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Crónica de HIM: El ocaso de un Dios

19 junio, 2017 1:49 pm Publicado por 
4 Comentarios

Escenario Santander, Santander. 

Hubo muchos actores de la época muda que no consiguieron adaptarse a la aparición del cine sonoro a finales de los años veinte. Ya no bastaba con ser fotogénico o tener buen plante ante la cámara, sino que también era importante disponer de una dicción adecuada o una voz rotunda que compensara esa pérdida de expresividad que trajo consigo esta revolución, según algunos puristas del séptimo arte. No fueron pocas las divas de antaño que optaron por el camino de Norma Desmond en ‘El crepúsculo de los dioses’ y se encerraron junto a sus sirvientes en decadentes mansiones de Sunset Boulevard a la espera de que el mundo las rescatara del olvido.

Una situación similar sufre en la actualidad Ville Valo, incontestable ídolo de quinceañeras casi desde que lanzara su primer disco y cuya estrella se ha ido apagando progresivamente hasta llegar a nuestros días y anunciar una separación que no sorprende lo más mínimo dada su prolongada ausencia del candelero. Un tipo cuya trayectoria parece haber caído en picado desde que dejara las drogas, el tabaco y hasta ese vino en el que se esconde la verdad al que hacía referencia en sus canciones.

Hoy Valo es un hombre nuevo, alegre, realizado y con ganas de dedicarse a jugar a la petanca lo antes posible, tal y como observamos en su bolo santanderino, que siguió la tónica de la gira peninsular con un sonido de poco fuste para su nivel, pese a que la cosa fuera remontando a lo largo del recital, y una ausencia de entusiasmo total a las tablas que se asemejaba más bien a la de cualquier funcionario ejecutando labores rutinarias de siete a dos. No habría sido descabellado imaginarle pidiendo documentos tras una ventanilla y contrariarse ante cualquier nimiedad.

Con las entradas agotadas y una proporción alarmante de féminas que ya se podría repetir en todos los conciertos, los catalanes Romanthica sirvieron un aceptable entremés para calentar el ambiente. Tienen un vocalista muy decente con clase a lo Bunbury que verdaderamente se lo curra en las distancias cortas, aunque sus piezas disten mucho de ser memorables. Ya les hemos catado anteriormente, al igual que a su otro proyecto Embellish, y las sensaciones nunca han sido epatantes. Hay cosas peores.

HIM-Ville-Valo-directo-Santander-2017-España

Si hubiera que contar a las chicas con el ‘heartagram’ tatuado quizás se podría montar una cadena humana que ríete de las de las reivindicaciones independentistas y ese poso de entusiasmo no se ha extinguido ni mucho menos en pleno 2017. Eso se palpó desde que HIM irrumpieran con un “Buried Alive By Love” un tanto enmarañado en el que la voz de Valo apenas se escuchaba en comparación con el resto de instrumentos. Habíamos leído por la red comentarios de que en este aspecto está mejor que nunca, pero claro, después de escasas semanas de haber contemplado a verdaderos colosos como Van Morrison o Imelda May, aquello suena casi a chiste, independientemente de que el estilo de unos y otros no tenga nada que ver.

“Heartache Every Moment” y “Your Sweet 666” elevaron los ánimos hasta conseguir que el recinto se tornara un inmenso karaoke y se produjera un hecho inaudito, que el propio respetable estuviera más emocionado que los músicos en escena. Lo cierto es que no recordamos que Valo se moviera demasiado en ocasiones precedentes, pese a que lo de fumar cantando le diera cierta elegancia, pero de ahí a plantarse como un palo media un trecho, hemos visto gatos de escayola con mayor dinamismo. Algunos fans acérrimos protestarán y demás, pero los hechos ahí están, ni Pedro Sánchez es un político serio, por mucho que lo voten, ni pueden permitirse tales niveles de desgana.

Y eso cuando no se le cruzaba el cable y paraba abruptamente una pieza, como hizo en “Resurrection”, todo un acierto que hayan recuperado semejante himno, dicho sea de paso. El repertorio era maravilloso, también hay que recalcarlo, para dejarse la garganta de principio a fin, aunque al escuchar ciertas letras aproximándose a los cuarenta te podría dar un ataque repentino de risa floja como aquel “this life ain’t worth living” de “Join Me In Death” que seguro que no se lo cree hoy en día ni el propio Valo. Por eso no se retira, sino que se jubila.

No debemos soslayar la inestimable contribución de los finlandeses a engrandecer el catálogo de temas para copular, como “The Sacrament” o “Gone With The Sin”, que fueron recibidos con estruendoso griterío femenino, como era de esperar. Menos mal que metió un poquito de garra con un inmenso “Bleed Well” en el que volvimos a echar en falta que elevara más la voz y que reveló a Linde como un guitarra competente y con bastante más salero que el amado líder. Punto extra también para su evocación a Black Sabbath con el riff del corte homónimo, si no nos equivocamos, por algo su parienta es la hija de Tony Iommi.

El hacha siguió en progresión ascendente con la versión de Chris Isaak “Wicked Game”, donde se marcó otro solo con wah-wah muy respetable y consiguió que no decayera la atención a pesar de que juguetearan con el teclado y la alargaran hasta la extenuación. Y en una retumbante “Killing Loneliness”, Valo retomó sus paranoias al cortar otra pieza de un plumazo antes de volver a comenzar al tiempo que nos soltaba un “Tranquilos” y hasta nos pareció entender “Debería estar en Helsinki”, aunque dado el deficiente sonido desde nuestro lado tampoco lo podemos asegurar. Si es así, suponemos que se referiría a estar tirado en el sofá viendo series de Netflix, porque hoy en día tampoco está para mucho más.

“Poison Girl” sonó ralentizada, pero sigue ablandando los corazones, no cabe duda, del mismo modo que “Heartkiller” o ese “In Joy And Sorrow” que parecía copado por féminas, hay que reivindicar la figura del sufrido fan masculino de HIM, porque, no sé si por pudor de macho alfa lomo plateado, allí no cantaba un tío ni por asomo. Ahí deberían estar las feministas y no analizando canciones.

Una de las anécdotas del bolo fue cuando le lanzaron a Valo un mono de peluche antes de “Funeral Of Hearts”, que aceptó muy gustoso después de admitir su pasada naturaleza alocada y que luego se llevó en brazos como un niño con zapatos nuevos. Ya le podrían haber regalado un cigarrito o una botella de vino.

En los bises elevaron el listón con un “Soul On Fire” que confirmó que los temas cañeros no terminaban de despegar en cuanto a condiciones sónicas se refiere y ya en “Pretending” sí disfrutamos de cierto alivio en ese aspecto, engrandecido además por el griterío desatado del personal. Y su homenaje al coloso Billy Idol en “Rebel Yell” no estuvo mal, pese a que Steve Stevens se hubiera meado en el solo, quizás le hubiera convenido mejor rescatar su soberbia revisión del clásico de Neil Diamond “Solitary Man”. Esperábamos que según el guión de la gira siguieran con “When Love And Death Embrace”, pero se encendieron las luces y ahí no había nada que rascar. La función había terminado.

Al margen de las circunstancias sónicas, en cierta manera contemplamos un evento histórico, el ocaso de un dios que tuvo a legiones de hembras a sus pies y que todavía conserva de manera muy lejana algo de ese encanto, aunque su perfil se acerque más al de un Conde Drácula que ha cruzado océanos de inmensidad hasta la época contemporánea sin acabar de encontrar su sitio. Quizás sea conveniente retomar las palabras con las que Ray Loriga finalizaba su magistral novela ‘Rendición’: “Uno tiene que saber cuándo su tiempo ya ha pasado. Y aprender a admirar otras victorias”.

Texto y fotos: Alfredo Villaescusa

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Esta entrada fue escrita por Redacción

  • Bea Neverland

    Para mi fue un concierto memorable y aunque Ville Valo estuviera tranquilo, no noté desgana por ningún lado. Los noté cercanos y con buena vibra. Para nada actitud arrogante como para insinuar que dijera “Debería estar en Helsinki” o eso quiero creer.
    Para mi son y serán muy grandes, siempre, y más después de haber visto este conciertazo. Me parece una crónica muy destructiva, la verdad! Y las comparaciones…ya sabemos todos que son odiosas. Yo me alegro que dieran la oportunidad de dar una gira de despedida y dejarnos a los fans un buen recuerdo de una gran época para muchos y muchas. Un saludo!

    • CANO

      Totalmente de acuerdo contigo, creo que fue una gran despedida, yo estuve en el de madrid, y aun no siend las salas adecuadas en cuanto a acustica la voz de Valo sonò como tantas veces la he podido disfrutar en otras ocasiones.
      Y bastante mantuvo la compostura aun habiendole tirado agua desde una botella,hecho ppr el cual paro la cancion y enseguida retomò.
      Grandes him, gracias por tantas epocas buenas.

      • Bea Neverland

        Muchas gracias por tu coment, Cano! :)

  • TodesKing

    Digo yo que para escribir una crítica al menos hay que informarse un poco antes, si quieres que te tomen en serio, claro. Paró el concierto varias veces porque entre el público hubo varias peleas muy desagradables, lo cual me parece un detalle. Por lo demás estoy deacuerdo con los comentarios anteriores, crítica destructiva sin ton ni son, yo estuve en Madrid y me dejaron un recuerdo memorable.