“De un tiempo a esta parte, ¿qué coño ha pasado?” Así comienza “Mi sueño dorado”, una canción de amor cotidiano, que es la temática que atraviesa 'Balance de daños', el recién estrenado disco de Cobardes. Y eso digo yo, ¿qué coño ha pasado para que en poco tiempo Cobardes se haya consolidado como una banda referente del rock estatal?
Cobardes ya no tantea el terreno, camina con paso firme, haciendo balance de daños y de la madurez alcanzada: “Háblame de él si te trata bonito, si promete llevarte sin viaje de vuelta hasta el infinito”. Un viaje en el que todo encaja mejor, tanto sonido como discurso. No hay ninguna revolución en 'Balance de daños', pero sí evolución y asentamiento que se percibe desde la primera escucha. “Te espero allá donde nunca hay flores, donde renegué del mundo por tus besos de alquiler”, un tema crudo, sensible, donde la distancia emocional se convierte en un mecanismo de supervivencia, aunque sea la causa de lacerarte la piel, como canta Javi Cordobés.
“Cielo y Mar”, que apareció en forma de videoclip, es una llamada al movimiento, según te lo mande el corazón aunque tu “cabeza pierda el juicio”, y es que así lo invita a hacer, además, el ritmo y la cadencia de la batería que da inicio a la canción. Una de las canciones más dinámicas del disco. “En estado de coma” fue el segundo adelanto del álbum, que ya ha sido descrito, y no le falta razón a quien así lo denominó, como un tema de rock terapéutico, ese rock que sirve para soltar lastre y seguir adelante, entendiendo los daños sufridos, pero sin anclarse en el pasado. No vayas a terapia, escucha a Cobardes, y reflexiona con su poesía.
“Tu mejor carnaval” fue lo primero que escuchamos de 'Balance de daños', y lo que nos abrió la boca de lo que se venía. Una canción a la que le ha tocado encarar la parte final del disco, el tema, podríamos decir, más macarra, sin abandonar lo emocional que caracteriza a todo el disco. “Y ojalá eso que los locos llaman destino nos vuelva a juntar” destila melancolía y nostalgia por un recuerdo pasado, por un amor pasajero pero profundo. Es ese ojalá que a todas y a todos nos ha invadido alguna vez, ese, como hubiese sido si… Javi Cordobés nos pone voz, se convierte en el portavoz de esa nostalgia innata a todo ser humano, con una sensibilidad extrema que acaricia cada acorde.
“Tú siempre a cara perro, yo siempre detrás de ti”, es “Vuelve”, una llamada a quien deseas con fuerza que vuelva, es el anticipo a la genial “Vino y besos”, una canción a alguien que vieron por ahí, alguien quizá no demasiado feliz, aunque lo desee aparentar, alguien por quien el que canta hubiera dado todo, y quien sabe si aún lo daría. “Bala perdida” pone el punto final y el contrapunto a un disco emocional y muy sensible. “Ya no me estorba el ruido de la gente, siempre fui aquel bala perdida, de pequeño un soñador y de mayor un buscavidas…” Es un tema reflexivo, una mirada interna hacia alguien que ya no se siente pequeño encima de un escenario.
En definitiva, 'Balance de daños' es una respuesta de aquellas cicatrices que ya no se esconden, de los amores que dolieron, o duelen, y de ciertas derrotas que han servido como aprendizaje para seguir en pie. Cordobés traza un relato profundamente humano, escrito desde la herida y desde una emocionalidad que no busca el consuelo fácil sino la comprensión de quien lo escuche. 'Balance de daños' es la puerta de entrada de Cobardes a lo más grande del rock estatal. Sin duda.
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