Estamos ante un proyecto tan ambicioso y variado en factores, estilos e influencias como lo es el impresionante elenco de músicos que en él colabora, unos músicos que, gracias a la pericia y alto grado de personalidad que demuestra el bajista, teclista y compositor Ryker Castro, ha sabido enlazar en todas y cada una de las doce canciones que en este primer trabajo nos ofrece Every King Has A Clown para el disfrute de quienes sepan divertirse en ámbitos en los que los estilos más variopintos se citen en un solo entorno.
Esa es una confluencia nada fácil de concentrar, y menos de conseguir un resultado que sepa enganchar a la primera, pero en este caso, Ryker ha logrado obtener ese punto exacto de fiabilidad, proponiendo la diversidad justa en cada uno de los momentos de un álbum tan cuidado que no solo los dieciocho músicos que colaboran dejan impronta de su solida calidad, sino que lo hacen dando el justo punto de solvencia para que todo se una y no se ahogue en una amalgama de inconexas cacofonías.
Con una brillante producción, que ha corrido a cargo de Pedro Vallejo (Progresive Device, Krull) en sus Vallejo Estudios, quien también presta su guitarra, y la no fácil tarea de la masterización del reconocido Tony Lindgren (Testament, Katatonia, Haken…) en sus Fascination Street Studios que posee en la sueca localidad de Örebro, el álbum sorprende desde su título hasta la portada, en la que el bufón EKHAC preside de forma amenazante y sombría un escenario del que parece querer salir a retar al mundo.
En el contenido del álbum, y haciendo breves incisiones en cada uno de los temas, nos vamos a encontrar con la amplitud de estilos antes mencionada, en los que se entrelazan desde el hard rock melódico al metal de corte actual, pasando por tramos en los que el power progresivo y los ámbitos neoclásicos son los armazones sobre los que se asienta este variopinto y colorido mosaico de etiquetas. En él, se da un peso específico a las partes vocales y unas bases que saben fluir entre las laderas de las amplias guitarras y los contornos ofrecidos por unos no menos extensos teclados, que en muchas partes llegan a confluir para aportar mayor impacto en los temas.
Tema a tema
“Crucify Me”
El que fuera uno de los adelantos del álbum es buena muestra de lo que vamos a encontrarnos, un trabajo en el que las voces, los coros, las melodías más progresivas del power metal y el neoclásico son la esencia sobre la que vamos a cabalgar casi en todo su recorrido. En esta apertura, podemos disfrutar de la voz del turco Berzan Önen, quien recientemente ha sido elegido por Van Williams y Jeff Loomis para tomar el relevo del tristemente desaparecido Darrel Wane en Nevermore. Hay que destacar de esta apertura la esencia épica que le otorgan el juego de dobles voces en plan conceptual, al más puro estilo metal opera. Gran y enervante inicio.
“Cimmerian Nights”
Sin tener la constancia tácita de quienes son los protagonistas en cada uno de los temas del álbum, no voy a dar pie a errores en ello y, como decía Yosi (Los Suaves) ante el gran elenco de guitarristas que confluyen en el largo solo que podemos disfrutar en su himno “Viajando al fin de la noche”, “que cada uno saque sus propias conclusiones”. En el tema destaca el enérgico juego de guitarra y teclados, con un duelo central que ensalza un tema repleto de vitalidad y melodías bien sincronizadas.
“Victim Of The Night”
Otro de los elegidos por Castro como adelanto del álbum es un tema denso, con fondo pétreo, en el que Mats Levén apostilla con una voz que profiere similitudes a lo que en su parte más oscura nos dejan sus excompañeros en Candlemass con reflejos a los Lion’s Share más clásicos, esos que en detalles pueden recordarnos a lo que Dio nos dejó en su inmenso legado. Destaca en el corte un solo muy Yngwie, entre virtuoso y neoclásico, y la relevancia casi omnipresente de los relevantes teclados.
“Higher”
Es un medio tempo basculante, muy al estilo de lo que podemos encontrarnos en la destelleante obra de los maestros Dream Theater en su época ‘Images and Words’. Uno de los temas más destacados del álbum gracias a su inercia y al gran momento de shred que las guitarras confieren en él.
“Hear Me Calling”
Coros influyentes tejen la unión entre el hard rock y el progresivo, ámbitos que se unen gracias a un riff repleto de intensidad y énfasis. Sorprende la inclusión de puntuales dosis de growls, algo que despierta curiosidad y aporta aun mayor carácter a una de mis partes favoritas del álbum.
“Defender”
Gran intro de teclados en un tema muy directo, rozando lo comercial, en ciertos ámbitos con indicaciones hacia lo que Rainbow nos refirió en la esencia que el maestro Tony Carei expresó con sus sintetizadores. En él sorprende el destello jazzístico que, muy fugazmente, se desata en medio de la buena amalgama de sensaciones que en él se proponen.
“Dancing In The Dark”
Cambiante cual camaleón, la canción deambula entre el hard rock melódico, los coros con fuerza expresiva, el rock sinfónico y el pilar de una voz que sabe hacer encajar los múltiples cambios de tempo en el que la oscuridad se baña de iridiscencias.
“Bloodwar”
Aquí me tiro a la piscina y me atrevo a nombrar a Anders Endberg como el artífice de un tema con inicio de peplum cinematográfico, en el que las zonas orientales enlazan en suaves y unas bien proporcionadas melodías que aportan épica y armonía en su amplitud.
“All We Need Is Rock N Roll”
Con sentido de directo, armonías muy enfáticas, un estribillo pegadizo y de fácil llegada, “All We Need is Rock n Roll” es la pieza más comercial. Un himno para disfrutar a pleno pulmón.
“The King Has Lost His Crown”
Progresivo y evolutivo desde el principio hasta su final. Buen sentimiento, en el que la reconocible voz de Mark Boals realiza un gran trabajo. En su cuerpo, el solo de teclado cuenta con una emotiva presencia que se desfibrila ante un final que escala sin presuntuosidades en las que perderse.
“Revenge”
Inicio muy heavy, que al poco se rompe por los relatos progresivos con los que el metal incide en múltiples cambios de sentido. Virtuosismo y apasionamiento se unen de gran manera, y me vuelvo a mojar nombrando al cantante de Fates Warning, Ry Adler, como protagonista en el micro de este directo e incipiente track.
“Dragon”
Propone un corto cierre instrumental, cercano a los dos minutos y medio. Este final cuenta con una demostración del virtuosismo y el buen entendimiento que entre las guitarras y los teclados aportan a lo largo y ancho de todo el álbum.
Gran inicio de un proyecto digno de disfrutar en todo su recorrido, en el que la escucha reiterada de sus partes, sin duda, influirá en el convencimiento de su calidad. Espero que no tarde demasiado en contar con un sucesor para este arlequín al que no le hace falta un rey para demostrar sus cualidades.
Como postdata, os dejamos la lista del gran elenco de talentos que, gracias a Ryker Castro, participa en todo el recorrido del álbum:
Berzan Önen (Nevermore, Inner Urge, My Torment, Crypted Roots)
Ray Alder (Fates Warning, Engine, Redemption)
Mats Levén (Therion, Candlemass, Vandenberg)
Mark Boals (Yngwie Malmsteen, Ring of Fire, Royal Hunt)
Göran Edman (John Norum, Street Talk, Brazen Abbot)
Mike DiMeo (Riot, ex Masterplan)
Anders Engberg (Sorcerer, Lion’s Share)
Fabio Alessandrini (Annihilator, Bonfire, Enforcer, Hardline, Raven, Rhapsody, Sunstorm, Whiplash)
Christian Palin (ex Adagio, Random Eyes, Essence of Sorrow)
Steve Braun (Halcyon Way)
Rob Lundgren (Reveal, Scientic)
Cacá Barros (Adrenaline, Worshipping with Notes)
Ariel Perchuk (Kenziner, Artension/Artlantica, Timescale)
Sam Bell (Mask of Judas)
Bastian Thusgaard (Soilwork)
Robin Stone (The Amenta, Norse, Gods of Eden, Somnium Nox)
Pedro Vallejo (Krull)
Cesario Filho (Guitarra solista)
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