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Crónica de Dream Theater: Imágenes y palabras

3 mayo, 2017 9:14 am Publicado por 
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Razzmatazz, Barcelona.

Son la formación más laureada y reconocida del progresivo moderno, los que llevaron los compases impares al público más mainstream del metal y, por supuesto, una formación que integra algunos de los músicos más respetados del panorama internacional en sus respectivos instrumentos. Su catálogo ha ofrecido a más de una generación algunos de los momentos más emblemáticos de su género, y sus actuaciones en vivo les llevaron al estrellato por ser toda una experiencia encima y debajo del escenario. Dream Theater, eso sí, ha cambiado, y mucho tuvo que ver en eso que cierto tipo con la barba azul abandonara su puesto tras los parches allá por el 2010. Con la marcha de Mike Portnoy, Dream Theater perdió parte de su esencia, parte de aquello que les hizo grandes.

Ojo, y quiero subrayarlo, Portnoy nunca ha sido un as de las baquetas, pero sí es uno de los pocos baterías capaces de congregar todas y cada una de las miradas de un anfiteatro con sus controvertidas maneras al más puro estilo rockstar, por no nombrar algunas de las ideas que hicieron granes a la banda americana: desde los conciertos de más de 3 horas a los repertorios alternos, pasando por un sinfín de manías compositivas que hacían de sus álbumes un intrincado sistema de enigmas que intentarían ser resueltos por las mentes que poblaban los foros de Internet.

La realidad, y eso hay que aceptarlo, es que el tipo se marchó (o lo echaron), y que Mike Mangini ya ha grabado tres álbumes con Dream Theater. Los resultados, a parecer de servidor, más robóticos que efectivos, sin la gracia que caracterizaba a su predecesor y con una interpretación en vivo que le deja como un maestro de las matemáticas pero sin la creatividad necesaria para llenar esos fills que adornan las composiciones progresivas. Su último esfuerzo discográfico, ‘The Astonishing’, llenó más de dos horas de música con algunos de los momentos más grandes compuestos en la última década de la banda; más de dos horas, repito, una cantidad de ideas que, irremediablemente, se quedaban cortas para un segundo disco algo más plano y parco en emotividad que las primeras canciones que lo integraban.

James-LaBrie-Dream-Theater-Barcelona

Yendo a lo que son los directos, y eso hay que destacarlo, la banda está acertando con los setlists de sus últimas giras: si en su última visita en formato An Evening With del año 2014 pudimos disfrutar de un segundo set formado por algunos de los mejores temas de dos álbumes insignia como son ‘Awake’ o el mítico ‘Scenes From A Memory’, no se quedarían atrás esta vez incorporando a su repertorio, y a modo de celebración de su 25 aniversario, la interpretación al completo del álbum que les llevó al estrellato progresivo y que, sin lugar a dudas, formaría parte del subconsciente musical de muchos de los que poblamos la sala grande de la Razzmatazz condal. ‘Images And Words’ es una pieza de arte con todas sus letras, un conjunto de composiciones que incorpora algunos de los momentos cumbre de todo un género que se abrió a sus espaldas, justamente, por la inclusión de nuevos elementos metálicos a las ya de por si intrincadas melodías del progresivo de los setenta.

Si a eso le sumamos la interpretación, además, de algunas de canciones de su ya amplio repertorio –ni más ni menos que 13 álbumes a sus espaldas- nos encontrábamos con una velada para marcar en rojo carmín en nuestros respectivos calendarios progresivos.

La popularidad de la formación de Nueva York, eso sí, viene en constante descenso por estas tierras. Si fue en el Olímpic de Badalona cuando la Ciudad Condal se despidió de Portnoy en el puesto de batería de Dream Theater, las primeras actuaciones de Mangini en Barcelona constataron que el Sant Jordi Club de Montjuïc les quedaba sumamente grande para el público al que iban a ofrecer su concierto. Para esta gira conmemorativa, se optó por ubicarlos en la Sala Razzmatazz, sin duda alguna un emplazamiento mucho más pequeño que, al menos, sí lució un gran aspecto durante toda la velada. Cuestión de gustos: o más amplio escenario o pista más poblada.

En todo caso, sonaban las 8 de la tarde y las luces se apagaron. Sin mucha más dilación, los cinco miembros de la banda poblarían el escenario al son de “The Dark Eternal Night”, seguramente uno de los mejores temas de aquel ‘Systematic Chaos’ de 2007. Pese a que el teclado de Jordan Rudess –que por cierto llevaba colgado un bonito helicóptero- sonó algo distante en los primeros compases de la canción, el conjunto sonoro de Dream Theater pegó con fuerza y destreza hasta que el propio mago tras las teclas se acercaría a las primeras filas con un híbrido de keytar y juguetito musical de los que le gustan a Rudess para arrancar los primeros aplausos de la velada. Tras los saludos de un LaBrie que alcanzaría un gran nivel vocal durante la primera parte del concierto, la formación arrancaría con “The Bigger Picture”, uno de los temas más coreables que se integraban su álbum homónimo de 2013, y que serviría para conmemorar la más reciente etapa de la formación americana con Mangini en la banda, pues serian “The Gift Of Music” y “Our New World”, pertenecientes a su último álbum, las que conseguirían una buena recepción de un respetable entregado desde el minuto uno. Antes de esas dos canciones, tendríamos la agradable sorpresa de “Hell’s Kitchen”, canción instrumental que integraba el compendio compositivo de ‘Falling Into Infinity’.

A estas alturas, que decir de John Petrucci y John Myung, dos absolutos maestros en sus instrumentos y que dejarían la boca abierta a todos los que los contemplábamos con más ganas de tirar a la basura nuestros conocimientos musicales que de aprender de las vertiginosas líneas que surgían de sus respectivas cuerdas. Que si posando los dos frente al respetable para que comprobáramos la absoluta afinidad musical entre ellos, que si colocándose cada uno en su lugar para arrancar con alguna de las muchas sucesiones de notas que disfrutaríamos esa noche.  No son maestros del espectáculo, pero ya desearía más de uno saber atraer las miradas como solo ellos saben hacer.

John-Petrucci-Dream-Theater-directo

Precisamente, seria John Myung quien arrancaría un pequeño homenaje a su ídolo de infancia Jaco Pastorius con la interpretación de la harmónica “Portrait Of Tracy”, pieza que se vería tremendamente lastrada por los parlanchines que abren la boca en los momentos más cuidados de los conciertos. Una verdadera lástima. Al final el bajista enlazó las delicadas notas de su maestro con los primeros harmónicos de “As I Am” y la sala se vino abajo. Uno de los temas más crudos de la formación y que sigue encajando a la perfección en cualquier parte de sus conciertos, y más si la enlazas con una inesperada “Enter Sandman” que fue tremendamente coreada por un público en éxtasis. Para cerrar ya la primera parte de su concierto, los americanos decidieron volver a interpretar “Breaking All Illusions”, doce minutos de gloria musical que ya se erigieron como lo mejor del primer disco de Dream Theater con Mangini en la banda.

Tras solamente una hora de concierto, tocaría esperar 20 minutos para que volvieran al escenario tras un descanso que, quizás, vino algo antes de lo esperado. A diferencia del divertido montaje con el que nos entretuvieron en la pasada ocasión durante el interludio, tuvimos que esperar pacientemente sin nada más que el hilo musical de fondo propio de todos y cada uno de los conciertos en la Ciudad Condal. Y es que, si por algo se vio algo lastrado el concierto, fue por la inexistente decoración al fondo del escenario: ni lonas, ni proyecciones ni nada de nada, solo un decorado blanco para dar mayor importancia, suponemos, a los músicos. Una lástima, pues las proyecciones de su gira con el álbum homónimo funcionaron a la perfección en la anterior ocasión.

Ya pasados –por fin- los veinte minutos, la PA de la sala nos anunciaba que volvíamos a 1992, anunciándonos el nuevo año y repasando alguno de los mejores éxitos musicales de esa época, desde el “Even Flow” de Pearl Jam hasta “Come As You Are” de Nirvana, pasando por éxitos de la talla de “I’m Too Sexy” de Right Said Fred o “Nothing Else Matters” de Metallica. Tocaba, pues, el primer y único éxito de Dream Theater, una “Pull Me Under” que empezó a sonar por los amplificadores de Petrucci y que empezó la sucesión de temas que integraban ese genial ‘Images And Words’ de hace ya 25 años.

“Another Day” fue un momento absolutamente mágico, uno de los temas más preciosos en toda la discografía de los americanos, y “Take The Time” nos devolvió a la senda progresiva con otra composición a la altura de las circunstancias, con una sección final alargada con un solo pasado de revoluciones de Petrucci al más puro estilo ‘Live In Tokyo’ de 1992. Una verdadera lástima que James LaBrie no pudiese alcanzar las notas más agudas de ambos temas, pues se limitó a tirar de octavas más bajas en las secciones más estridentes de las canciones. La edad es lo que tiene, pero cosas como estas no hacen más que alimentar el debate sobre el poderío vocal del cantante de Canadá. “Surrounded” devolvió la calma al escenario y, por fin, teníamos ante nuestros ojos y oídos ese mastondonte progresivo que es “Metropolis Part 1: The Miracle And The Sleeper”, un derroche de potencia y virtuosismo que, ellos sabrán porqué, decidieron cortar con un solo de batería de Mangini en su sección intermedia. Tremenda manera de provocar un bajonazo colectivo con un gag que ya tenemos más que visto desde que el nuevo integrante de la banda empezó con los conciertos de Dream Theater allá por 2011. Por suerte la cosa no fue a más y devolvieron la senda inicial del tema con el tramo final de una composición que se vio lastrada por una decisión, a parecer de servidor, muy inadecuada y sin más gracia que la de ver como las muñecas del señor Mangini funcionan a la perfección y de manera casi sobrenatural (eso no se lo vamos a quitar).

“Under A Glass Moon” sonó perfecta, y “Wait For Sleep”, con recuerdo incluido al productor del álbum David Prater por parte de Labrie, introdujo la que es, probablemente, una de las canciones más emblemáticas de la discografía de Dream Theater, una “Learning To Live” que nos puso los pelos de punta mientras los miembros de la banda se retiraban momentáneamente del escenario. Tremenda sucesión de emociones al revivir de cabo a rabo uno de los mejores álbumes de la historia del progresivo y, sin duda, todo un recuerdo emocional para muchos de los allí presentes. Los chicos volverían con ni más ni menos que más de veinte minutos de preciosidad musical con “A Change Of Seasons”, ese tema que compusieron durante las sesiones de ‘Images And Words’ pero que decidieron lanzar a modo de EP entre este y ‘Awake’, su siguiente lanzamiento discográfico. Lo bordaron en la ejecución y de seguro hicieron soltar la lagrimilla de más de uno. Aquí uno que no se esperaba la interpretación de ese tema por aquello de la lírica de la canción, dedicada al fallecimiento de la madre de un Mike Portnoy que se encargó del conjunto de las letras del tema.

Las luces se apagaron y tocaba desfilar hacia la salida de la sala tres horas después del inicio de su concierto. La sensación, la de haber presenciado el revival de uno de los lanzamientos insignia de la música moderna y, además, la de constatar la confianza que tienen Dream Theater en su formación actual. De nuevo se lanzan a hacer experimentos en su repertorio y vuelven a generar esa ilusión en directo que quizás habían perdido hace años. Al final, tienen pasado de sobras como para rendirse tributo a sí mismos durante mucho más tiempo. El presente discográfico ya es otra historia.

Texto: Víctor Vallespir
Fotos (Barakaldo): Carlos Torralbo

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