En una escena donde muchas veces se confunde intensidad con ruido, y actitud con pose, lo de NADF entra como una patada en la puerta. Sin aviso. Sin florituras. Sin pedir permiso. ‘Extraña aleación’ no es un debut al uso: es un golpe encima de la mesa.
Seis temas, seis zarpazos. Aquí no hay intros largas ni rodeos innecesarios. La banda madrileña va al grano desde el primer riff, dejando claro que lo suyo no es el postureo moderno, sino el impacto directo, el de sala pequeña, sudor y cuello en tensión.
Y es difícil que sea de otra forma cuando detrás hay gente con tanto recorrido: a la guitarra está Pedro Sánchez, con todo el peso de Hamlet y Commando 9mm a sus espaldas; en la batería, Rafa PPM, también curtido en Commando 9mm y Hitmakers; al frente, David Curtonates, conocido por su trabajo en Terroristars; y cerrando el círculo, Zalez, que además de encargarse de la producción aporta guitarras y bajo. No es una suma de nombres por currículum: es una suma de experiencia bien enfocada.
Desde el primer minuto, ‘Extraña Aleación’ deja claro que aquí no hay espacio para el relleno. Seis temas, todos en castellano, que van al grano con una mezcla de metal alternativo, groove y una crudeza muy consciente. Nada suena impostado. Nada parece metido con calzador para encajar en una etiqueta concreta. Aquí hay identidad.
“No me detendréis” abre el EP como tiene que hacerlo un debut con intención: sin concesiones. El riff entra seco, la base rítmica empuja sin titubeos y la voz de Curtonates se coloca en primer plano con ese punto rasgado que no busca lucirse, sino transmitir urgencia. No hay estribillos amables ni giros complacientes. Es un tema que funciona por inercia, por actitud, por cómo cae cada golpe.
Con “La mota negra”, llega un giro interesante. La banda baja ligeramente el tempo, pero gana en densidad. Aquí el peso recae más en la atmósfera, en ese sonido que se va cerrando poco a poco alrededor del oyente. Es un corte que crece con las escuchas y que demuestra que NADF no necesita ir siempre a toda velocidad para sonar contundente. A partir de ahí, la banda demuestra que no vive solo de la pegada directa.
“Estructura en descontrol” introduce cambios de ritmo y pequeñas rupturas que evitan cualquier sensación de linealidad. Es uno de esos temas donde se percibe claramente que detrás hay músicos que han pasado por muchas formaciones y que saben cómo construir tensión sin perder el pulso. No se trata de complicar por complicar, sino de mantener al oyente dentro.
“Enshock” se mueve en una línea similar, pero con un punto más áspero, más incómodo. Hay cierta sensación de desasosiego en su construcción, como si el tema estuviera siempre a punto de romperse. Es uno de los momentos más interesantes del EP a nivel emocional, porque juega más con la tensión que con el impacto inmediato.
Y en medio de todo eso, aparece “Extraña aleación”, el tema que da nombre al trabajo y que, en muchos sentidos, lo define. Es directo, compacto y tiene ese riff que funciona casi como ancla. No necesita grandes artificios: está construido para golpear y quedarse. Aquí la banda suena especialmente cohesionada, como si todas las piezas encajaran sin esfuerzo.
El cierre, con “Correcto”, aporta un matiz ligeramente distinto. Sin perder contundencia, deja entrever un enfoque algo más contenido, más reflexivo dentro de los parámetros del grupo. Es un buen punto final porque no busca repetir la fórmula sin más, sino ampliar ligeramente el rango sin romper la coherencia del conjunto.
Uno de los grandes aciertos de ‘Extraña aleación’ está en la producción. Zalez opta por un sonido que prioriza la pegada real frente al artificio. No hay sobreproducción, no hay capas innecesarias. Las guitarras suenan con cuerpo y filo, el bajo tiene presencia (algo que no siempre ocurre en este tipo de trabajos) y la batería mantiene una pegada orgánica que se agradece. Todo está en su sitio, pero sin perder ese punto crudo que le da personalidad.
También es importante destacar el uso del castellano en las letras. Lejos de sonar forzado, aporta cercanía y refuerza el carácter del EP. Curtonates sabe cómo manejar las líneas vocales para que encajen con la música sin caer en estructuras previsibles. Hay intención en cada frase, y eso se nota.
Quizá lo más interesante de todo es que, pese al bagaje de sus miembros, NADF no suena a suma de referencias. No estás escuchando algo que recuerda a Hamlet o ecos de Commando 9mm de forma evidente. Todo eso está ahí, claro, pero filtrado, reinterpretado y llevado a un terreno propio. Eso es lo que marca la diferencia entre un proyecto puntual y una banda con recorrido asegurado.
‘Extraña aleación’ no viene a reinventar el género ni lo necesita. Su fuerza está en cómo ejecuta lo que propone: con claridad, con contundencia y con una seguridad poco habitual en un primer lanzamiento. Es un EP que entra fácil, pero que también aguanta las escuchas, porque hay detalles, matices y decisiones que van más allá del impacto inicial.
Y lo más importante: deja la sensación de que esto no es un punto final, sino un arranque serio. NADF no está probando suerte. Está construyendo algo. Y cuando una banda empieza así, conviene no perderla de vista.
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