Jethro Tull: 45 aniversario de ‘Thick As A Brick’, el LP con el espíritu de los Monty Python

Blog: Mariano Muniesa

10 marzo, 2017 11:51 am Publicado por 
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Como todos los grandes discos de la historia del rock, 45 años después de su edición el ‘Thick As A Brick’ de Jethro Tull es uno de los discos de cabecera del rock progresivo a nivel mundial. Toda vez que vuelve a escucharse se constata el desborde de imaginación, talento y creatividad que contiene y por ello, queríamos hacernos eco del aniversario de su edición.

También porque al recordar cómo fue todo el proceso de creación de este disco, a todo aquel que se aproxima a la historia de Jethro Tull no puede dejar de sorprenderle el hecho de que unos de los álbumes más unánimemente considerados por la prensa, los críticos y los historiadores del rock como toda una cátedra sonora de rock sinfónico y progresivo pretendiera en el fondo, ser una parodia de ese mismo estilo y una sutil burla a la crítica musical inglesa de la época. Vamos con la historia, que en muchos de sus fragmentos nos cuenta el propio Ian Anderson a través de la recopilación de diferentes entrevistas que hizo específicamente sobre este disco en revistas como Rolling Stone o Circus así como por las entrevistas que el autor de este blog tuvo la oportunidad de mantener con él en 1992 y 1998.

¡Dios salve a los Monty Python!

Por extraño que pueda parecer a priori, existe una conexión muy estrecha entre la iconoclasta e irreverente compañía de humor británica, cuyos shows en la televisión británica por aquellos años (1969-1973) alcanzaban cifras record de audiencia y la génesis de ‘Thick As A Brick’, pero a juzgar por las propias palabras del líder de Jethro Tull Ian Anderson, los Monty Python tuvieron mucho que ver en la idea más primigenia del disco.

Un año antes, en la primavera de 1971 la edición del anterior trabajo de estudio del grupo, ‘Aqualung’, había sido un éxito sin precedentes y toda la crítica inglesa reaccionó ante él catalogándolo de obra maestra, pero insistiendo mucho y poniendo especialmente el acento en algo que Ian Anderson desmentía continuamente, aunque parece ser que sin éxito; ‘Aqualung’ era presentado por la prensa como una excelente álbum conceptual, y no lo era, ni se hizo con esa intención, aspecto que Anderson trataba de explicar cada vez que tenía ocasión. “En algunos momentos esa clase de comentarios realmente me irritaban, porque daba la impresión de que algunos periodistas pretendían saber más que nosotros sobre ‘b’ y se empeñaban en venderlo como un álbum conceptual, a pesar de que yo lo negaba constantemente. Parecían creer que todo el disco era una historia religiosa importante. La verdad es que tres o cuatro canciones sí estaban vinculadas entre sí al cuestionar la naturaleza de la religión, pero el resto eran pistas independientes. Entonces me dije: Bien, parece que esos críticos están convencidos de que el mundo necesita un álbum conceptual de Jethro Tull… ¡pues lo haremos, esta vez sí! ¡Será la madre de todos los álbumes conceptuales!. Pero no haremos lo que esperan. No será una sesuda historia desarrollada en varios movimientos musicales al estilo de una pieza clásica, ni se basará en una novela de Charles Dickens ni nada parecido. Será precisamente una parodia de todo eso”.

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“Yo, como muchísima gente entonces, y también ahora, veía todas las semanas el show del Flying Circus de los Monty Python, y en cierta manera, ellos me inspiraron esta idea. Monty Python ridiculizaban y se mofaban abiertamente de todo el estilo de vida británico, pero lo hacían de tal manera que todos nos reíamos y nos divertíamos en lugar de sentirnos escandalizados por esa crítica tan ácida que se hacía a nuestra forma de vida, y me dije: ¡Esa es la idea! Igual que los Monty Python cambiaron a través del humor y de la parodia como Inglaterra se veía a sí misma, nosotros ofreceremos otra versión del rock progresivo menos solemne, menos autocomplaciente, distinta de los que estaban haciendo Yes o Emerson, Lake & Palmer”.

En 1971 el rock se encontraba en un momento muy concreto de su evolución, en particular desde las diferentes tendencias que empezaban a perfilarse, que iban a tener también una influencia determinante en la concepción de ‘Thick As a Brick”. Así lo recordaba el propio Ian Anderson: “Cuando empezó el rock progresivo, se trataba de bandas como nosotros, que trataban de ir más allá de la mera reproducción del blues americano al estilo Cream. Dejamos de intentar ser los siguientes Fleetwood Mac o los siguientes Chicken Shack, apartarnos deliberadamente de ese blues progresivo heredado de Elmore James  y comenzamos a incorporar otro tipo de influencias, sobre todo las que provenían de bandas como los Moddy Blues, por ejemplo. Pero hacia 1970 ese nuevo estilo de rock progresivo se había llevado a un extremo de virtuosismo, de elaboración, de complejidad, que a mí se me empezaba a hacer aburrido.  Así que también con ‘Thick As A Brick’ nos propusimos ofrecer otra posible vía de evolución, un intento de innovar sobre unas bases musicales que se habían vuelto demasiado rígidas, demasiado conservadoras”.

De hecho, hasta el título del disco era una broma de mal gusto; “Thick As A Brick”, en castellano “Denso como un ladrillo”, es una expresión que en Inglaterra se usa en argot para definir algo extremadamente aburrido, pesado, lo que aquí denominaríamos “coñazo”.

Otro ladrillo en el muro

La pieza central del álbum fue un poema escrito en teoría por un niño de 12 años de edad llamado Gerald Bostock. Sin embargo, este es un personaje totalmente ficticio, creado por el propio Anderson. A pesar de los diferentes intentos a lo largo de los años de descubrir la verdadera identidad del poeta, la verdad es que Gerald Bostock no tiene conexión con nadie del pasado de Anderson aunque sin embargo, el poema sí narra algunos pasajes de la infancia de nuestro hombre.  “Sí, hay un elemento autobiográfico en lo que escribí. Cuando era niño, yo era más bien rebelde. La mayoría de mis compañeros aspiraban a ir a la escuela primaria, obteniendo ocho Niveles O y tres Niveles A, después llegar a la universidad, titularse y convertirse luego en parte de la sociedad convencional. Eso nunca me atrajo. Yo era el tipo de niño al que le gustaba pasar el tiempo al aire libre, y que odiaba leer los pesados libros de latín, historia o matemáticas. Me encantaban las historias de ciencia ficción de la época (la década de 1950), porque hablaban de un futuro diferente y emocionante. Así pues, me aparté de los otros chicos de mi edad, y tomé alguna de esas características para crear el personaje de Gerald Bostock”.

Después de escribir el poema que se convirtió en el punto de apoyo para crear todo el concepto, Anderson y su banda, compuesta en ese momento por el guitarrista Martin Barre, el bajista Jeffrey Hammond, el teclista John Evan y el recién incorporado Barriemore Barlow en la batería, empezaron a dar forma a la música de ‘Thick As A Brick’, que iba a ser una composición única de 43 minutos de duración dividida en dos partes de 20 y 23 minutos respectivamente. A mediados de noviembre, al regreso de una larga y exitosa gira que el grupo hizo ese otoño por los USA presentando ‘Aqualung’, empezaron a trabajar en ese disco, cuyo método de composición Ian Anderson describió en su día de la siguiente manera: “Alquilamos la unidad móvil de los Rolling Stones, que por aquel entonces estaba en Bermonsdey, en el sur de Londres. Yo pasaría toda la mañana en mi casa consiguiendo cada día por lo menos cuatro o cinco minutos de música, piezas breves, cortas, que se irían ensamblando entre sí hasta completar los dos movimientos. Por la tarde, yo llevaba escrita en una hoja de un libro de ejercicios a la mighty mobile de los Stones la música que había compuesto y la uníamos a lo que ya estaba hecho, pero ensayando siempre todo desde el principio. Así, gradualmente, en tres semanas de ensayos, tuvimos ‘Thick As A Brick’ listo para grabar”.

En diciembre de 1971 la banda, con el propio Anderson como productor, entraron en los Morgan Studios de la capital británica y en dos semanas dejaron grabado y mezclado ese álbum llamado a ser la madre de todos los álbumes conceptuales. El resultado fue un álbum de una riqueza musical fantástica, en el que conforme cada fragmento de la composición se va fundiendo con el siguiente, los solos de guitarra y de teclado, las transiciones instrumentales, los efectos de sonido, todo, todo construye 43 minutos de música llena de matices, de detalles imperceptibles en las primeras escuchas pero que se van descubriendo a cada nueva audición, que lo convierten en una pieza que de hecho, puede clasificarse mejor como de rock sinfónico más que de rock progresivo. Además de la guitarra, bajo, batería y teclados, a lo largo de toda la obra es casi imposible enumerar todos los instrumentos que intervienen, desde xilofones a violines pasando por órganos, arpas, trompetas, oboes o saxofones y en donde además del toque folk incorporado por la flauta de Ian Anderson – que paradójicamente, no es de los instrumentos más presentes en el disco-, los cambios de ritmo no le situaban muy lejos del jazz rock más experimental.

“Sólo en los últimos tiempos he apreciado la complejidad de la música que hicimos para este disco”, admite Anderson. “Tenía sólo 24 años cuando empezamos a componer ‘Thick As A Brick’ y lo cierto es que como la creación de ese disco fue casi como un proceso febril, no fui consciente en ese momento de la cantidad de innovaciones musicales y de experimentación que hay en ese álbum. Nunca compararía lo que hicimos entonces con lo que hacían músicos de jazz como Weather Report o la Mahavishnu Orchestra, que eran intérpretes realmente increíbles, pero éramos un poco más sofisticados que los habituales riffs rockeros que encontrarías en la escena de 1972”.

Sigue la parodia: Jethro Tull, Los Simpsons y Spinal Tap

Pero la música era sólo parte del ambicioso proyecto que toda la banda creó para ‘Thick As A Brick’. Desafiando todos los convencionalismos de la época, la portada era en realidad un periódico de 16 páginas llamado The St. Cleve Chronicle & Linwall Advertiser, que era también una parodia de la clase de periódicos locales que aún prevalecían en todo el Reino Unido en ese momento.

thickasabrick-portada“Fue una locura, una maravillosa locura.” – recordaba Anderson“Afortunadamente, Roy Eldridge, nuestro A & R en la compañía había trabajado como periodista en varios diarios locales antes de entrar a trabajar en Chrysalis, con lo cual su experiencia nos resultó enormemente útil para dar forma al periódico-portada. Hicimos un montón de historias absurdas, también usamos letras del álbum intercaladas con las noticias y convencimos a casi todo el personas de la agencia de management y de la compañía para posar para las fotos del álbum”.

Uno de los nombres simulados que aparecía en el periódico era el de Derek Smalls, nombre en el que nadie reparó hasta que muchos años después ese sería el nombre escogido por el bajista de la banda de parodia heavymetalera Spinal Tap, lo cual sorprendió en su día sobremanera a Ian Anderson: “Estaba convencido de que Harry Shearer (el actor que interpretó al personaje del bajista en la célebre película) tuvo que sacar ese nombre de ‘Thick As A Brick’, especialmente porque los Smalls de la película fumaban una pipa de Peterson y las únicas tres personas que conozco en el mundo del Rock’n’roll que fuman semejante pipa… ¡eran todos miembros de Jethro Tull! Pero, cuando tuve la oportunidad de entrevistar a Harry para un programa de televisión en Estados Unidos, negó haber escuchado nunca ‘Thick As A Brick’. Creo que es algo difícil de creer”.

Se dice que una película, un grupo de rock, un disco o cualquier otro objeto entra a formar parte de la cultura occidental contemporánea de masas cuando aparece en algún episodio de los Simpson. Si hemos de guiarnos por tal precepto, ‘Thick As A Brick’ pertenece por derecho propio también a la élite de la cultura, por cuanto el personaje de Martin Prince canta parte de la canción que da título al disco en el episodio “Girls Just Want To Have Sums”, aunque el tema original se puede escuchar también sobre los créditos finales. Tal vez esto no es demasiado sorprendente cuando se considera que el álbum alcanzó el número 1 en los EE.UU. cuando se puso a la venta en marzo de 1972, llegando al Top-5 de las listas oficiales de ventas en el Reino Unido.

Este éxito animó a la banda a prepararse para la larga gira que les llevaría a recorrer Estados Unidos y Canadá entre abril y mayo de 1972 a montar un espectáculo mucho más ambicioso, casi como una representación teatral del disco y de las historias que se contaban en el periódico. Pero, en palabras de Ian Anderson, no funcionó como esperaban. “Decidimos traer a la vida a todos los personajes mencionados en el álbum y en el periódico de portada, y fue sin duda algo peculiar, muy británico” – explica Anderson-  “No estábamos tratando de ser comediantes, sólo quisimos darle más vistosidad a los conciertos para que la gente lo entendiera mejor. El resto de la banda tuvo la oportunidad de salir de sus personajes. Fue divertido porque nos reímos, pero en América… bueno, todo lo que puedo decir es que no estoy demasiado seguro de que entendieran lo que estábamos haciendo. Recuerdo que unos años más tarde cuando se empezó a filmar la película de Monty Python y el Santo Grial, yo ayudé a financiarla, y fui invitado a una vista previa en Nueva York. La audiencia se rió en todos los gags equivocados, no entendieron nada de nuestro sentido del humor. Eso fue lo que sucedió con ‘Thick As A Brick’ en vivo”.

Una masterpiece que siempre, ayer y hoy, es un placer escuchar.

Mariano Muniesa

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