¿De verdad hacía falta otro disco de Truckfighters? Viendo cómo está el stoner hoy, la respuesta es sí. Y más si vuelven después de una década sin material nuevo y con las ideas tan claras como en este mayúsculo ‘Masterflow’.
Los suecos no se complican. Nueve temas donde el riff vuelve a ser el centro de todo. Nada de reinventarse ni de buscar caminos raros: aquí hay fuzz, groove y una banda que sabe perfectamente dónde está su sitio. Desde la inicial “Old Big Eye” ya se nota que han recortado todo lo innecesario: menos desarrollo, más impacto, más directo, más físico… sin duda, brutal.
Truckfighters siempre han jugado en esa liga donde el desierto pesa más que la psicodelia, y aquí lo vuelven a demostrar. No hay grandes viajes ni construcciones eternas, cada tema va al grano. Cuando meten caña, como ocurre en “The Bliss”, siguen siendo de lo más sólido del género, con riffs que entran a la primera y una base rítmica que empuja sin descanso. Pero el disco no se queda ahí.
Lo interesante está en cómo manejan los tiempos. “Carver” es el mejor ejemplo: bajan pulsaciones, abren espacio y dejan que todo respire. No todo es volumen ni velocidad. También hay control, y ahí es donde el disco gana profundidad. Lo mismo ocurre en “Truce”, donde juegan con una tensión más contenida sin perder peso.
Hay momentos que conectan directamente con su pasado. Algunos riffs recuerdan al nervio de ‘Gravity X’, su debut de 2005, mientras que ciertas partes tienen ese punto más denso de ‘Phi’ (2007). Incluso puedes encontrar guiños a Queens Of The Stone Age. Aquí todo suena más crudo, más a ras de suelo, más cercano al directo que al estudio, una auténtica barbaridad.
“The Gordon” introduce el lado más melódico sin romper la dinámica general, mientras que la homónima “Masterflow” resume bien lo que es el disco: equilibrio entre pegada y control (¿os acordáis de las Desert Sessions?).
En la segunda mitad, cortes como “Bad Horse” recuperan ese tono más áspero, casi punk, que siempre ha estado en su ADN y que aquí vuelve a aparecer con naturalidad. La producción acompaña esa idea: sonido orgánico, sin adornos, donde la distorsión no es un recurso sino parte del lenguaje. Todo está colocado para que el riff golpee y el bajo arrastre. No busca impresionar, busca funcionar. Y funciona.
Truckfighters no vienen a reinventar nada, tampoco lo necesitan. ‘Masterflow’ es un disco que entiende perfectamente lo que es la banda y lo explota sin distracciones. En un género donde muchos intentan sonar más grandes de lo que son, ellos aciertan siendo más concretos (quedaos con el cierre de “Goin’ Home”). Siguen ahí y siguen siendo una referencia fiable.
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