Tras la publicación el año pasado de 'The Arsonist', un auténtico discazo y sin duda uno de los mejores trabajos de 2025 en lo que a thrash metal se refiere, los veteranos teutones han decidido, recién iniciado el año, sorprendernos con la remasterización de lo que fue el sexto álbum de la banda: 'Get What You Deserve' (1994).
Un disco recordado, entre otras cosas, por su sórdida y grotesca portada: la imagen muestra a un hombre pasado de kilos tendido sobre la cama de un cochambroso hotel, con parte del pecho destrozado por lo que supuestamente han sido salvajes cuchilladas; una muñeca hinchable y, al lateral de la cama, una extraña mujer semidesnuda y maniatada. Una escena verdaderamente tétrica y opresiva que se alejaba por completo del imaginario habitual del grupo, en el que solía aparecer el icónico Knarrenheinz.
Tal fue la controversia generada por la portada que el entonces jefe de la mítica discográfica SPV, Manfred Schütz, se opuso frontalmente a su publicación, obligando a la formación a sustituirla por una fotografía convencional y anodina de los miembros de la banda en aquel momento: Tom Angelripper, Andy Brings y Atomic Steif, tristemente fallecido en 2025.
Sin embargo, fieles a su innegable actitud punk y profundamente descontentos con las directrices del mandamás, Sodom encargaron a su portadista fetiche, el legendario Andreas Marschall, una portada alternativa que jamás llegó a ver la luz… hasta ahora, con la publicación del remaster que tenemos entre manos.
Y vaya portada, amigos. En la más pura línea del genio ilustrador alemán, Knarrenheinz aparece esta vez retirándose su habitual máscara antigás, llevándose con ella parte del propio rostro. Una imagen tan impresionantemente desgarradora como la carne y la piel que se desprenden al mismo tiempo que la susodicha máscara. Impactante.
Al igual que la primera portada (posteriormente censurada) que pretendía reflejar la sordidez, la infamia, la violencia y lo más desagradable de la condición humana, un concepto que encaja a la perfección con la temática musical del disco, esta versión alternativa persigue el mismo objetivo, aunque desde un enfoque más simbólico, pese a que a la escena no le falte violencia.
Aquí, los alemanes recurren abiertamente a la metáfora: Knarrenheinz, en el preciso instante de desenmascararse, deja al descubierto lo más detestable del ser humano, representado a través de un rostro desfigurado y repugnante. Una imagen profundamente nihilista, oscura e inevitablemente punk que la nueva formación de Sodom quiso reivindicar tras la ruptura con los clásicos y más técnicos Michael “Witchhunter” Wulf (batería) y Frank “Blackfire” Gosdzik (guitarra).
Tal y como ha señalado el propio Tom Angelripper, tras la disolución de la formación clásica de Sodom y pese a que, a comienzos y mediados de los noventa, la mayoría de bandas de thrash metal trataban de pulir su sonido y parecerse a Pantera o Machine Head, ellos optaron justo, por lo contrario: recrudecerse, sonar a la velocidad de Motörhead, abrazar la oscuridad de Venom y hacerlo con la actitud más punk posible ¿El resultado? 'Get What You Deserve', el disco favorito del líder de la banda.
Podría parecer contradictorio que un álbum concebido deliberadamente rápido, oscuro, maligno y sin artificios haya sido remasterizado en pleno 2026. Pero, al fin y al cabo, ¿qué problema hay en lavarle ligeramente la cara al bueno de Knarrenheinz si, en esencia, no se toca nada y se respeta íntegramente el espíritu original del plástico? De hecho, el encargado de la mezcla y remasterización ha sido el mismísimo Andy Brings. La reedición está disponible en los siguientes formatos:
- Edición super deluxe “shotgun wound” en vinilo líquido: box set con 5 LP, libro, póster, DVD y parche trasero (limitado a 150 copias, exclusivo de la tienda de Noise Records).
- Box set con 5 LP en vinilo de color deluxe, libro, póster y DVD.
- Doble LP gatefold en vinilo milky clear.
- Triple CD en formato digisleeve con libreto de 24 páginas.
Independientemente del formato elegido (ya sea en LP o en CD), el contenido principal se presenta en dos mezclas diferenciadas. Por un lado, nos encontramos con 'Get What You Deserve' (2026 Remaster), una versión trabajada de manera más limpia y pulida que el disco original. Por otro, aparece 'Get What You Deserve' (Blitzkrieg Remix), una reinterpretación del material desde una mezcla claramente más agresiva y directa.
No obstante, en ninguno de los casos se ha regrabado nada: los alemanes se han limitado a trabajar sobre las grabaciones originales realizadas entre 1993 y 1994. El álbum mantiene intacta su esencia primigenia, limitándose a una nueva mezcla y remasterización que respetan plenamente el espíritu del material publicado en 1994.
En lo musical, poco queda por decir de este clásico de Sodom que supuso un auténtico punto de inflexión en su carrera. Tras un período excelso (probablemente el más celebrado de la banda) en el que publicaron un incontestable compendio formado por 'Persecution Mania' (1987), 'Agent Orange' (1989), 'Better Off Dead' (1990) y 'Tapping the Vein' (1992), la marcha de los históricos Witchhunter y Blackfire marcó el final de una era.
A partir de ese momento, el verdadero jefe de todo esto, Tom Angelripper, decidió desmarcarse de la tendencia que imperaba en el thrash metal internacional y, lejos de pulir su sonido, optó por recrudecerlo. Mirando de nuevo a sus orígenes, aquellos marcados por 'Obsessed by Cruelty' (1986), Sodom parieron un disco rudo, crudo, rápido, oscuro y extremadamente agresivo.
Con esta nueva edición, como ya apuntaba anteriormente, nada cambia: la rabia, la mala leche y la actitud punk permanecen inamovibles. No obstante, pasar este maravilloso plástico por la tecnología disponible en 2026 le ha sentado realmente bien. El tema inicial que da título al disco suena espectacular y demoledor, dando paso a la “pegadiza”, aunque igualmente brutal, “Jabba The Hutt”, con ese riff tan oscuro y un ritmo de batería absolutamente característico.
Las siguientes, “Jesus Screamer” y “Delight In Slaying”, son puro punk metal a velocidad ultrasónica, con unas guitarras que suenan a óxido y una voz de Tom que parece recién salida del averno. ¿Y la batería del desaparecido Atomic Steif? Simplemente colosal: qué manera de ejecutar ese tu-pa-tu-pa. “Die Stummer Ursel” y “Freaks Of Nature” se mueven en terrenos cuasi hardcore-punk, con riffs que, gracias a esta remasterización, han ganado muchos enteros. Crítica social y nihilismo a raudales para señalar a corruptos, hipócritas y cualquier esfera de poder.
El ritmo baja en “Eat Me!”, convertida en una auténtica bofetada al sistema establecido: un “que os jodan” en toda regla que, en lo musical, funciona como el cruce perfecto entre Venom y Motörhead. En “Unbury The Hatchet”, gracias al pulido actual y a una voz de Angelripper menos desgarrada, los de Gelsenkirchen se acercan por momentos a sus compatriotas de Frankfurt del Meno, Tankard. El demencial tu-pa-tu-pa regresa con fuerza en “Into Perdition”, donde destaca ese último alarido del vocalista, lanzado como si de Tom Araya se tratara. El estribillo de “Sodomized” sigue aterrorizando hoy igual que en 1994. Impresionante cómo suena la tríada Tom, Andy yAtomic Steif.
En una línea cercana a “Unbury The Hatchet” se sitúa “Fellows In Misery”, un corte denso y oscuro que se aleja del punk constante para abrazar un heavy thrash más tradicional. En contraste, la instrumental “Tribute To Moby Dick” mantiene intacta toda la mala baba y esa atmósfera opresiva lograda en la grabación original.
La recta final del álbum se remata con una tríada tan contundente como coherente. “Silence Is Consent”, “Erwachet!” y “Gomorrah” forman un bloque compacto donde la velocidad baja y Sodom se muestra menos punk en lo formal, pero igual de agresivo en el mensaje, apostando por riffs más densos, un tempo más contenido y una atmósfera opresiva que refuerza el tono crítico y nihilista del disco.
Sin alardes ni concesiones, “Angel Dust” irrumpe como el epílogo perfecto: sucio, áspero y sin redención posible, dejando claro que este disco no busca moralejas ni finales amables, sino escupir su mensaje y desaparecer.
Sinceramente, considero que la edición 'Get What You Deserve' (Blitzkrieg Remix) aporta poco a nivel práctico. Comparada pista a pista con la remasterización, las diferencias solo serán realmente apreciables para el fan más acérrimo. Personalmente, este tipo de ejercicios me resultan más cercanos al material de relleno que a una aportación esencial, aunque, como siempre, para gustos, colores. Sí se agradece, en cambio, la remasterización del EP 'Aber bitte mit Sahne', incluido en las ediciones super deluxe, box set y triple CD, aunque no en el doble LP milky clear.
A nivel personal, si eres fan absoluto de la banda y estás dispuesto a hacer un buen desembolso, la Limited Edition Super Deluxe Box Set (edición que ha caído entre mis manos) entra directamente por los ojos. Más allá de lo estrictamente sonoro, el producto rezuma calidad premium desde el primer contacto: encartes cuidados al milímetro, cinco vinilos presentados en un espectacular degradado de color y el CD+DVD de 'Reincarnated Live 1993'. Todo ello, además, presentado en una gran caja perfectamente rematada mediante la portada inédita de Andreas Marschall.
Pero si hay un elemento que eleva el conjunto a otro nivel es el imponente libreto a tamaño vinilo, repleto de fotografías inéditas y textos de gran interés, acompañado de un póster XXL a doble cara que hará las delicias del coleccionista. En definitiva, una caja pensada para quienes saben apreciar el material en clave gourmet. Si te conformas con la remasterización del álbum, el triple CD o el doble LP cumplen sobradamente; no obstante, tras haber podido manipular esta edición con calma, puedo asegurar que vale todos y cada uno de los euros invertidos.
En definitiva, y cualquiera que sea tu elección, estamos ante un material de Sodom que devuelve 'Get What You Deserve' a la primera línea de ataque. Un disco que supuso un punto de inflexión en la trayectoria de la banda y que, más de tres décadas después, sigue sonando igual de incómodo, rabioso y desafiante, recordándonos que Sodom nunca quiso agradar, sino agredir.
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