias y la preceptiva actitud de comerse el escenario.
No tardaron demasiado en confraternizar con los asistentes cuestionando la monarquía o incidiendo en medidas tan necesarias como “cerveza en los bares”, aparte de que su vocalista llevaba una camiseta de la selección vasca, por si fueran pocos los guiños lanzados hacia la afición local. Y recuperaron la tradicional costumbre de ciscarse en las autoridades en “Ratas con placa”. Que no se pierda nunca.

Había tantos invitados previstos para la gran noche de Penadas por la Ley que la incógnita era saber cómo se iba a organizar todo aquello, si cada uno cantaría solo un tema, habría diferentes bloques o algo similar. La estructura fijada, sin embargo, permitió un ritmo frenético al evento, una sensación incrementada por piezas de escasos minutos que casi eran un visto y no visto.
Vayamos al lío. El comienzo no podría ser otro que el del mismo trabajo que se homenajeaba aquella noche, esto es, la peculiar “Introducción” y “El quintero”. “Generación masakrada” fue otro de los cortes que sonaron en los primeros minutos y que no ha perdido su vigencia en pleno 2026. “No quiero ser como vos” pisó a fondo el acelerador antes de recibir a la primera invitada de la noche, toda una referencia fundamental del punk en el País Vasco, Mamen Rodrigo de Vulpes, que se encargó de “Invisibles”. Siempre es especial ver de nuevo sobre las tablas a esta veterana en perfecto estado de forma en la actualidad, por lo que merecía tan privilegiada posición.

El ambiente de colegueo imperante impedía pensar en colaboradores mejores o peores, sino simplemente en diversas perspectivas, juventud o madurez. Fede de Oi! Kobras vino con ganas de cantar la incisiva letra de “Robos” y Fran Malanoche, que había ejercido de escudero de la formación tanto tiempo, no se podía perder la celebración dejando su impronta en “Lejos”.
Otro clásico de la zona era el incombustible Toni Metralla, que se subió a las tablas para colaborar en un impepinable “Sueña, vive & peka”, y recordaron la tierna época en la que ellas escuchaban grupos vascos en Argentina cuando irrumpió Josu de Parabellum en “Guerrera”. El guitarrista de dicha formación, Lino Prieto, también se sumó al sarao en “Malos tiempos para la libertad”, más apropiada que nunca.

Los teloneros Kalerizo aportaron su granito de arena en “Puta sociedad” y un compatriota suyo como Huguito Irisarri de Doble Fuerza bordó “Juan” del debut. A este ritmo trepidante ya nos habíamos fundido una parte considerable del concierto, pero todavía hubo otros momentos gloriosos como el que protagonizaron Marian y Mónica de Etxando Pestes en “Arde”, pura gasolina sonora para prender fuego a todo. Que aquel era un evento aperturista, con la voluntad de superar etiquetas de géneros, lo confirmamos con la participación de la rapera La Basu en “Iraultza Gara”, un tema que le sentó como un guante.
Había figuras que eran auténticos clásicos de la escena y eso se notó en los gritos de los fieles, como en la ovación con la que se recibió a Pepe Bombs (Turbofuckers, Doble Fuerza), que pilló la guitarra mientras acompañaba a la voz Alba Koala Rabioso. Y en “La lucha es el camino” se caldearon tanto los ánimos que hasta hubo un pogo verdaderamente inclusivo, con silla de ruedas y todo.

La guitarrista Naty quiso dejar claro que las noches y otros ámbitos pertenecían a las mujeres, eso había que gritarlo bien fuerte, sobre todo con la cantidad de casos de acosadores que nos sorprenden un día y otro también en las noticias. “No nos vamos a callar” se erigió en monumento reivindicativo ante tanta injusticia, pero Leire, vocalista de Zero, y Aritz, de las jóvenes promesas Diskonformes, otorgaron el contrapunto perfecto entre juventud y veteranía en “Negociando tu futuro”.
Acordarse de “la banda más honrada del mundo” era también obligado, por lo que tenía que caer “Es un crimen” de Eskorbuto, que ya estaba incluida en el álbum ‘¿Sexo débil?’. “Tumbas en el mar” contó con un referente del punk patrio como Manolo Kabezabolo, que puso el broche a una jornada que se recordará durante mucho tiempo.

Por supuesto que faltaban bises, que no se hicieron esperar demasiado y además se inauguraron con la ayuda de otro mítico como Juankar de Boikot en “Ciegas y ciegos”. Y el himno contra babosos de “No es no”, entonado por todas las chicas de la escena, se convirtió en un punto álgido más antes de echar el resto en “Incomunicado”, con más fraternidad femenina sobre el escenario. En esa canción colaboraron con Fermin Muguruza, y su presencia, por lo tanto, estaba contemplada, pero al final no pudo materializarse, según nos comentaron. Daba igual. Había suficientes estrellas en el firmamento.
Una noche en la que se pudo constatar de primera mano que en el punk funciona más la idea de hermandad que esa competición feroz que se vive en otros estilos. Todos unidos por un mismo objetivo, sin egos ni dilemas absurdos de quién toca antes o después. Ahí no había clases, sino treinta años de insurgencia grabados a fuego.
El punk me salvó la vida y el hard rock siempre ocupó un lugar especial en el corazón, al igual que el rock gótico, pero nunca me he cerrado a otros géneros. Cual buscador de oro en el lejano Oeste, agito mi peculiar colador para quedarme con aquello que particularmente llame la atención o sobresalga del resto de propuestas, pues creo con firmeza en la vieja máxima de que de todo se puede aprender, o sacar algo de provecho, como decían los antiguos.
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