Celtas Cortos se encuentran inmersos en la celebración de sus cuatro décadas de trayectoria, y lo hacen con una gira denominada “40 años contando cuentos”, la cual aterrizaba en el Movistar Arena de Madrid como primera parada del tour que los llevará por distintas ciudades de la geografía nacional. Hasta allí nos dirigimos los enviados especiales de MariskalRock.
Desde primera hora de la tarde y con la lluvia como inseparable compañera de estos días, las tascas aledañas del coso madrileño iban tomando color. Se podían observar hasta tres generaciones de seguidores del grupo vallisoletano, y todos lucían expectación en su rostro, lo que, tras el concierto, mutó en éxtasis.
El stage es enorme. En los laterales se observan dos pantallas colosales y, como cortina led gigante, una tercera pantalla ubicada en el centro del escenario presidiendo todo. Paulatinamente, va tomando color el recinto que iba a acoger a más de diez mil personas. Hay clima de celebración, de noche inmortal. Justo cuando las campanas marcan las 21 horas en punto, las luces se van a cero y en la mencionada pantalla central, una cuenta regresiva iniciada con la frase años contando cuentos, comienza desde el número 40, y el respetable la acompaña con su voz. A la finalización de la misma, ilustres del panorama musical nacional como Fito Cabrales, El Drogas, Tarque, etcétera, entremezclados con actores como Leo Harlem o el presentador Andreu Buenafuente, van deseándoles felicidades a Celtas Cortos por sus primeras 40 velitas de vida, y hay un estallido generalizado de emoción. Hay tarta sonora para todos. Cojan su porción.
Un violín se abraza con el humo abundante, el grupo se suma instrumentalmente mientras el público comienza a tocar las palmas y las visuales se apoderan de la pantalla central mientras el inicio sonoro es de antología culminado por un océano de aplausos. Vaya arranque con “El túnel de las delicias” seguido de “Macedonia tradicional” y concluido con “¿Que voy a hacer yo?”.
La noche quedaba inauguraba magistralmente y proseguirían durante dos horas de directo con un repaso por toda su discografía, tocando esos himnos atemporales de su repertorio. “El ritmo del mar” hizo que la sangre en el interior de los cuerpos tomara forma de serpiente inquieta. A lo largo de toda la actuación el rock celta que tanto dominan se fusiona con evidente aroma irlandés de folk, pasajes de ska y dosis de rock and roll. Cifu, con el rostro emocionado y sintiendo cada una de las palabras que salían de su boca, saluda a la platea: “Muy buenas noches Madrid. ¡Cuarenta pedazos de años! Somos de mirar a hacia adelante. Gracias por seguir regalándonos vuestro abrazo y cariño. Hoy, 7 de febrero, hace 29 años, grabamos nuestro primer disco en vivo, ‘Nos vemos en los bares’”.
Hasta diez músicos en escena presenta la formación vallisoletana, que ejecuta una amplitud de instrumentos (violín, flauta, sección de vientos, gaita, acordeón, batería, bajo, guitarras, teclados y voces) con los cuales envuelven bajo sus texturas a un Palacio de Deportes que lucía resplandeciente, ofreciendo un sonido pulcro, contundente y acompasado.
Aterriza el primer invitado de una larga lista. El compositor gallego Andrés Suarez sostiene que es un honor estar junto a una de las bandas de su vida, y los acompaña en “Cálida trinchera”, de la cual Cifu indicó que nunca la habían llegado a tocar sobre el escenario.
Un tambor de evidente sonido marcial indica que llega “Haz turismo”. Piezas como “Legión de mudos”, que llega cargada de distorsiones y suena filosa, y “Adiós presidente”, fueron muy coreada. Sobre esta última, Alberto García, responsable del violín, consulta previamente: “¿Se puede? Vamos a hacer un tema que empezó siendo instrumental. El estribillo tiene seis palabras convincentes. Cada uno que se la dedique al presidente que le dé la gana incluido el de la comunidad de vecinos”.
Las dos pantallas laterales van mostrando las ejecuciones en los instrumentos que hacen los artistas mientras, por su parte, la central está dominada por trabajadas visuales, fotografías, letras de canciones… Sobre la tribuna ubicada enfrente del escenario, se proyectan aros de luces gigantes que dan vueltas en circulo. Todo suma para que la experiencia sea inolvidable. Una celebración de envergadura.
Las palmas son un miembro más en la noche. Flota en el ambiente ese evidente aroma celta rock folk que cargan los vallisoletanos entre canciones que, cuales escapularios, van custodiando las emociones. Logran ir llenando con fotogramas un metraje cautivador y evocador. “Retales de una vida”, uno de sus tantos clásicos, junto a Rulo, líder de La Contrabanda, es muy aclamada.
Jorge Salán (Mägo de Oz) y su guitarra eléctrica incendiaria se suman a la celebración en “Tranquilo majete”, tras la cual llega “Un millón de motivos”, y acto seguido, Goyo Yeves, otro de los capitanes de los Celtas Cortos, saluda al público y manifiesta que querían retroceder a los inicios, a cuando eran chavales, y llevan a cabo la canción “Riaño vivo”, pieza de su primer disco ‘Rock celta’, junto al vuelo y baile de la compañía de danza Irish Treble bajo luces verde de aroma irlandés.
“Cuéntame un cuento” suena como el himno que es, y Cifu presenta sentidamente uno a uno a los miembros de la banda en vivo mientras sus rostros aparecen en fichas policiales en la pantalla central y se avecina el bloque final que incluye “El emigrante”, “El ska del paro” y se suma en el binomio “El pelotazo / Correacaminos” el eterno Moha de Mägo de Oz, quien, junto a Guillermo Manzanares y Alberto García, forman un tridente de violines de fuego demostrando que la materia sí puede mutar en pleno siglo XXI a un rock celta de autor. También aporta su arte nuevamente la compañía de danza Irish Treble.
Celtas Cortos proveen al público durante dos horas de actuación de canciones magnéticas que los hacen revivir pasado, cantar en presente y ver el mundo con ojos de futuro.
“La senda del tiempo” suena con Dani Martín. Este último, junto al regreso a las tablas de Andrés Suarez y Rulo, son parte central de la ejecución del himno “20 de abril”, durante el cual, el recinto se volvía una sola voz, y los rostros de Cifu, Goyo y Alberto brillaban de emoción. Los aplausos se escucharon hasta en su Valladolid natal.
La elegida para concluir una velada épica era la descriptiva “No nos podrán parar”, que fue acompañada de una atronadora ovación por los miles de seguidores que se dieron cita en Madrid para ser partícipes de la primera de las diez celebraciones que ofrecerá la banda con motivo de sus cuatro décadas de vida.
La fiesta no ha hecho más que comenzar, y son Celtas Cortos los que ofrecen un regalo inmaterial e inmortal a sus seguidores. Celtas Cortos: 40 años contando cuentos que ya son leyendas.
Próximos conciertos:
14 de febrero, Valencia, Roig Arena
21 de febrero, Gijón, Gijón Arena
27 de febrero, Zaragoza, Príncipe Felipe
28 de febrero, Pamplona, Navarra Arena
14 de marzo, Barcelona, Sant Jordi Club
21 de marzo, Murcia, Palacio de Deportes
11 de abril, A Coruña, Coliseum
17 de abril, Bilbao, Bilbao Arena Miribilla
18 de abril, Valladolid, Pabellón Pisuerga
He cursado mis estudios de Derecho y Ciencias Políticas en Granada, teniendo puestos mis cinco sentidos en los héroes, mitos, leyendas y también en las propuestas emergentes del género.
Escribo con mi pluma cargada de tinta en MariskalRock y en La Heavy, con rigor, honestidad y tratando de conectar con los lectores desde mi prisma.
Sin Rock and Roll, no hay vida.
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