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Crónica de El Hombre del Saco + Cerraos en Madrid: El nervio y la garra de los grandes

El Hombre del Saco

Levantarse de la cama con el depósito en la reserva un sábado no es raro. Pesa la semana y a más de uno la noche del viernes. Pero el pasado sábado había una razón de peso para espabilar, un barril de gasolina de muy alto octanaje con el que colmar nuestro motor de energía rockera y funcionar a pleno rendimiento. Llegaba a la ciudad El Hombre del Saco, una de las bandas en mejor estado de forma y con un futuro más prometedor por delante.

Si la escena es justa con los navarros, pronto será una quimera disfrutarlos en una pequeña sala en sesión vermú, pues el nivel al que rayan, la actitud que desprenden y la robustez de las canciones de sus dos álbumes hasta la fecha, ‘Basado en hechos reales’ (2025) y el recién publicado ‘Malas compañías’, están a la altura de los grandes de nuestro panorama.

Cerraos

A la una de la tarde, subían al escenario de la Fun House Cerraos, oriundos del madrileño barrio de La Elipa y con el rock estatal de toda la vida fluyendo por sus venas como si de él se hubieran alimentado desde el primer biberón.

Cerraos

Bien dispuestos sobre el escenario, con una complicidad detectable a kilómetros entre sus componentes y con una propuesta muy apegada a la confluencia mágica entre poesía sin pelos en la lengua y rock urbano sin florituras pero con buen criterio compositivo y guitarras hábilmente ejecutadas, los madrileños ofrecieron un concierto muy correcto en el que escarbaron en las emociones más inamovibles de todos los presentes con temas como “No cayeron lágrimas”, “Mirándote a ti”, “Guerrero del sino” o “Los besos que no te di”, desde una óptica muy personal y expresivamente elocuente, ocasionalmente reforzadas por unos versos recitados por Pablo Casado “Polita”, su cantante y guitarrista.

Hubo tiempo para demostrar que su actividad creativa sigue en ebullición a través de “No soy un santo”, una canción nueva muy en su línea de poesía de acera, honestidad apabullante y amores cotidianos que prometieron grabar y publicar si nos gustaba. Tendrán que hacerlo, pues los presentes la aplaudieron, como hicieron con cada tema del concierto de una banda que toca sin pretensiones, desde las tripas, el verso y el corazón.

El Hombre del Saco

La graduación de la sesión vermú subió varios grados de golpe cuando sonó a todo volumen la famosa ópera “Carmen” de Georges Bizet como introducción a la ráfaga de disparos certeros y con puntería que El Hombre del Saco perpetraría a continuación. El power trio tudelano abrió fuego directo a la yugular con “A la cara”, un tema para envalentonarse y venirse arriba de buenas a primeras blindado por la distorsionada guitarra de Carlos Zamora y su agreste y efervescente voz, ideal para sentirse fortalecido ante quienes desazonan nuestro presente. El bajo de Juan Gascón “Piño” ostentaba la presencia y la rocosidad necesaria en una configuración de trío que no renuncia a sonar pétrea como una losa de hormigón, y la batería de Josu Erramun estuvo siempre en su sitio.

El Hombre del Saco

Recordó Carlos que brillaba el sol y no era por la noche, pero aún así era momento de “Pesadillas”, una de esas canciones marca de la casa en cuya versión original en estudio cuentan nada menos que con Alfredo Piedrafita de Barricada. Temazo absoluto con momentos de misterio y voces casi susurradas y pasajes de pura exaltación, con un riff de hard rock de categoría. Sonó incendiaria y mordaz, como también la imprescindible “El hombre del saco”, uno de esos temas que sellan el destino de una banda perfilando sus intenciones desde el punto de partida.

El Hombre del Saco

Entre momentos de fiereza eléctrica y otros más sugerentes y oscuros, El Hombre del Saco traza una dinámica muy sugerente en sus canciones, que, cuando rompen en directo tras unos instantes más acompasados, invita a una catarsis para dejarse llevar y echar el resto, ideal para ponerlo todo patas arriba. Así lo atestiguamos en primera fila entregándonos a “Reconócelo”, otra de esas canciones para reafirmarse y saldar cuentas con quien corresponda. Algún día espero vivirla con su invitado de excepción, Félix Lasa (Leize), si bien ellos tres valen por treinta a la hora de defenderlas con dignidad, oficio y exacerbado descaro.

El Hombre del Saco trabaja con mimo y criterio, también con originalidad y atrevimiento, el apartado visual, y por eso es reconocible la estética de su frontman con ese prominente sombrero y el contorno de los ojos pintado, así como videoclips tan sonados y provocativos como el de “Como las balas”, uno de los temas más eficaces y energizantes de su último plástico, que en vivo es puro disfrute, un estallido de garra sin remilgos ni contención. Habría que gritar bien alto aquello de “¡como las balas, primo!”.

El Hombre del Saco

“Es un secreto” fue cantada a los cuatro vientos, con una intensidad que tampoco decayó en “Orden en la sala”, que porta una de esas frases que tanto definen la vida terrenal de cualquiera y que ellos llevan a la música: “Tanta mala hostia y no me sirve para nada”. Qué poco cuesta identificarse con el rock cuando éste radiografía lo que a cualquiera le pasa por la cabeza de vez en cuando con ese tino y esa garra.

“Hay canciones que envejecen como el vino”, enfatizó Carlos Zamora antes de explicarnos que la siguiente fue ideada hace la friolera de veinte años. Se trata de “Lady Vicio”, sucedida por “Pobre niña mentirosa”, la ácida “Fariseo” y “Dime corazón”. Sin tiempo para mucho más, tuvimos que echar de menos “Domestícame”, a mi juicio una de las que mejor reflejan la filosofía de desparpajo y contagiosa insolencia de la banda, y culminar la fiesta al son de su peculiar versión de “Lo siento mi amor” de Rocío Jurado y la presentación de rigor.

El Hombre del Saco

Está claro que para El Hombre del Saco no hay nada prohibido, solo leyes que todavía quedan por romper y muchas canciones para hacerlas trizas y reivindicar que están ahí para motivar a todo aquel que se preste y recordar que las pesadillas se alimentan de verte de rodillas. Qué mejor manera de levantarse y seguir frente a todo que con su impulso. ¡El Hombre del Saco vendrá a por ti como no despiertes!

El Hombre del Saco
Jason Cenador

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