Hace pocos días recordábamos aquel breve regreso de Ozzy Osbourne a Black Sabbath antes de que separaran por una larga temporada sus caminos en 1979. Fue entonces cuando la carrera en solitario del Madman parecía algo bastante más sólido que una mera posibilidad, aunque no le libró de las típicas inseguridades que surgen al afrontar una situación nueva: “Tony Iommi era una especie de figura paterna y yo me apoyaba bastante en él para sentirme respaldado”.
Formado por un entonces desconocido Randy Rhoads a la guitarra, el exbajista de Rainbow Bob Daisley y el exbatería de Uriah Heep Lee Kerslake, el proyecto de Ozzy, tras su etapa en Black Sabbath, se llamó en un inicio Blizzard of Ozz, antes de acabar usando simplemente el nombre completo del cantante.
Y el mismo día en que se publicó el debut en solitario de Ozzy, que también se tituló ‘Blizzard of Ozz’, el 12 de septiembre de 1980, él y su banda ofrecieron su primer concierto en directo, en el Apollo Theatre de Glasgow, Escocia. En una entrevista recuperada recientemente por Sunset Vinyl, Osbourne recordó aquella época y cómo aquel concierto terminó siendo un gran impulso para su confianza.
De esta manera lo evocaba: “Recuerdo tocar en el Glasgow Apollo en mi primer concierto en solitario. Y le decía a Sharon: “No voy a ser capaz de sacar esto adelante”. Porque estando con Black Sabbath, Tony era una especie de figura paterna, y yo me apoyaba bastante en él para sentirme respaldado”.
A pesar de los temores iniciales, aquella actuación salió bien y le hizo ganar seguridad en sí mismo: “Entonces era el turno de la Ozzy Osbourne Band… y no fue un concierto con todo vendido. Se llenaron como tres cuartas partes. Pero les encantó muchísimo. Y recuerdo salir de ese escenario sintiéndome emocionalmente y jodidamente bien. Fue como un logro”.
Aunque solo tenían un álbum en su catálogo, contaban con material suficiente para ofrecer un concierto completo de 13 canciones. Según setlist.fm, aquella noche se interpretó íntegramente el álbum de debut, excepto la pieza de guitarra clásica de Rhoads, “Dee”. Y para completar el repertorio de esa velada sonaron una cara B, “You Looking at Me, Looking at You”, además de tres temas de Black Sabbath: “Iron Man”, “Children of the Grave” y una versión de “Paranoid” para cerrar el concierto.
El punk me salvó la vida y el hard rock siempre ocupó un lugar especial en el corazón, al igual que el rock gótico, pero nunca me he cerrado a otros géneros. Cual buscador de oro en el lejano Oeste, agito mi peculiar colador para quedarme con aquello que particularmente llame la atención o sobresalga del resto de propuestas, pues creo con firmeza en la vieja máxima de que de todo se puede aprender, o sacar algo de provecho, como decían los antiguos.
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Un comentario
Interesante anécdota hacia aquel lejano primer concierto en solitario de el gran y mitico OZZY OSBOURNE.