El 20 de marzo se cumplen 35 años de la muerte del hijo de Eric Clapton, una tragedia de la que nacería una de sus más famosas composiciones: “Tears in Heaven”. La canción como tal la escribió el guitarrista con la ayuda del letrista Will Jennings, que al principio se mostró reticente a la colaboración al tratarse de un tema tan personal, íntimo y doloroso. David Esquitino se uno al eterno dolor y emoción que seguimos sintiendo al escuchar una de las canciones más exitosas y reconocidas de la historia. Todo ello a través de este artículo relacionado con el trágico accidente que, pese a todo, inspiró uno de los temas inmortales de nuestra música.
Hablamos de una herida para siempre, pero también de una intensa y emotiva balada acústica que muestra como pocas el dolor y la tristeza de perder a un ser querido. Algo que se torna más punzante incluso cuando sabemos que hablamos de un hijo, y además un crío de 4 años, Conor Clapton, al que el artista adoraba. De hecho, es difícil no emocionarse sabiendo la historia que la inspiró, pero además es imposible si eres padre no sentir una punzada en el corazón cada vez que la escuchas.
Clapton ha dicho siempre que la canción fue una forma de procesar su dolor y encontrar consuelo, y seguir adelante, después de la muerte de su hijo. De cualquier manera, supuso un antes y un después en su errática vida hasta entonces, y le permitió darle la vuelta y redimirse de todos los excesos y problemas que tenía en ese momento: Adicto a la heroína en los 70, vida caótica y de “rockstar” (o “blues-star”, que lo mismo da) en gran parte de los 80 y hombre renovado desde el fatídico accidente, que no hay mal que por bien no venga, si nos permitimos usar un refrán tan tópico como válido en este momento.
La historia es bastante conocida, y está suficientemente narrada, documentada y explicada en Internet, además de que es fácil encontrar relatos varios al respecto en libros, revistas, textos y artículos de todo tipo, ya sean analógicos o digitales. Pero la resumimos una vez más, que siempre hay neófitos en estas cuestiones que merecen que la volvamos a contar, al menos lo que sabemos y elucubramos al respecto.
El niño se encontraba con su madre y una cuidadora en un apartamento de Manhattan, en Nueva York. Eric Clapton estaba fuera haciendo algunas gestiones mientras planeaban encontrarse más tarde para ir al zoo y pasar el día juntos. Sin que esté muy claro qué ocurrió, (que posiblemente ni ellos mismas lo sepan con exactitud), estaba una ventana abierta, o mal cerrada, cuando el niño se metió sin permiso, o sin darse cuenta la cuidadora, en la habitación en la que estaban limpiando y de alguna manera se precipitó al vació del piso 53 del rascacielos.
De hecho, parece ser que era un amplio ventanal en el salón que un conserje había dejado entreabierto, ya fuera para ventilar o hacer alguna tarea de mantenimiento. De hecho, esta es la teoría o suposición más aceptada, y por eso no contaba con las protecciones correspondientes en un piso tan alto. Fuera negligencia, un descuido o sencillamente funesta mala suerte jugando, esta es la historia que conocemos y siempre se ha contado tal cual, sin dar lugar a conspiraciones u otras interpretaciones sin sentido.
Por dar más datos extras, hablamos del hijo de cuatro años y medio de Eric Clapton y la modelo italiana Lory Del Santo, aunque en ese momento ya no eran pareja… O al menos no era una relación estable debido a las adicciones del músico entonces, o su deslavazada vida personal y estado general de “Manolenta” en esa época debido a sus excesos. Las crónicas de la época cuentan que de hecho se encontraban en Nueva York tratando de arreglar su relación y encauzar su vida en pareja, o al menos como padres, aunque estaban durmiendo en sitios diferentes esos días: Eric en un hotel y Lory en este apartamento en Manhattan, que era de una amiga de la modelo. El músico adoraba a su hijo y sin duda era una de las razones principales para mantenerse sobrio y centrado, algo que en realidad fue lo que ocurrió de manera definitiva tras el accidente.
El miedo principal tras la tragedia era que Clapton volviera a recaer de manera mucho más profunda en las adicciones, pero ocurrió totalmente lo contrario. Es más, el músico usó la pérdida de su hijo pequeño como trampolín emocional para salir del bache, rehabilitarse completamente y seguir adelante.
“Tears in Heaven”
Hay que decir que el tema se compuso nueve meses después de la muerte de Conor. Y sin duda fue algo que cambió la propia música del artista para siempre, su manera de escribir letras, además de por supuesto su propia vida errática de entonces, pero eso ya lo hemos mentado. La frase concreta de la canción que nos clarifica esta idea es: “Debo ser fuerte y seguir adelante, porque sé que mi lugar no está en el Cielo…” o. Todo ello con claro ánimo de redención y mostrando ese gran vacío emocional y dolor, pero a la vez esperando que padre e hijo se vuelvan a encontrar en el futuro, por supuesto.
Pasando a la parte netamente musical, la canción fue lanzada inicialmente en la banda sonora de la película “Rush” (1991) y luego cobró popularidad extra con el álbum ‘Unplugged’ (editado el 25 de agosto de 1992), estando tan en boga en la época este tipo de trabajos acústicos. El de Eric Clapton en concreto fue grabado en un concierto privado en los Bray Studios de Windsor (Inglaterra) en enero del 92… tan solo unos pocos días después de la publicación del single del tema (8 de enero).
“Tears in Heaven” ganó tres premios Grammy en 1993, concretamente como “Canción del Año”, “Grabación del Año” y “Mejor Interpretación Vocal Pop Masculina”. Y luego el propio disco acústico ganó tres más: en las categorías de “Mejor interpretación vocal de rock Masculina”, “Mejor Álbum del Año” y “Mejor Canción Rock”, en este caso por “Layla”. Lo curioso es que este “Unplugged” en realidad tiene versiones de blues (sobre todo de Robert Johnson) aparte de algunos temas icónicos de la carrera de Clapton como la citada “Layla” o “Lonely Stranger”, además de la propia “Tears in Heaven”.
Como información adicional, los músicos que grabaron el acústico fueron: Eric Clapton (voz, guitarra clásica y dobro), Randy Kerber (armonio y piano), Jayden Maness (guitarra de acero con pedal), Nathan East (bajo), Lenny Castro (percusiones) y Jimmy Bralower (percusiones).
Recordemos que la canción apareció inicialmente a petición de su amiga Lili Fini Zanuc para su película “Rush”, aquí traducida como “Hasta el límite”, y que le pidió usarla como canción principal de la misma. Como curiosidad extra, decir que el single original contaba en la portada con una foto de Carl Studna con Eric en directo en la época mirando al cielo con una expresión entre doliente e hierática. Y que “Tears in Heaven” tuvo en España su propia edición como single, de la mano de Warner Music, pero extraída directamente ya del acústico.
De todos modos, es un tema que lógicamente no le gustaba nada tocar en directo, y de hecho no lo ha hecho muchas veces a lo largo de su carrera posterior, por lo difícil que le resulta cantarla y el dolor que le causa recordar todo. En la propia biografía oficial del artista, que salió en 2007, Clapton pasa casi de refilón por el momento, o al menos nunca ha querido explicar mucho de sus sentimientos al respecto, ni indagar de más en lo que pasó, por lo traumático del hecho en sí y la tristeza inmediata que le produce. Por contra, hay que decir que en la actualidad (en los últimos tiempos, vaya) sí la está incluyendo en los repertorios, al menos de manera más regular que años atrás.
Últimos datos y actualidad
Ya hemos dicho que tras la muerte vino la redención, el alejarse de las drogas, entrar en Alcohólicos Anónimos, recibir el apoyo directo de Keith Richards (Rolling Stones) o Phil Collins (Genesis), y sobre todo la expiación y exorcizar demonios interiores a través de la citada “Tears in Heaven”.
Y aunque sean datos algo fríos, o casi artificiales tras contar tanto de la parte humana, es pertinente contar que está dentro de las 500 mejores canciones de la historia para la revista Rolling Stone (en el puesto 353 en concreto). Por otro lado, el single llegó al número 1 en países como Argentina, Brasil, Irlanda, Japón o Canadá, además de alcanzar el número 2 en la lista oficial de ventas del Billboard en EEUU. Y también entró al top 5 en listas en países tan reputados, musicalmente hablando, como UK, Suecia o Francia.
Así, llegamos a los 81 años del artista (que cumplirá en pocos días) y a su actualidad de vuelta a nuestro país después de más de 20 años, que la última vez fue en Barcelona en 2004. Desde sus comienzos con The Yardbirds (donde le sustituiría “un tal” Jimmy Page poco antes de salir para crear Led Zeppelin), la banda de acompañamiento de John Mayall & The Bluesbreakers o el trío seminal, junto a Jack Bruce (bajo y voces) y Ginger Baker, que fue Cream, e incluso aquellos Blind Faith de finales de los 60, a su carrera en solitario ya en los 70, hablamos de uno de los músicos de blues y de rock más importantes e influyentes de la historia. Le tendremos de vuelta el 7 de mayo de 2026 en el Movistar Arena de Madrid, y el 10 de mayo en el Palau Sant Jordi de Barcelona. ¿Tocará “Tears in Heaven” en estos conciertos? ¡Allí estaremos para comprobarlo!
9 de mayo - Madrid - Movistar Arena (entradas)
10 de mayo - Barcelona - Palau Sant Jordi (entradas)
Que no se pierda el legado y que juntos sigamos construyendo el camino. No puedes dejar el rock, y lo sabes… De lunes a jueves en MariskalRock Radio de 18:00 a 19:00, con repetición para los rezagados o nocturnos empedernidos a las 22:00. ¿Nos escuchamos juntos?
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