Crónica de Asking Alexandria + The Word Alive + Silent Screams: Cal y arena

9 marzo, 2017 12:03 pm Publicado por 
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Sala But, Madrid.

Tal vez se me juzgue por realizar esta crónica. Francamente, no me importa mucho, ya sé qué se puede decir: que no soy la más apta para criticar o juzgar a una banda de este nivel, entre otras cosas. Pero no es cierto: soy oyente y seguidora de alguna de las formaciones aquí nombradas, de la misma forma que voy a todos los conciertos que puedo y me gusta la calidad musical (siempre dentro de mi criterio, claro). Así que, sin más preámbulos, comenzaré a contar todo lo que percibí el pasado lunes en la sala But de Madrid.

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Silent Screams

En un principio me sorprendió todo el público que estaba esperando la apertura de puertas (18:45 horas), sobre todo gente muy, pero que muy joven (hasta tal punto que algunos acudían con sus padres); pese a ser lunes, no había excusa laboral ni estudiantil… todos allí a primera hora. Francamente, ese detalle me gustó. A las 19:10 se abrieron las puertas y en unos 20 minutos se llenó la sala, y he de decir que con mucho ánimo.

La primera banda en sonar fue Silent Screams. Sí, teloneros, pero vaya pedazo de teloneros. Desde el minuto uno el público se entregó totalmente a ellos, y ellos al respetable como si no hubiese mañana, aunque se notaba que la mayoría de los allí presentes acudían para ver a su banda, a los “Asking”. Sonaron potentes, a mí me sorprendieron muchísimo y, desde luego, ya tienen una fan más. No puedo decir nada negativo de ellos; bueno, sí, pero el punto negativo es para mí: los conocía poco y no hubiese estado de más haberlos conocido mucho antes… No dejaron a nadie indiferente con “A new normal” (de su EP ‘Hope For Now’), continuando con “Everything Overcome”, “Desperation” (de ‘When It Rains’), “Love//Less”, “Everything Ends” y “The Way We Were”. Seguramente no fui la única a la que se le hizo corta esta actuación.

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The Word Alive

El siguiente grupo fue The Word Alive. Tuvieron un par, desde luego. Y sí, digo esto, porque no tuvieron más remedio que a las 20:20 horas ponerse a probar sonido con toda la sala llenita de público; eso sí, tardaron “cero coma”. El ánimo del público era tal que hasta aplaudían al técnico… A pesar de que en el primer y segundo tema falló un pelín el sonido, y eso hizo que la banda estuviese un poco incómoda al principio, sobre todo el batería, no les costó ningún trabajo revertir la situación, ya que tanto la puesta en escena, como ellos en sí, tenían tal empaste en el escenario que se ganaron al público desde el primer momento. Me dio la impresión de que estos chicos viven por y para ensayar, con la finalidad de una perfección absoluta en el escenario, al menos eso mostraron: casi la perfección musical. A pesar de que Telle Smith (voz) hablaba mucho entre tema y tema, y claro, todo en inglés (ni siquiera un “hola Madrid”), francamente no se hacía nada pesado; tiene muchísima grandeza en su voz, hace con ella lo que quiere, y si añadimos al resto de la banda con coros perfectos y con la técnica instrumental al cien por cien, merecía la pena aguantar la espera entre canción y canción. Todos los componentes sonaban al unísono y compactados, hasta el batería que ha sido el último en llegar. Zack Hansen (guitarra-coros) tocó con el brazo derecho escayolado como si nada. Qué más puedo decir de estos chicos estadounidenses sin que parezca peloteo: creo que llegarán todavía más lejos, o al menos deberían. Empezaron con “Dragon Spell”, “2012”, “The Hounds of Anubis”, su nuevo tema “Misery”, “Made this Way”, “Overdose”, “Entirety”, “Life Cycles” y, para terminar, interpretaron  “Trapped”. Se me volvió a hacer corto.

Y por fin llegaban ellos, tan esperados, con muchísimo postureo mientras tanto, como es normal en los conciertos, y entre gritos a lo “Justin”, salieron a escena Asking Alexandria.

Yo también estaba emocionada, ya que llevaba años deseando verlos en directo; para colmo, volvía a la banda el antiguo vocalista Danny Worsnop, no os quiero ni contar. Como los grupos teloneros habían dejado el listón tan alto, yo entusiasmada presté la misma atención que tuve para sacarme el carnet de conducir: no se me iba a escapar una, y esperaba que, como mínimo, tuvieran el mismo nivel que las anteriores bandas. Y de hecho, lo tuvieron, pero solo en las tres primeras canciones, arrancando con “Welcome”, “Dear Insanity” y “To The Stage”.

Asking-Alexandria-directo-Madrid-sala-butY yo pensando que el resto de los temas los iban a enlazar dándonos caña por todos los lados… y qué va: cuál fue mi sorpresa que Danny Worsnop empezó a hablar (en inglés también, sin decir un pobre “Hola Madrid” que volví a echar en falta), pero no lo hacía de la misma forma que el vocal de la anterior agrupación. No, esta vez parecía que iba de crecido. ¿O tal vez era mi impresión?

Me dije: “Venga Rabia, que seguro que son cosas tuyas…”. Continuaron con “Someone, Somewhere” y una de mis favoritas, “Run Free”. La cosa comenzaba a calentarse: por momentos parecía que estábamos en una despedida de soltera con Ben Bruce (Guitarra) y Danny Worsnop (Voz) como “boys”. Menos mal que cuando terminaron con este tema, James Cassells (batería) se marcó un buen solo para que cogieran fuerza sus compañeros. Tanto derroche no fue bueno, ya que vino EL TEMA: “The Death of Me”. Qué decepción, no lo pudieron defender como es debido: Danny se ahogaba bastante, de hecho, le vi muy incómodo en el escenario en ese momento, no llegaba en los líricos y desafinó bastante (solo en este tema, la verdad). La incomodez era tal que hasta el propio Danny hizo muecas de descontento: se contagió a una de las guitarras, que se fue por los cerros de no sé dónde; pero eso sí, daba igual, el público estaba tan eufórico, tanto en cantar, como en grabarles, que muchos de ellos ni se dieron cuenta. Son “Asking”. “No pasa nada, con tal de tenerle grabado y fotografiado, wouuu me ha hecho una mueca…”, a veces, esa era la sensación. Danny lo arreglo nada más terminar el tema cogiendo aire y cantado un fragmento a capela para demostrar su talento.

Ya el rollo de la banda entre ellos a estas alturas era tan bueno como desagradable, como si tuvieran que demostrar constantemente lo bien que se llevan. Parecía como si estuviésemos en el local de ensayo con ellos, en un día normal, cuando ya han terminado y están de cañas muy contentillos. Siguieron “Moving On”, “The Road” , “A Prophecy”, “Not The American Average” y “The Final Episode”, para rematar con “A Single Moment Of Sincerity”. Tanto Cameron Liddell (guitarra) como Sam Bettley (Bajo) y el anteriormente nombrado James Cassells (batería) estuvieron totalmente en su sitio, como yo esperaba. Esta actuación sí se me hizo muy larga, pero seguiré escuchando a estos chicos aunque solo sea en su ámbito de estudio.

He sacado algo en claro en este concierto, y es que hay que tener en cuenta a veces a las bandas teloneras. Esta vez, a parte de que ellas ya se lo merecían de sobra, el público si les hizo el caso que debían. Y en cierto modo también he podido apreciar que si hay público, al menos para un lunes. Tal vez lo que no está bien enfocado es el cómo llegar a ese público.

Texto: Rabia Pérez
Fotos: F.R. García

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