Burning Witches convierte la noche previa a San Valentín en una auténtica noche de brujas cargada de sonidos potentes y cañeros a más no poder. Junto a ellas, unos Hammer King excelsos con su metal épico medieval.
El heavy metal siempre se ha considerado contra cultural, eso es una evidencia, pero ¿hay algo más contra cultural que convertir la noche previa a San Valentín, que encima cae en un viernes 13, en una noche de brujas en pleno mes de febrero? Pues de eso se encargaron Burning Witches en la sala Revi de Madrid con un espectáculo brutal, en el que la única nota discordante fue el público, bastante frío e inactivo, pero vamos por partes.

Empezaba a sonar la música a eso de las 20:00 horas cuando entraban en escena los alemanes Hammer King con su atuendo medieval. Sinceramente, era la primera vez que escuchaba a esta banda y me sorprendió gratamente. Comenzaron su presentación con "King for a Day" y "Make Metal Royal Again", con un sonido algo enlatado al principio, pero que por suerte se arregló enseguida y se mantuvo impoluto el resto de la velada. Y es que la sala Revi tiene uno de los mejores sonidos de la capital, hay que decirlo.
Los temas fueron cayendo con bastante interacción de la banda con el público, cantando los coros de "Pariah is My Name" o "Hammerschlag", y tocando una versión bastante cañera de "Danger Zone" de la banda sonora de Top Gun, haciendo que el tiempo que duró su concierto fuera muy ameno y entretenido. Lluvia de oro incluida (no penséis mal, me refiero a que literalmente tiraron monedas de oro desde el escenario), algo que personalmente nunca había visto y me resultó muy original. Un gran show de los alemanes que me dejaron un muy buen sabor de boca y calentaron el ambiente para recibir a las brujas.

Y es que, con puntualidad casi mágica, salían a escena las brujas helvéticas de Burning Witches, apoyadas por "Sanguini Hominum", a la que de manera atronadora partió por la mitad "Soul Eater", que ya daba a entender por dónde iba a ir la noche: las guitarras afiladas cual cuchillo de carnicero, la batería rompedora, un bajo potente y, qué decir de la voz; si bien no se la nombra demasiado en los top que se suelen hacer, creo que Laura Guldemond es una de las vocalistas con más registro de la escena, y verla en directo es todo un espectáculo.
La potencia de los temas de Burning Witches es su seña de identidad y se demostró mientras sonaba "Shame", "Dance With The Devil" y "Maiden of Steel" de manera brillante para arrancar su presentación ante un público bastante frío. Se vio a Laura bastantes veces intentando motivar al respetable a saltar o a hacer algún movimiento más, pero el público de la noche era un tanto estático, debo decir.

Eso no frenó la descarga de violencia de las suizas, con permiso de Laura (holandesa) y Courtney (americana). Y de esta última hay que hablar, porque, damas y caballeros, qué guitarrista tiene Burning Witches; su guitarra cortó el cielo en cada tema de una manera increíble. Cada solo y riff fueron ejecutados con precisión quirúrgica; enamorado de esas manitas de oro, debo decir.
Después de visitar anteriores trabajos de la banda con "Dark Tower" y "Sea of Lies", sonaban dos señores temazos: el tema que da título al último trabajo de la banda, "Inquisition", seguido de ya uno de mis temas favoritos, "Release Me", una balada maravillosa que te lleva de la mano a donde las brujas quieren. Qué genialidad de verdad.
Pero siempre después de la calma hay tormenta (¿o era al revés?), bueno, sea como sea, "Black Widow", "Evil Witch", seguidas del himno que es "We Stand as One" y "Lucid Nightmare" devolvían el puro heavy metal a la escena, con Lala en los tambores destructiva, marcando un ritmo frenético y una asociación de las guitarras bestial. Lo bien que compactan y se distribuyen las líneas ambas hachas es para reconocérselo a estas damas de la música.

Todo lo bueno tiene un final, y a esta noche previa a la celebración del amor aún le quedaba algo de amor que dar. Ese amor llegó en forma de cuatro canciones más para cerrar una noche maravillosa de heavy metal, y qué cuatro amigos. La primera de ellas, "Hexenhammer", cuyo estribillo sí fue coreado por el público, seguida de mis dos temas favoritos de las brujas: "Wings of Steel" de su maravilloso disco 'Dance With The Devil' y "The Witch of the North", un himno total con un sonido épico en honor a la diosa Freyja.
La noche llegaba a su fin cuando Laura se puso su sombrero de bruja y llegaba la hora de encender la hoguera para la quema final. "Burning the Witches", tema homónimo de la banda, ponía el broche de oro a una noche de heavy metal sin florituras ni mezcolanzas, puro estilo representado por estas cinco brujas de la música, que hechizaron el escenario en una actuación sensacional en todos los aspectos.
Mis nanas para dormir fueron baladas de Scorpions y mis canciones infantiles las cantaban Héroes del Silencio y Helloween. A los doce años descubrí el metal extremo y todo cambió, abriendo un universo de posibilidades musicales que, a día de hoy, es más extenso si cabe.
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- Crónica de Burning Witches + Hammer King en Madrid: El amor brujo - 16 febrero 2026
