La banda alemana de metalcore y death metal melódico Heaven Shall Burn lanzó el pasado verano su último álbum de estudio, ‘Heimat’. Sin embargo, el grupo no pudo llevar a cabo la promoción prevista después de que su cantante, Marcus Bischoff, sufriera problemas en el cuello mientras actuaba en el festival Rock am Ring, en Alemania. Ante la imposibilidad de continuar con normalidad y para evitar la cancelación de varios festivales programados, la agrupación recurrió temporalmente a la cantante Britta Görtz (conocida por su trabajo en la formación de death metal melódico Hiraes) para ocupar el puesto de cantante sobre el escenario. ‘Heimat’, cuyo título significa “hogar” en alemán, marca el décimo trabajo discográfico del quinteto. Tras la recuperación de Bischoff, Heaven Shall Burn ha retomado la actividad en directo con una gira europea en la que están acompañados por The Halo Effect, The Black Dahlia Murder y Frozen Soul, tres formaciones de nivel y estrechamente vinculadas al death metal.
Frozen Soul
Los primeros en subir al escenario en esta velada de death metal (melódico) en la sala Ancienne Belgique, a pocos metros de la plaza mayor de Bruselas, fueron los estadounidenses Frozen Soul. Los texanos, que pronto publicarán un nuevo LP, fueron además los únicos de la noche que contaron con una mujer en sus filas: la bajista Samantha Mobley. El grupo abrió su actuación con “Encased in Ice” y “Chaos Will Reign”, dos adelantos de ‘No Place of Warmth’, su tercer trabajo de estudio, cuya publicación está prevista para principios de mayo a través del sello alemán Century Media.

Frozen Soul dispuso de media hora para calentar al público y despertar el interés por su próximo lanzamiento. Durante ese tiempo no se limitaron a presentar material nuevo, sino que también recuperaron temas de trabajos anteriores. Por momentos, el cantante Chad Green parecía más un levantador de pesas que un vocalista, no tanto por su corpulencia como por la forma en que manejaba el micrófono sobre el escenario. A mitad del concierto llegó la interpretación de la canción que da título al nuevo álbum, aunque sin la participación de Gerard Way (My Chemical Romance), quien sí aparece en la versión de estudio. La actuación de los músicos de Fort Worth resultó convincente de principio a fin. Y eso que comenzaron temprano, a las 18:15 horas. Aun así, ya se pudieron ver los primeros circle pits en las primeras filas.

The Black Dahlia Murder
Los siguientes en tomar el escenario fueron otros representantes estadounidenses del cartel, nada menos que los veteranos del death metal melódico The Black Dahlia Murder. Hasta donde recuerdo, era la primera vez que los veía actuar en una sala, tras la salida del guitarrista principal Brandon Ellis hace algo más de un año. Para esta gira, la banda cuenta con el guitarrista Wes Hauch, conocido por su trabajo en Alluvial, como músico invitado. Hauch, contemporáneo de varios miembros del grupo, ya ha estado acompañándolos desde el año pasado. Queda por ver si terminará incorporándose de forma permanente a la formación, sobre el escenario demostró que encaja perfectamente en el engranaje de la banda.

La asistencia respondió con entusiasmo a una propuesta que combinó pasajes de death metal moderno, contundente y pesado, con otros momentos más melódicos característicos del estilo del grupo. El repertorio, cuidadosamente construido, fue ganando intensidad a medida que avanzaba la velada. Desde los primeros temas comenzaron a aparecer crowd surfers y pogos, a pesar de una asistencia algo menor de lo esperado para un cartel de semejante nivel.

The Halo Effect
El último turno entre los teloneros correspondió a los suecos The Halo Effect, una formación compuesta en su mayoría por antiguos miembros de In Flames. El grupo reúne a músicos que también han pasado o siguen activos en bandas como Dark Tranquillity, Ceremonial Oath, Cyhra, Fleetburner, The Haunted o We Sell The Death. La única excepción es el batería Daniel Svensson, quien abandonó la música a finales de 2015 para dedicarse a su familia y a la elaboración de cerveza. Aun así, el conjunto funciona como una auténtica máquina de death metal melódico con el clásico sonido de Gotemburgo, un estilo que varios de sus integrantes ayudaron a definir en los años noventa.

La única ausencia destacada fue la del guitarrista Jesper Strömblad, que continúa lidiando con problemas de salud físicos y mentales. En directo, su puesto vuelve a estar cubierto por Patrik Jensen, guitarrista de The Haunted y Witchery, quien lleva ya varios años acompañando a la banda sobre los escenarios. En cuanto al repertorio, no hubo espacio para “Lest We Fall”, el sencillo publicado a finales de febrero con colaboraciones de miembros de The Black Dahlia Murder y Heaven Shall Burn. Tampoco apareció material del EP lanzado a finales del año pasado, que incluía versiones de clásicos de W.A.S.P., Danzig y otras bandas emblemáticas.
La actuación se centró en los dos álbumes de estudio del grupo, publicados entre 2022 y 2025, con un enfoque claramente más melódico que el de las dos bandas estadounidenses que habían actuado previamente. The Halo Effect logró crear una atmósfera muy distinta en la sala y firmó un concierto notable, lleno de épica y melodía. Eso sí, con apenas 38 minutos de duración, el set se antojó demasiado breve.

Heaven Shall Burn
A las 21:00 horas llegó el turno de Heaven Shall Burn, esta vez con Marcus Bischoff al micrófono, claramente recuperado de los problemas de cuello que le mantuvieron alejado de los escenarios el pasado verano. La banda lleva más de tres décadas en activo, aunque en sus inicios la banda actuaba bajo distintos nombres. Desde el primer momento, sonó “War Is the Father of All”, del último álbum ‘Heimat’, un tema potente que refleja a la perfección el estilo característico del grupo y que, además, había sido lanzado como sencillo apenas un día antes del estreno del disco.

A continuación, la agrupación ofreció un repaso de los últimos veinte años de trayectoria, combinando los clásicos con tres temas de ‘Heimat’, incluidos los sencillos “Confounder” y “My Revocation of Compliance”. Antes de interpretar “Armia”, Bischoff dedicó unas palabras para conmemorar a las víctimas de la guerra en Ucrania y mostrar su apoyo a la población civil. Poco después, el guitarrista Maik Weichert recordó la influencia de las bandas belgas de hardcore Liar y Length of Time en los primeros años de Heaven Shall Burn. Tras años de escenarios decorados con ciudades en ruinas, esta gira presentó un montaje completamente nuevo inspirado en la portada del último lanzamiento.
Desgraciadamente, ninguna de las cuatro bandas contó con la asistencia que merecía. Al final, no se superó el millar de espectadores, y los balcones y gradas permanecieron cerrados de inicio a fin. La causa probablemente no fue la calidad de los grupos, sino la saturación de conciertos en un país pequeño como Bélgica, apenas más grande que Galicia. Un fenómeno similar se vivió unos días antes en la sala 013 de Tilburgo, al otro lado de la frontera con los Países Bajos, donde la oferta de conciertos es aún mayor. También resultó decepcionante que la actuación de The Black Dahlia Murder apenas durara media hora y la de The Halo Effect no llegara a los 40 minutos. La velada finalizó poco después de las 22:00, dejando una sensación de que, pese a la calidad de la música, la noche se quedó corta.

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