El 24 de febrero de 2003 es una fecha importante dentro del calendario de efemérides de una banda como Metallica. Por entonces, el grupo atravesaba uno de los momentos más complicados de su trayectoria, con el documental ‘Some Kind of Monster’ como inusual testigo de aquella particular terapia de choque en grupo que rodeó la grabación del disco ‘St. Anger’ y la incorporación de un nuevo bajista, Robert Trujillo, al que se ofreció un cheque de un millón de dólares como adelanto para que se quedara en la formación.
Actualmente, Trujillo es el bajista que más tiempo ha estado en Metallica, ya que han pasado 23 años desde aquel día clave que lo cambió todo en su vida. Todos hubiéramos deseado que Cliff Burton hubiera escrito muchas páginas más en la historia de los jinetes negros, y Jason Newsted dejó un legado impresionante en sus quince años de trabajo, sin olvidar los primeros pasos dados junto a Ron McGovney a inicios de los 80, pero hoy celebramos los 23 años de la incorporación de Trujillo con ese millón de dólares como inigualable recepción.
Pese a todo, con la propuesta de unirse a Metallica y aquel dineral en la mano desde el primer día, Robert dudó en agarrarse a ese tren que probablemente solo iba a pasar una vez por su parada, ya que por entonces el bajista formaba parte desde hacía siete años de la banda del añorado Ozzy Osbourne, al que no quería dejar tirado ante sus siguientes fechas de gira, tal como recordaba Trujillo hace un tiempo en el podcast "Soundings" de The Surfer's Journal.
Robert recordaba el cruce de caminos en el que se vio de repente en medio para tomar una decisión. El propio Ozzy le llamó: “Recibí esta llamada de él, que me dijo: “Hey, Rob... vamos a la carretera, hombre. Estoy listo”. No había sabido nada de Metallica y no estaba trabajando. Entonces las cosas volvieron a cambiar: “Recibí una llamada de Lars Ulrich diciendo: “Oye, queremos que vengas aquí, queremos hablar contigo”. Así que me dije: “Vale, no me están diciendo que tenga el puesto”. Son la clase de tipos que te harían volar hasta allí para decirte que no has conseguido el trabajo. En plan: “Queríamos decírtelo en persona””.
Para el bajista, la lealtad era algo muy importante, y así se lo trasladó a Ulrich: “Bueno, no creo que pueda hacer esas fechas. Pero cuando termine mi compromiso con Ozzy me subiré a bordo”. Y recuerdo que Lars dijo: “Respetamos tu lealtad. Es muy honorable. Pero este tren se va... tienes que subir a bordo y saltar con nosotros””. Aquellas palabras parecían definitivas sobre el momento en el que Metallica estaban decididos a elegir un nuevo compañero, y no faltaban candidatos: desde Twiggy Ramírez (A Perfect Circle, Marilyn Manson) hasta Eric Avery (Jane’s Addiction) pasando por Pepper Keenan (Corrosion of Conformity) o Chris Wyse (The Cult) entre otros.
El bajista dio otra lección de respeto al reunirse inmediatamente con Sharon Osbourne y Ozzy: “Volé a casa esa noche. De hecho, fui a casa de Sharon y Ozzy y me reuní con Sharon y le dije: “Sí, voy a unirme a Metallica”. Fue muy duro... Es duro cuando pierdes a un miembro del equipo… Así que fue difícil, pero también sentí que tenía que estar allí en persona para decírselo a él y a ella”.
La vida de Robert estaba a punto de cambiar de forma drástica para siempre, y el primer impacto llegó desde la misma audición, en la que no esperaba una prueba como compartir barra con Lars hasta altas horas, hasta el momento de recibir el famoso cheque. “Eso fue raro y surrealista. Supongo que no me lo creía. No parecía real”, recordaba el bajista, que se vio de repente dentro de un verdadero huracán.
Trujillo lo resumía de esta manera: “En mi cabeza era: "Es hora de ponerse a trabajar. Tengo esta montaña de repertorio que aprender". Y luego estaba el nuevo álbum, 'St. Anger', que ni siquiera habían tocado en vivo todavía, porque ese álbum fue creado en el estudio. Así que ahora tenía que aprender estas canciones. Y lo vi como: "Tengo mucho trabajo por delante. No voy a preocuparme por... No voy a pensar en el dinero. No voy a celebrar lo que está pasando porque tengo trabajo que hacer". Recuerdo que no fui a casa durante, como, seis meses, casi. Puede que fuera a casa una o dos noches para comprar ropa o lo que necesitara y traerlo al norte, pero básicamente me mudé a San Francisco justo en ese momento. Y mi vida cambió para siempre”.
‘Death Magnetic’, ‘Hardwired... to Self-Destruct’ y ’72 Seasons’, además del polémico ‘Lulu’ o el directo sinfónico 'S&M2', han ido marcando nuevos hitos en la carrera de Robert Trujillo desde entonces, adquiriendo cada vez más peso en una banda que actualmente no se imagina sin él ni sin sus momentos de protagonismo especial junto a Kirk Hammett dejándonos gloriosos recuerdos en forma de versiones o sorpresas en general.
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