Madness Live!

45 años de ‘Black Sabbath Vol. 4’: Fuerza, imaginación y creatividad

Blog: Mariano Muniesa

25 septiembre, 2017 4:31 pm Publicado por 
2 Comentarios

portada-black-sabbath-vol-4-web

A finales de septiembre de 1972 se puso a la venta en todo el mundo ‘Black Sabbath Vol.4’, disco cuyo título original era ‘Snowblind’, una oda a la cocaína cuya explícita letra provocó que los ejecutivos de su compañía discográfica se negasen a que acaparase el título del disco para evitar problemas legales. Hasta entonces Black Sabbath eran una banda que jugaba en lo que podríamos llamar una suerte de “primera B”, un status en el mainstream del rock ya para profesionales, pero que aún debía esperar para estar en la lanzadera a la categoría de grandes estrellas del rock, aviones privados, cachés millonarios y mansiones en la campiña británica como las que ya poseían sus coetáneos Deep Purple o Led Zeppelin.

Con ‘Black Sabbath Vol.4’ dieron ese salto y se convirtieron en una de las bandas de leyenda en la historia del rock duro mundial. Esta es la controvertida historia de aquel álbum que 45 años después, sigue siendo un clásico imperecedero de la música popular contemporánea.


El álbum que iba a cambiarlo todo

black sabbath 72Desde que Black Sabbath empezaron a dar sus primeros pasos en 1969, la banda había adquirido fama, prestigio, credibilidad y a las alturas de 1972, tenían en su haber tres magníficos álbumes, ‘Black Sabbath’, ‘Paranoid’ y ‘Master Of Reality’, que les habían ayudado a ganarse el respeto y el aprecio de la prensa musical tanto inglesa como americana, y una merecida reputación de banda demoledora en directo, de que eran uno de los grupos más intensos, sólidos y fuertes del rock duro de comienzos de los 70. Por tal motivo, desde su compañía discográfica entendieron que su próximo disco podría ser, y así se pretendía, el disco que les lanzase a lo grande a nivel mundial. Para ello, en lugar de grabar de manera precipitada, en los days-off de las giras – se sabe que el primer disco de la banda se grabó en tan solo tres días, uno de ellos casi perdido al estropearse la guitarra de Tony Iommi– esta vez se planificó una grabación con tiempo suficiente como para que ese disco reflejase al cien por cien el potencial que Black Sabbath tenían como grupo.

Incluso antes, la propia banda había manifestado a través de diversas declaraciones a varios medios de prensa que cara a este disco, iba a haber muchos cambios. Para empezar, Rodger Bain, el productor de los tres primeros discos de los de Birmingham, ya no volvería a sentarse tras la mezclas del estudio. Según explicó Ozzy Osbourne a Tommy Vance en su programa de radio de la BBC Radio 1, “Nuestro disco anterior, ‘Master Of Reality’ ha abierto para nosotros una vía de evolución y experimentación en la que queremos profundizar en este nuevo trabajo. Por ello, queremos ser nosotros mismos los productores del disco. No tenemos nada en contra ni tenemos ningún problema con Rodger Bain, todo lo contrario, es nuestro amigo y queremos seguir trabajando con él en el futuro, pero cara a este disco sentimos que necesitamos asumir esa responsabilidad”. Por otra parte, Tony Iommi declaró a Creem: “Nuestra música tiene diversas aristas, diversas dimensiones. Quizá dos de las más importantes, o de las más características sean por un lado la dureza, la potencia de nuestro sonido, que queremos reforzar pero desde otro punto de vista, y la otra, nuestra vertiente más melódica, que en nuestros discos anteriores creo que aún no ha sido suficientemente bien trabajada. Esos dos focos va a ser los que arrojen luz e inspiración sobre este nuevo disco de Black Sabbath”.

Sin embargo, la banda grabó unas demos de trabajo entre abril y mayo de 1972 como base de trabajo para lo que iba a ser ese nuevo disco que no convencieron a la compañía. O mejor dicho, no les convenció el hecho de que sin experiencia suficiente en el estudio, fueran a autoproducirse el disco, y tras unas negociaciones no exentas de cierta tensión, se decidió que Patrick Meehan, mánager de la banda, fuera quien se ocupara de co-producir el disco con ellos. Con este bagaje, a finales de mayo de 1972 viajaron hasta los Record Plant Studios de Los Ángeles, California, para grabar ‘Black Sabbath Vol.4’.

Nieve sobre la costa oeste americana

En teoría, la grabación de este disco debería ser tranquila, armoniosa y exenta de problemas: tiempo más que suficiente – se estableció que el disco debería estar terminado y listo para entregar a fabricación el 15 de agosto de 1972 como fecha tope – la banda trabajando codo a codo con su propio mánager como productor, amplio presupuesto y hasta una mansión en Bel-Air para que todo el grupo y sus acompañantes se hospedasen cómodamente.

Sin embargo, fueron unas sesiones de grabación difíciles, controvertidas y que todos en la banda reconocerían años más tarde que podrían haber sido infinitamente más productivas de no haber sido por los excesos con el alcohol y las drogas que protagonizaron aquellos años de la banda. De hecho, cuando el grupo aterrizó en Los Ángeles, ya venían con una canción terminada que apenas se retocó durante los meses de grabación en los Record Plant, “Snowblind”, cuyo título y letra eran toda una oda a la cocaína.

Tony Iommi, en declaraciones a Guitar World en 1992: “Creo que en ese periodo cometimos el mismo error que muchos grupos que de pronto empiezan a ganar dinero y se encuentran con que lo tienen todo a su alcance. Después de años y años de grabar en oscuros sótanos en Inglaterra, siempre a contrarreloj, viajar en furgoneta, dormir donde y cuando se podía, nos encontramos en la soleada California, en pleno verano, con una mansión de estrellas de Hollywood a nuestra disposición y una cuenta corriente que parecía que no iba a acabarse nunca. Así que entonces la cocaína entro en Black Sabbath y se apoderó del grupo. En Bel-Air empezaron a entrar a raudales el bourbon, el whisky, el vino, la coca, la hierba, muchísimas chicas y aquello se convirtió en una orgía permanente que en más de una ocasión hizo que a la hora de grabar estuviéramos muy por debajo de lo que normalmente hubiéramos podido hacer. Estábamos todo el día borrachos y colgados, así que a veces aún me parece un milagro como al final salió un disco tan bueno.”   

Según se cuenta tanto en la conocida biografía “Black Sabbath, cuatro décadas entre el cielo y el infierno” de Miguel A. Asturias como en la famosa “How Black Was Our Sabbath” de Dave Tyngie y Graham Wright, al que más afectó el abuso del alcohol y la cocaína fue al batería Bill Ward. Llegó un momento en el que pasaba horas y horas en el estudio, pero era incapaz de grabar correctamente ni una sola toma. Incluso, según tanto por Tony Iommi como por parte de Ozzy Osbourne, Bill empezó a obsesionarse con la idea de que le querían echar del grupo, y esto le llevó a más de un desagradable y hasta violento enfrentamiento con ellos. “El problema es que la cocaína te vuelve paranoico” -recordaba Ozzy – “y Bill consumía tantísima cocaína que literalmente estuvo a punto de enloquecer. Estaba pasando un mal momento en lo personal, se estaba divorciando y aquello le había afectado mucho emocionalmente. A nadie se nos pasaba por la cabeza la idea de echarle, al contrario, queríamos ayudarle, pero claro, cuando discutíamos con él porque no tocaba bien y no podíamos avanzar en la grabación, se pensaba que le queríamos echar y se ponía histérico. Siempre recordaré que grabar “Cornucopia” fue una verdadera tortura, porque Bill era incapaz de tocar bien”. Y el propio Ward lo reconoció años más tarde: “Vol.4 es un gran disco, seguramente uno de los mejores de nuestra historia, pero personalmente me trae recuerdos muy desagradables. En esa grabación es cuando el alcohol y las drogas empezaron a dejar de ser divertidos para mí”.

42 minutos de pura esencia hard & heavy

A pesar de todo, en ‘Black Sabbath Vol.4’, la banda hizo uno de sus más brillantes trabajos y de hecho, por tal motivo 45 años después es un disco recordado, admirado y considerado con todo merecimiento una verdadera masterpiece.

Musicalmente, guarda una evidente conexión con el pasado de la banda al tiempo que, como era el objetivo que se habían marcado, muestra a unos Black Sabbath duros, los que los tenebrosos, pesados y penetrantes riffs de guitarra de Tony Iommi discurren a través de una base de bajo y batería demoledora, que imprime una solidez y una densidad impresionantes a todos los temas del disco. Por otro lado, en este disco Black Sabbath muestran una cara mucho más experimental, una progresión evolutiva innegable que les llevó a hacer temas en los que dejaban bien claro que no eran solamente un grupo de heavy metal, sino que su capacidad como músicos les podía llevar a explorar territorios musicales en los que cuales el horizonte de posibilidades que se abría ante ellos era infinito.

Quizá la extensa pieza que abre el disco, “Wheels Of Confusion” es el mejor ejemplo y el que caracteriza mejor todo el estilo de ‘Black Sabbath Vol.4’. Un tema que comienza como uno de esos clásicos temas de blues progresivo de sus primeros discos, lento, denso, que evoluciona hacia un rock más fuerte, más duro y más acelerado que es puro heavy metal que se funde con una parte instrumental que parece otro tema completamente distinto, duro pero melódico, con la guitarra de Iommi acaparando el protagonismo a lo largo de un extenso y originalísimo solo que se desenvuelve en una atmósfera musical casi pop en muchos momentos. Similar a esta, aunque se mantenga más dentro de los standards del blues progresivo tradicional de la época 1968-69, la que cierra el disco a modo de cierre del círculo y cuyo solo de guitarra recuerda mucho al de “Nativity In Black”, “Under the Sun/Every Day Comes and Goes”. “Snowblind”, al margen de su polémica letra, es un medio tiempo con un excelente trabajo de Bill Ward que hunde sus raíces en ese blues progresivo tradicional, aportando unas melodías muy trabajadas y que ya en este disco, son una seña de identidad inequívoca del sonido Black Sabbath.

“Tomorrow´s Dream” es probablemente el tema más heavymetalero de todo el disco, montado sobre la base de un riff de Tony Iommi sensacional, y en esa línea se sitúan también la fabulosa “Cornucopia”, otra de las canciones más duras del álbum en la que como sucede en todas las canciones del disco, las melodías de voz y el magnífico trabajo que se hizo con la voz de Ozzy en esta grabación, contrastan a la perfección con la contundencia de la base de ritmo de Geezer Butler y Bill Ward y los riffs de guitarra, como en este caso, penetrantes, crudos y demoledores de Tony Iommi. Idéntica en este sentido otra formidable pieza, de las mejores de toda la historia de Black Sabbath, como la magnífica “Supernaut”, en la que destaca, pese a todo, el inmejorable trabajo de Bill Ward en la batería y el alucinante solo de guitarra de Tony Iommi.

“Changes”, que es hoy de las piezas más conocidas de Black Sabbath, es no obstante de las que en este disco rompió moldes y mostró otra faceta, otra cara musical del grupo. Una tierna y emotiva balada que compuso al piano Tony Iommi allí mismo, en Los Ángeles, cuya letra, escrita por Geezer Butler, fue inspirada por la ruptura de Bill Ward con su mujer, aunque como no podía ser de otra manera, la inclusión del mellotron le proporcionó a la canción un aire melancólico pero siniestro al mismo tiempo. De manera muy similar se originó “Laguna Sunrise”. Una noche que Iommi había llegado de madrugada a la mansión de Bel-Air tras haber acabado muy tarde en el estudio, no lograba conciliar el sueño y se sentó junto a la ventana a ver amanecer. Allí nació un precioso y evocador instrumental de guitarra que grabó dos días después con apoyo orquestal, siendo una de las piezas más inspiradas de este singular trabajo.

“St.Vitus Dance” fue otra de las sorpresas del álbum. Un tema casi pop-rock, con un aire casi zeppeliano basado en un riff muy pegadizo y un tratamiento más ligero, diferente del de la voluminosidad y la solidez de otras piezas de ‘Black Sabbath Vol.4’. Y como anécdota final, una suerte de broma que obviamente nadie captó en su momento. “FX”, ese extraño instrumental de apenas dos minutos no era sino una grabación accidental del choque de la gran cruz que Tony Iommi solía llevar siempre colgada del cuello con las cuerdas de su guitarra. Al descubrir casi por casualidad esta grabación, decidieron, según se dice bajo los efectos de una buena fumada de hachís, añadirle algunos efectos de sonido, golpes de otros objetos sobre la guitarra, un eco y dejarla como una pieza experimental, según se supo, para luego partirse de risa leyendo las opiniones de los críticos de rock ingleses cuando mencionasen este tema en las críticas del disco en las revistas.

El legado

portada-black-sabbath-vol-4‘Black Sabbath Vol.4’ fue un disco cuya recepción por parte de los medios suscitó división de opiniones, siendo muy apreciado y bien reseñado por críticos como Lester Bangs en Estados Unidos o Tommy Vance en Inglaterra, mientras que por otro lado Rolling Stone se refirió al disco como “un álbum válido, pero que no cumple las expectativas creadas” y New Musical Express lo definió como un álbum decepcionante y aburrido. Paradójicamente, el único single que se extrajo del disco, “Tomorrow´s Dream” no funcionó en listas, pero sin embargo el LP entró al nº13 de Billboard en la primera semana de su puesta a la venta y a comienzos de noviembre de 1972 era ya disco de oro en Estados Unidos, mientras que en Inglaterra entraron al nº8 de listas de ventas oficiales y disco de oro en noviembre.

El disco se presentó en gira en enero de 1973 por Australia y Nueva Zelanda y por febrero y marzo por Europa e Inglaterra. Sin embargo, el disco no se presentó en gira por Estados Unidos a pesar del gran éxito que cosechó allí, dado que la compañía les presionó enormemente para tener listo un nuevo disco de estudio en diciembre, con lo cual empezaron a escribir nuevas canciones y a preparar lo que sería después ‘Sabbath Bloody Sabbath’.

Un álbum brillante, excelente, posiblemente el más inspirado de toda la carrera de Black Sabbath con Ozzy Osbourne y que como sucede con todos los grandes clásicos, su escucha ahora, 45 años después, muestra una obra musical llena de fuerza, imaginación y creatividad.

Mariano Muniesa

Mariano Muniesa
Sígueme

Mariano Muniesa

Periodista Musical at Mariskal Rock & La Heavy
Mariano Muniesa acumula una larga trayectoria en el periodismo musical tanto en prensa escrita como en radio y TV. Ha dirigido programas en las principales cadenas de radio del pais (Cadena 100-COPE, Onda Cero, SER-40 Principales) en 40TV-Canal Plus y Onda 6 TV y es autor de numerosos libros biográficos y ensayos sobre el mundo del rock: Rolling Stones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Metallica, Barón Rojo, AC/DC y un largo etcétera.

Descubre su blog La Comuna: http://marianomuniesa.blogspot.com.es/
Mariano Muniesa
Sígueme
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Categorizado en: , , , ,

Esta entrada fue escrita por Mariano Muniesa

  • Pablo Go

    Menudo álbum!!!

    • http://www.mariskalrock.com MariskalRock

      Entendemos que lo de menudo es una manera de hablar, grandísimo! 😀