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50 años de “Destroyer” de Kiss: Siete curiosidades que desconocías sobre su primer disco como banda consagrada

Jamás olvidaré aquella noche. En la televisión aún estaban los créditos finales de “Detroit Rock City” (1999), película que en España se estrenó bajo el título “Cero en conducta”. El dulce veneno de las canciones de Kiss había impregnado a un joven de 12 años, que todavía lleva a la banda en su ADN musical. Al concluir el filme, me sumergí en ‘Destroyer’, y desde los primeros acordes de la canción que da título al disco hasta los últimos suspiros de la banda, la travesía musical que ofrecen es indescriptible. Han pasado ya 50 años desde aquel 15 de marzo de 1976 y, para celebrarlo, repasamos siete curiosidades de este disco que quizá no conocías.

1. Alice Cooper: un ejemplo a seguir

En los tres discos previos, Kiss había seguido una línea sonora muy cruda y cargada de rudeza. Al enfrentarse al proceso de creación de ‘Destroyer’, dieron un giro de volante al contratar al productor Bob Ezrin, conocido por su trabajo junto a Alice Cooper. Esto supuso que las canciones estuvieran aderezadas con arreglos orquestales, coros y efectos sonoros, dándole una visión más teatral al disco.

2. Borrón y cuenta nueva

Este disco podría haber sido muy diferente a lo que conocemos hoy en día, ya que el mencionado Ezrin descartó gran parte del material que Kiss tenía preparado. “God of Thunder” y “Detroit Rock City” fueron las únicas canciones que sobrevivieron a la criba, aunque con un enfoque distinto. Además de un tema al que titularon “Mad Dog”, se recicló su letra para “Sweet Pain” y un riff para “Flaming Youth”.

3. Clases de música

El título no es clickbait, va totalmente en serio. A pesar de que para aquel entonces Kiss había lanzado su exitoso disco en directo ‘Alive!’ (1975), aún no dominaban a la perfección sus instrumentos. Llegó a haber momentos en los que Bob Ezrin paró la grabación para impartirles lecciones básicas de teoría musical. Llegó a llevar un silbato colgado al cuello y les ponía firmes con frases como “¡Nunca pares a menos que yo te lo diga!”. Más tarde, Paul Stanley describió la experiencia como “un campo de entrenamiento musical”, y Gene Simmons reconoce que “era exactamente lo que necesitábamos en ese momento”.

4. Kiss y sus aliados

Kiss ha contado con el respaldo de algunos músicos a lo largo de su carrera. Un buen ejemplo es la curiosa participación de un joven Bryan Adams en ‘Creatures of the Night’ (1982) escribiendo “Rock and Roll Hell” y “War Machine”. Sin embargo, hasta ‘Destroyer’ no habían contado con músicos que no pertenecieran a la banda. En este disco participaron la Filarmónica de Nueva York, Dick Wagner (Alice Cooper) y Bob Ezrin.

 

5. Mala respuesta por parte de la crítica

A la crítica no le gustó nada el disco. La revista Rolling Stone opinó que eran “baladas hinchadas”, “baterías de andar por casa” y “ejecuciones deslucidas”. The Village Voice, periódico de Nueva York, afirmó que era “el disco menos interesante de Kiss” y cargó contra Ezrin por “la rimbombancia y el melodrama”.

6. Beth, un éxito inesperado

La autoría de “Beth” ha dado mucho que hablar, generando un rifirrafe entre Peter Criss y Gene Simmons. La canción no terminaba de convencer a Paul Stanley y Simmons, pero el mánager de la banda en aquel entonces, Bill Aucoin, se ocupó de insistir.

Con 'Destroyer' por fin Kiss llegó a lo más alto, también literalmente con esta foto tomada en el Empire State Building

Criss cantó el tema en una versión acelerada durante un trayecto en limusina, asumiendo que no les gustaría por tratarse de una balada melosa. Además, era claramente una canción de amor, algo que se distanciaba de la temática sexual de la banda. La canción fue un completo éxito en Estados Unidos, vendió más de 500.000 copias y alcanzó el puesto número 7 en listas. “Beth” le dio un gran empuje a ‘Destroyer’, ya que el disco no fue un éxito inmediato.

 

7. ¿Ludwig Van Beethoven en una canción de Kiss?

“Great Expectations” es uno de los muchos temazos que esconde este disco. Su título se toma directamente de la película del mismo nombre de 1946, así como de la correspondiente novela de Charles Dickens de 1861. El instrumental que acompaña la letra escrita por Gene Simmons esconde un secreto muy curioso, la melodía del estribillo es de la ‘Sonata para piano nº 8 en Do menor, Op.13’ de Beethoven, aunque no se acreditó su autoría.

Alfonso Herreros

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