Crónica de Gritando en Silencio + Gatibu: De gritos e irrintzis

13 abril, 2016 5:06 pm Publicado por  1 Comentario

Sala Penélope, Madrid

La música en vivo siempre ve multiplicado su atractivo cuando confluyen en la misma jornada varias bandas que se complementan a la perfección, especialmente si están en el momento dulce que tanto Gritando en Silencio como Gatibu viven en la actualidad.

Los sevillanos siguen adhiriendo a su rock urbano a miles de seguidores que han visto en ellos una bocanada de aire fresco en una escena  que sigue regenerándose y ostentando un espacio inamovible en el espectro musical estatal; mientras que los vizcaínos son, a día de hoy, una de las bandas más en forma de cuantas emplean el lírico idioma vasco en sus composiciones.

Gatibu

Gatibu

Ante una sala que recibía un goteo incesante de público hasta rozar finalmente un más que meritorio lleno, Gatibu ofreció un concierto digno de una banda de incalculable bagaje que en territorio euskaldún lleva años cosechando éxitos y atrayendo a miles de seguidores a sus actuaciones. Con su carismático vocalista Alex Sardui descargando un potente chorro vocal de lo más fiel a los discos y sin parar de gesticular impagablemente y bailar al más puro estilo Michael Jackson; el combo dio una lección de eficacia y saber estar sobre el tablado, metiéndose en el bolsillo tanto a aquellos que ignoraban que no se trataba de un mero telonero sino de una banda de primera línea que co-encabezaba el espectáculo; como a la sorprendente proporción de la audiencia que coreaba en euskera sus canciones.

Con un sonido impecable y una energía contagiosa, dieron un exquisito repaso a su ya nutrida discografía desde aquel formidable álbum debut ‘Zoramena’ (2002) hasta su más reciente ‘Euritan dantzan’ (2014). Brillaron con luz propia temas del mentado primer como “Musturrek Sartunde” o “Urepel” (en cuya versión original prestaba su voz Fito Cabrales), así como cortes irresistibles como la inaugural “Egun Bat”, “Bang-bang txik-txiki bang bang”, “Zeu, zeu, zeu!”, la propia “Euritan Dantzan” o la animadísima “Gabak Zerueri Begire”, que puso a cantar a toda la sala al unísono. El vocalista, que cuando dio las buenas noches a la audiencia manifestó entre risas que habían llegado “en son de paz… ¡a quemar Madrid!”, explicó en un momento dado qué es un bertso antes de tener el detalle de marcarse uno en castellano con su apego por el rock and roll como temática central, con la consiguiente ovación de un público para el que era todo un lujo disfrutarlos por estas latitudes. Seguro que, vista la entusiasta acogida con que fueron arropados de principio a fin, no tardarán en volver. ¡Menudo conciertazo!

Gritando en Silencio

Marcos Molina (Gritando en Silencio)

Mientras se trabajaba para que todo estuviese listo en el escenario para que Gritando en Silencio hiciese su aparición estelar – el propio vocalista Marcos arrimaba el hombro en la preparación del equipo –, varias cámaras de vídeo cegaban con sus luces al público que abarrotaba el local. Al fin se apagaron las luces y se encendió en rock and roll sencillo, directo y adictivo del que el grupo hispalense se ha servido para, con solo tres discos en la calle, conquistar la cúspide del género en nuestro país. “Estaré en el bar”, uno de los mejores temas de su exitoso ‘La Edad de Mierda’, fue el primer golpe en la mesa, con el que rápidamente agitaron a todo el personal, tan entregado como el grupo generándose una química indescriptible que no decayó ni un segundo.  Prosiguieron con “Dos semanas y unos domingos” y la magnífica “Mírame desnudo”, para que después el gran frontman que es Marcos Molina empezase su particular diálogo con la audiencia. Se acordó de una dedicatoria muy personal que le solicitó un seguidor de Salamanca antes de dedicarnos a todos “Actitud”, sucedida por “Entre tus piernas”, pura efectividad con una de esas frases que se graban a fuego en la memoria de quien la escucha: “Vivan los vicios que matan perjuicios”.

Marcos, que no paró de dirigirse al respetable con una cercanía entrañable, desveló – como ya se había dejado entrever – que habían variado el repertorio tras culminar la gira de presentación propiamente dicha de ‘La edad de mierda’, dando cabida así a más canciones antiguas que los acérrimos a la banda habían venido demandando en los últimos meses. Una de ellas es la duradera y fabulosa “Mereció la pena”, con una letra impresionante y un discurso del cantante en su interludio de esos que erizan el bello. Reivindicativo y vitalista a partes iguales, no cabe duda de que Marcos es un orador de los que deslumbran sobre un escenario.

Tras “Perdedores en la lluvia”, con la que siguieron en clave de medio tiempo; pisaron el acelerador en la contestataria “A las armas”, pletórica de subversión letrística. En ella colaboró por sorpresa Dani, el vocalista rapero de Carroña, quienes abrieron el pasado año para Gritando en Silencio en un buen puñado de fechas; dando lugar a una de las cotas álgidas y más incendiaras de la velada.

“A la luz de una sonrisa” nos iluminó antes de que Marcos elogiase por enésima vez al público e hiciese alusión a lo apretado del horario aquella noche, lo cual redundó en un set-list reducido debido a que las dos bandas en liza compartían el protagonismo. Por ello, se apresuraron a articular la segunda parte de “Rutina en las venas” (no daba tiempo a ejecutarla íntegra) y “Vértigo”, culminando con el agitado “Rock ‘n’ Roll de Barrabás”, para la que convocaron a Gatibu a escena. Salieron el guitarrista y el batería del grupo euskaldún, este último tocando la batería a la par que el percusionista de la banda sevillana en una encomiable escena de compadreo entre grupos surgidos a muchos kilómetros de distancia pero unidos ya irremediablemente por el rock and roll.

Culminaba así otra gala impepinable de un conjunto que no necesita de virtuosismos musicales – de hecho, su sencillez instrumental es palmaria – para hacer levitar a los amantes del rock en castellano. Sus canciones, de letras elaboradas e inusitadamente expresivas, transmiten emociones y mensajes tanto personales como sociales con una efectividad que muy pocos grupos alcanzan a día de hoy. Viven, sienten y desprenden rock and roll con la honestidad de quienes tienen un don para ponerlo en práctica, y además ostentan una personalidad musical inconfundible. Por todo ello, Gritando en Silencio no tardarán en dar en salto a los grandes recintos. Por lo pronto, ya han prometido que pronto regresarán a la capital para ofrecer un show íntegro en el que tengan cabida todas las canciones que se dejaron en el tintero. No os quepa duda; ahí estaremos.

Texto: Jason Cenador
Fotos: Alejandro García

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