Muchas veces los proyectos en solitario obedecen a la pura curiosidad o a la necesidad de probar uno mismo lo que podría ser capaz de componer sin el encorsetamiento de un grupo o cualquier otro condicionante externo. La libertad creativa en pleno esplendor, una especie de viaje que se toma sin pensárselo demasiado en el que se adoptan decisiones sobre la marcha sin darle tampoco demasiadas vueltas.
Tal parece el caso de este ambicioso proyecto, una apuesta personal del guitarrista vitoriano Jon Plágaro, que en esta ocasión se lía la manta a la cabeza para crear una auténtica sinfonía de guitarras en cuatro movimientos, como mandaban los cánones clásicos. Por tanto, las seis cuerdas, en todo tipo de texturas o tonos, son las protagonistas de un trabajo que mezcla elementos de rock progresivo, folk o barroco. El encargado de hacer que los diversos componentes fluyan en una producción tan delicada como contundente ha sido Mikel F. Krutzaga, ganador de un Grammy.
Disfrutar o apreciar este prodigioso esfuerzo compositivo requiere cierta dosis de atención, tal vez incompatible con los vertiginosos tiempos modernos, pero deberíamos aprender a desconectar en ciertos momentos. Y nada mejor para ello que ponerse este disco instrumental, que se inicia apelando a la épica y recordando el legado de otros colosos guitarrísticos como Marty Friedman o Jason Becker. Si eras de los que flipaba con ‘Speed Metal Symphony’ de Cacophony, ya estás tardando en pegar una escucha.
Como suele ser habitual en una obra de estas características, existen diversos montes y valles que van salpicando una senda en la que su responsable se ha ido dejando llevar cuando había oportunidad para ello. Mencionar además que para los tonos más graves no se ha recurrido a ningún bajo, sino a un octavador que transportaba el sonido a otra frecuencia más acorde al propósito buscado.
Prueba de las cuatro partes en las que se divide el álbum lo encontramos asimismo en las diferentes portadas creadas por Amaia Ugarte, cada una de un estilo distinto, en línea con la personalidad de cada movimiento. Un llamativo aspecto visual que también se ha plasmado en la edición de un vinilo de color azul mármol, para que ningún detalle quede al azar.
En suma, si lo que a uno le apetece es adentrarse en el universo propio de un guitarrista en el que conviven las decisiones meditadas con otras que surgen al albor de la batalla, como se suele decir, he aquí una más que aceptable opción. Apaga luces, acomódate en el sillón y acompaña la experiencia auditiva con las sustancias o bebidas que consideres pertinentes. Consumir con moderación. No nos hacemos responsables de los efectos.
El punk me salvó la vida y el hard rock siempre ocupó un lugar especial en el corazón, al igual que el rock gótico, pero nunca me he cerrado a otros géneros. Cual buscador de oro en el lejano Oeste, agito mi peculiar colador para quedarme con aquello que particularmente llame la atención o sobresalga del resto de propuestas, pues creo con firmeza en la vieja máxima de que de todo se puede aprender, o sacar algo de provecho, como decían los antiguos.
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Un comentario
No esta mal estos 4 temas para lo nuevo de JON PLAGARO.