“Navarra tiene cadenas, por adentro y por afuera, las del escudo son nuestras, las de afuera son impuestas”. Con esta copla del cantautor navarro Fermín Balentzia, comenzaba Rienda Suelta su concierto. Un gran detalle de estos sevillanos de Dos Hermanas en su visita a Navarra, y que, sin duda, agradeció el público local.
Rienda Suelta
Algún despistado se desubicó con esta intro, pensando que quien había sobre el escenario era alguna banda de la zona, sin embargo, el inicio de “Turulo” comenzó a situar al público en su sitio: “Donde está el hombre malo de este pueblo, tengo sesenta pavos pa quitarme el sueño”… La potencia de este power trío no pasó de largo sin más. Esa propuesta rockanrolera, con una puesta en escena serena y auténtica, un sonido claro y compacto, y una poesía que nos sitúa entre Robe y Rosendo, se metió en el bolsillo al público de la sala Tótem desde el minuto uno.

“El rock and roll no ha muerto, simplemente dormitaba por falta de ruido y hemos venido a despertarlo”, dijo Rucho. Con su buen rollo dieron paso a “El extranjero, con dinero no hay racismo”, con ese riff inicial de la escuela de AC/DC. Fueron desgranando los temas de su primer disco, con un buen hacer muy especial cayeron temas como “Mamón”, o “Potra de rabia y miel”, dedicada a “todas nuestra madres, hermanas e hijas”, “Ave María”, “Virgencita del Rocio”, a la genial “Hortelano”, un canto a esa tierra que es de quien la trabaja, en cada uno de los territorios de la Península.

Linaje
Dejaron la sala llena de felicidad y buen ambiente para recibir a unos chavales que iban a jugar en casa. Y eso se notaba. Se notaba en la emoción de la gente venida de fuera de Pamplona. Desde Valladolid, Extremadura… o Panamá. Se notaba en un público joven venido de las cuadrillas de Berriozar, que ya desde el inicio aclamaba a Guiri cuando comenzó a tocar unos acordes tranquilos, que daban pie a que poco a poco, salieran todos los Linaje, para darle caña, ya todos juntos a “Ay, Morena mía” y comenzar a levantar las pasiones de toda la sala. Con un público volcado, dieron paso Asier, a la batería y Alain al bajo, a la intro de “Desataron a los perros”, un tema con todas las papeletas para pasar a ser un clásico. La tercera fue “Querida Libertad”, interpretada en el disco junto a Albertucho. “Mira, si está ahí tu viejo, parece un fan del Boca” dijo Aarón… “Que tengáis una bonita libertad”.
Tras esta primera parte, ya señaló Aarón que el concierto iba a constar de la interpretación de los temas de su único disco, y de unas cuantas versiones de las bandas que de una forma u otra los habían marcado. Así, llegó el primer invitado de la noche, Ederr013, para interpretar junto a él “Askatu Ezazu Ilea”, uno de los temas de mayor personalidad del disco. Además, toda la sala le cantó por su cumpleaños a Eder el “zorionak zuri”. Tras Eder, salió otro invitado de lujo, Javi Cordobés, de Cobardes, que, por cierto, acaban de sacar disco, discazo, “Balance de daños”. Cordobés se cantó junto a Aarón “El Vendaval”, un medio tiempo que le viene a Javi como anillo al dedo.

“Todos mirando” de Barricada, fue una de las versiones elegidas. Para quienes ya pintamos canas, fue un regalo muy bien escogido. Y así, llegábamos al ecuador del concierto con “A remojo”, un tema con un comienzo tranquilo, que cantó la gente, y en el que se echó en falta, como dijo Aarón, a Oier Villanueva al saxo. Tras este remojo de amor, se pusieron dos taburetes sobre el escenario, y eso significaba algo, y se palpaba el nerviosismo.
En primer lugar fue interpretada “Aun me duele”, en formato acústico, como en el disco, con Pete, guitarrista de Cuatro Madres y de Kutxi Romero en solitario, a la guitarra. Fue un momento muy bonito, que sería el comienzo de algo mayor, y es que, seguidamente, y “ahora sí”, como dijo Aarón, “llegó el patriarca, un fuerte aplauso para el cantante de los Marea, Kutxi Romero”. La apoteosis de este paréntesis acústico vino con la versión de “Golfa”, de Extremoduro, en la que colaboró Alén Ayerdi al cajón, y donde se sentía la emoción en el aire al recordar a Roberto Iniesta, presente en la camiseta de Alén, y en los corazones de gran parte del público, entre los que se podía ver alguna lagrima de emoción sincera.

Ya todos los Linaje en el escenario, tuvieron a bien reconocer a Alén el esfuerzo y el haberlos hecho crecer y situarlos en el lugar en el que están ahora, sin el cual no hubiese sido posible. En todo caso, como dijo Aarón, “no vengo solo de los Marea, vengo también de otra estirpe, un aplauso para Juanito, guitarrista de los Bocanada”, con quien tocaron “Chatarra y Laurel”.
“A la luna le sobran canciones” ya hacía presentir el final, en la que además contaron con dos colaboraciones de “gitanos apayizaos”, como indicó Aaron, Juan Borja y Ángel Ocray. Sin embargo, la mayor sorpresa iba a venir en unos minutos, e iba a ser desvelada en directo en voz de Aaron: El 9 de Octubre Linaje finalizará su gira en el Navarra Arena. Parece que será en el Festival Rock@rena, del que de momento solo está confirmado el grupo Ultraligera.

Con “Nunca Quise Tu Esqueleto” y Aarón cantando entre el público, Linaje puso el broche de oro a una noche de rock and roll, de pura felicidad, de esas que no se olvidan de un día para otro, de las que te vas a casa con una sonrisa, con la garganta tocada y con la sensación de haber formado parte de algo bonito.
Rienda Suelta prendió la chispa, y Linaje se encargo de mantener la hoguera encendida, con ese rollo de familia, de cuadrilla y de estirpe. Porque, como dijo Rucho, ambas bandas han venido a despertar al rock, que está muy vivo cuando se hace desde las entrañas, sin artificios y mirándose a los ojos. Lo de la Totem, con Linaje y Rienda Suelta, fue un encuentro de emociones compartidas, de esperanza en dos bandas que con tan solo un primer disco, ya se intuye que nos van a regalar en el futuro acordes de calidad y grandes momentos de rock y felicidad. Seguro.
