Uno de los mitos vivientes del rock duro y el heavy metal es el señor Alice Cooper, que hoy cumple 78 años. Aún activo y en plena forma, y esperemos que aún nos dure mucho tiempo, pero eso no quita para rendirle homenaje y pleitesía mientras podamos, como hace David Esquitino una vez más. Es uno de los pioneros del “shock rock” (que no inventor, pero sí desarrollador, amén de uno de sus representantes más importantes e icónicos), y en general de los músicos y las bandas más importantes de la escena y la historia del estilo. Además, estamos ante uno de los creadores del concepto de show teatral, de provocar y escandalizar (y entretener, que no se nos olvide esta matiz tan importante), y de hacer en sí un tipo de concierto espectáculo en el sentido más literal de la palabra. Es decir, concierto musical, sí, ¡faltaría más!, e interpretar las canciones en directo junto a sus músicos y demás, también, pero sin Alice Cooper (y sin Kiss por añadidura), el concepto de show en el rock y el metal sería otro.
En estos artículos no tenemos más pretensiones que reverenciar siempre la carrera de los músicos a los que homenajeamos a través de estos documentos. En este caso, lo hacemos rememorando siete de los trucos escénicos más especiales que Alice ha convertido en historia. A veces más teatro musical que concierto, eso es cierto, pero no lo digo en absoluto de manera peyorativa o como mínimo reproche, ¡al revés! En realidad, es maravilloso disfrutar como un niño pequeño del clásico catálogo de sorpresas y partes del show del “viejo Coop” en directo... ¡Y salir del recinto con una sonrisa y tan satisfecho y encantado como si fuera la primera vez!
Hay más, pero estos siete momentos del show de Alice Cooper son imprescindibles. ¿Los has visto todos en escena?
1. El propio maquillaje, estética y personaje de Alice Cooper en sí
El primero es tan obvio que a veces no caemos en que el mayor truco escénico de Vincent Fournier ¡es él mismo! Tirando del hilo, sería directamente el propio show como Alice Cooper y su banda (la que sea en cada época) y el espectáculo conceptual en sí que se desarrolla en sus conciertos. Podemos añadir su magnetismo y encanto innato, pero lo mejor es que lo hace interpretando “un personaje” sobre el escenario.
Comenzando por el maquillaje, por supuesto, con esa pintura negra marca de la casa alrededor tanto de los ojos como de las comisuras de los labios hacia abajo, haciéndole parecer aún más cadavérico, horroroso (en el sentido más positivo y glamuroso del término) y fantasmal que lo que su propia delgada figura nos transmite. También se suma ese sombrero de copa y el bastón que utiliza en ciertas partes del show a modo de Mr Scrooge o caballero andante y elegante de cualquier siglo pasado que se nos ocurra mentar.
Todo ello adornado en todas sus épocas con un vestuario cien por cien rockero o directamente heavy con el que se identifica desde siempre: más glam, e incluso con brillantina y lentejuelas, en los 70, el latex o spandex y (chupa de) cuero en los 80, algo más sofisticado y “moderno”, pero similar, en los 90, y un poco de todo mezclado en los últimos tiempos, añadiendo esa imagen de noble vampírico de época que tanto me gusta en los últimos años. Desde ahí, añadimos elementos escénicos extra acorde con el personaje que esté interpretando en cada canción, como muletas, látigo, floretes… y lo tenemos.
No nos olvidamos de mentar el origen de la imagen del “villano andrógino, místico y macabro” que quería representar en sus inicios, y el hecho de coger el nombre o alter ego de una bruja quemada del siglo XVII, pero esto ya lo sabemos todos… Si todos supieran que en realidad a Vincent Fournier le gusta jugar al golf, es cristiano devoto, votante (más o menos) conservador y su ocupación favorita siempre ha sido sentarse a ver programas de televisión por la noche junto a su mujer, a lo mejor cambiábamos de opinión. Pero el que nos gusta de verdad es Alice Cooper, ¿no?
2. Los billetes con la cara de Alice Cooper que nos lanza en algún momento del show
Bueno, en algún momento no, sino casi siempre cuando interpreta “Billion Dollar Babies” y usualmente acompañado de algún tipo de florete o espada con los billetes (de dólar) pinchados para ir esparciéndolos entre las primeras filas durante la interpretación. También, en algunas épocas se han tirado a modo de confeti al final del concierto, que un servidor guarda uno como oro en paño en su corcho especial (en uno de ellos, vaya) de entradas, púas y memorabilia similar destacada. Aunque en realidad lo que siempre he querido es una réplica de la billetera que hace de portada del disco (la original del 73), por supuesto verde y de piel de serpiente, ¡cómo no podía ser de otro modo!
Hay que decir que esto es algo que también hace cuando recupera la canción “Dirty Diamonds” en directo, más actual pero también habitual en el repertorio, lanzándonos todo tipo de collares, pulseras y “joyas” varias. Y os cuento un secreto… compradas a granel en el bazar de turno cercano al recinto, pero que se agradece igual, jeje.
3. El muñeco gigante y cabezudo a modo de “monstruo Frankenstein”
Dudaba si elegir el juego que hace alguna vez con la jeringuilla gigante antes de “Poison” o este efecto escénico tan chulo para el “Feed my Frankenstein”. Al final nos decantamos por el segundo, pero nos encantan ambos, que conste.
Otro elemento que casi nunca falta en los conciertos de Alice Cooper, recuperado además de manera casi fija en los últimos tiempos, es ese monstruo Frankenstein Alice o “Eddie Frankie Cooper” gigante, si me permitís la broma, durante la interpretación de uno de los clásicos de Alice. No todo el mundo sabrá que el tema viene del “reciente” (vale, lo digo con sorna) ‘Hey Stoopid’ de los primeros 90. Curiosamente, es uno de los que más le gusta a los seguidores jóvenes de Alice Cooper (o “viejóvenes”, como el que firma), a veces cansados de que el show se centre solo en los clásicos de los 70. Afortunadamente, con Nita Strauss en la banda, que siempre se ha declarado seguidora de los discos ochenteros del grupo como ‘Raise Your Fist and Yell’ o el propio ‘Thrash’, esto ha cambiado para bien en los últimos tiempos.
Eso sí, permitidme la frikada de coger la canción y el elemento escénico en este caso indirecto (ese esqueleto del fondo del escenario) del divertido y mítico vídeo de la canción, pero de la película de “Wayne’s World”, que tanto me gusta. Y es que ya sabéis, ¡no somos dignos, Alice!
4. Alice Cooper y su serpiente o la serpiente y Alice Cooper
Es imagen visual recurrente desde casi siempre, además de elemento provocativo del Alice Cooper tanto en los setenta como sobre todo en los 80 y primeros 90. Incluso recuerdo alguna foto o vídeo más reciente con la boa constrictor alrededor del cuello del amigo Alicio. En su momento era totalmente real (que Alice ha comentado alguna vez que más de una y de dos veces se ha llevado algún susto cuando el animal se ponía nervioso y apretaba de más cuando la tenía al cuello), y en la última época se utilizó alguna de pega, pero siempre será un elemento escénico totalmente asociado al show teatral (y a la propia imagen) de Alice Cooper.
Una idea mía, aunque avalada por más seguidores del grupo, es que el hecho de escoger la serpiente en su momento para “jugar” con ella en escena, aparte de la conexión con el punto amenazante, misterioso, atractivo y místico a la vez, pero sobre todo peligroso y venenoso del animal (aunque curiosamente la boa no tiene veneno), es lo que se parece Alice Cooper a una serpiente, tan largo, tan delgado, tan chupado y seguramente con lengua bífida, ¡ja!... Es algo ni confirmado ni desmentido por el protagonista, así que ahí dejamos la teoría.
La curiosidad es que desde los 70 ha tenido (al menos) tres o cuatro serpientes más o menos fijas para sacar en escena, ¡y personalizadas con sus nombres y todo! (Kachina, Yvonne, Christopher o Shed Bundy entre ellas): desde la portada del icónico ‘Killer’ a comienzos de los 70 o el 'Constrictor' del 86 hasta la interpretación en directo del “Snakebite” (del 91) o la más reciente “Black Mamba” en ese fantástico último disco recuperando a la Alice Cooper Band 50 años después. Como curiosidad extra, hay que decir que una de las primeras bandas del de Detroit se llamó The Spiders, y aunque en toda su carrera ha tenido cierta relación con arañas, su alter ego, al menos ofidio, siempre será la serpiente.
En los últimos años, ya sea por problemas con las protectoras de animales o por la inseguridad del propio Alice con un animal salvaje que, aunque domesticado (o directamente drogado, como en alguna época), no puede controlar. incluso por la realidad de que los tiempos han cambiado y que las dificultades para viajar con ellas y transportarlas con seguridad son grandes, ¡que requieren de un permiso especial y hasta un pasaporte personalizado!, cada vez ha quedado más desechado.
5. La camisa de fuerza y la muñeca a la que hacer perrerías durante el show
Uno de los “jueguecitos”, trucos escénicos y performances más habituales de los conciertos de Alice Cooper desde los 70 hasta hoy, literalmente, es esa parte en la que varios loqueros (diferentes en todas las épocas, pero siempre tipos malvados, fortachones y malencarados, o enfermeras sádicas o villanas quirúrgicas de la peor calaña… o ambas son ciertas) cogen al pobre Alice en un momento de enajenación o locura más o menos transitoria y le ponen la camisa de fuerza. Suele ser poco antes de cantar “The Ballad of Dwight Fry”, uno de sus personajes recurrentes, como os contamos aquí, y casi siempre está asociado con el momento con el que llega la guillotina poco después. Y el final ya lo sabéis, pero eso os lo cuento en un momento...
Por otro lado, en misma parte del show, a veces antes y alguna vez después, y coincidiendo con la interpretación de “Cold Ethyl” (felizmente recuperada en los últimos años) o con la balada “Only Woman Bleed” (que puede sonar a continuación), Alice asesina a un personaje femenino, que muchas veces ha estado interpretado directamente por su mujer, primero, y por su hija después. Y con todo bien salpicado de sangre, después le canta esta bonita canción haciéndole “cariñitos” varios a la muñeca de turno. Incluso alguna vez creo recordar que con “Dead Babies” ha sido similar, pero en este caso usa muñecos infantiles más que una muñeca a tamaño real, que es aún más inquietante.
¿Políticamente incorrecto? ¿Transgresor y corruptor de las mentes biempensantes? ¡Sí, por favor! Y que nunca deje de serlo… Aunque decir que el tema y la interpretación que vemos a continuación es un homenaje a la necrofilia, como hemos leído más de una vez, me parece excesivo.
6. La guillotina o… “bye bye, Alice”
Vale, en un show de Alice Cooper acontece todo lo anterior y muchas más cosas, pero hay que reconocer que el momento álgido es cuando sale la guillotina y sabemos que el bueno de Alice va a perder la cabeza mientras suena “I lLove The Dead”. Luego tal vez resucite, o no, según la época, o se le reconstruya a lo “Frankenstein” precisamente o resurja de alguna manera, pero de esta nunca se libra. Cierto es que en alguna época puntual la guillotina se ha sustituido por una silla eléctrica o por una horca (no siempre con resultados satisfactorios), pero en realidad siempre se ha vuelto a la hoja afilada lacerante.
Si nos ponemos serios por un momento, y aparte del propio guiño macabro (y políticamente incorrecto) a la Revolución Francesa y a cortarle la cabeza a los reyes y poderosos de turno (que no lo digo yo, sino que era la idea original), todo el show de Alice Cooper siempre ha sido una manera de satirizar la obsesión y el morbo de la sociedad americana por el sexo, la muerte, la sangre, el dinero y los excesos. Y a su vez la idea era ponerles delante (de manera teatral y a modo de vodevil o esperpento clásico en verdad) una realidad que quizás no les guste tanto como aparentan. Todo ello sumado al mero hecho de provocar, polemizar y ofrecer un espectáculo de rock n’ roll gamberro, satírico, controvertido y que impacte (y entretenga a la vez, volvemos al concepto inicial), por supuesto. Y ante eso solo podemos decir que… ¡prueba superada, Coop!
No profundizamos de más en este caso, que este artículo pretende ser más lúdico y desenfadado que profundo o totalmente documental e histórico como otras veces. El caso es que nos encanta ver “morir” a Alice Cooper en la guillotina tantas veces, ¿o miento?
7. Alice Cooper Presidente y fin de fiesta
Alguna vez ha caído en otros momentos del show, pero lo normal es que los conciertos de Alice Cooper terminen de manera más festiva y con este juego del frontman vestido de político americano clásico, más “elegante”, y haciendo el juego visual con “Elected”. También suele ser el momento de presentar a la banda, acabando con él, con un “Me!” como irónica aseveración propia. Todo ello antes de atacar ya con el final como tal, ci¡on “Under My Wheels” o directamente “School’s Out” como fin de fiesta, confeti, globos gigantes que Alice explota con su florete y demás.
Siempre transgresor, siempre divertido, siempre irreverente y siempre icono del rock duro, del heavy metal, del shock rock y de una manera de hacer espectáculo y “teatro de la muerte” en directo que muchos han tratado de imitar, o copiar directamente, pero nadie lo ha conseguido. Lo dicho: The Coop is back! Alice for President!
Desde la ironía del vídeo original, que es sublime, hasta la “actualidad”, un tema y truco escénico imprescindible en la historia de Alice Cooper en directo. ¡Felicidades!
Tendremos este año a Alice Cooper en Azkena Rock Fest junto a The Hives, Evaristo o Social Distortion. ¡El espectáculo está garantizado! Hazte aquí con las entradas.
Que no se pierda el legado y que juntos sigamos construyendo el camino. No puedes dejar el rock, y lo sabes… De lunes a jueves en MariskalRock Radio de 18:00 a 19:00, con repetición para los rezagados o nocturnos empedernidos a las 22:00. ¿Nos escuchamos juntos?
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