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25 años de ‘Muy deficiente’ de Platero y Tú: El inicio del despegue

12 junio, 2017 2:10 pm Publicado por 
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Pese a que no se reconociera su valía a nivel estatal hasta casi el final de su carrera, con el paso del tiempo se han convertido en iconos absolutos de aquel Bilbao gris, rockero e industrial ajeno al postureo del efecto Guggenheim en el que te podías quedar de fiesta tranquilamente hasta las seis de la mañana. A un cuarto de siglo de la publicación de su tercer disco, Alfredo Villaescusa rescata la historia de tipos singulares como Fito Cabrales o Iñaki ‘Uoho’ que acabarían llenando pabellones, uno en una meteórica trayectoria en solitario, y el otro con Extremoduro, convirtiéndose en una de las principales cabezas visibles de la banda junto a Robe. He aquí una epopeya de birras y rock n’ roll.

Cuántas veces se nos ha alertado de las posibles desgracias de estar en algún sitio en el momento equivocado, la historia de la música se halla repleta de parias olvidados que aparecieron por un lugar justo cuando la gente andaba en otra onda. Pero en ocasiones esa regla no se cumple. Por ejemplo, a finales de los ochenta, en Euskadi todavía dominaba el denominado ‘rock radikal vasco’, formado eminentemente por grupos de carácter punk y contestatario reflejo de esa convulsa situación política que llevó al infame ministro socialista José Barrionuevo a promover un plan llamado Zona Especial Norte que consideraba a los jóvenes sujetos potencialmente peligrosos. Ahí es nada.

Apelar al tradicionalismo en ese contexto podía parecer poco menos que un suicidio, aunque ya había pioneros en ese campo como Doctor Deseo, que en sus inicios se declaraban sin reparos como un grupo de “pop”, aunque si uno buceaba en sus letras noctívagas enseguida se daba cuenta de que se trataba de otra de las habituales transgresiones de Francis. Que te llamen popero puede resultar la mar de hiriente en determinadas situaciones.

Con la mayoría del personal bebiendo los vientos por el espíritu del 77, sonaba a la noche de los tiempos acordarse de las guitarras pegadizas pero contundentes de Status Quo o AC/DC, de viejunos como John Fogerty o Creedence Clearwater Revival o del áspero rock urbano de Leño. Y ahí es donde surge ese estereotipo bilbaíno que tiene mucho de realidad de hacer las cosas “por cojones” y aparecen Platero y Tú para reivindicar la testosterona, el rock con agallas, el de sudar en los garitos, con solos de esos que casi te impulsan a agarrar de inmediato una escoba o cualquier objeto alargado.

Tras unos comienzos titubeantes, con el dinero de sus primeras actuaciones Fito y compañía registraron en los estudios Arion de Pamplona una maqueta que respondía al título de ‘Burrockn’ roll’ de la que se editaron muy pocas copias y que ahora constituye toda una pieza de coleccionismo. La discográfica catalana Welcome Records contacta con ellos posteriormente para la grabación de su debut propiamente dicho ‘Voy a acabar borracho’, un álbum que tampoco les sirve para extender su palabra más allá de Bilbao, aunque vale para que unos cazatalentos de la multinacional DRO se fijen en ellos y reediten su primera maqueta reconfigurando la lista de canciones y añadiendo mejoras en la producción.

El inicio del despegue se produce con su tercer disco ‘Muy deficiente’, que pese a que tampoco contó con cambios sustanciales en el estudio, supuso el pistoletazo de salida al asalto del territorio nacional con una gira que rondó el centenar de conciertos. Grabado entre febrero y marzo de 1992, aquí quizás están recogidos gran parte de las cimas creativas de los bilbaínos con himnos absolutos que cobrarían su verdadera dimensión en los directos, piezas que cualquier rockero patrio con fuste debería conocer y reverenciar desde ya, ahí van los salmos.

1. El roce de tu cuerpo

Seríamos millonarios si nos dieran dinero por la de veces que hemos escuchado en garitos este tema cantado por féminas a pleno pulmón. No se podría comenzar un trabajo de una manera tan sobresaliente con ese punteo que ya forma por derecho propio parte fundamental del rock estatal y que introduce de un plumazo las principales señas de identidad de Platero y Tú, si un extraterrestre visitara nuestro planeta y preguntara por ellos, habría que mostrarle de inmediato esta pieza.

Guitarras sencillas de las que no se puede obviar su presencia y una letra sobre amoríos juveniles que tampoco inventa la rueda, pero que refleja una situación sentimental recurrente que más de uno habrá experimentado en carne viva. Ya se sabe, hay algunos que únicamente empiezan a valorar las cosas cuando se echan en falta y entonces lo de menos es saber cómo empezó aquella espiral de mal rollo. El estúpido orgullo, invento del diablo.

2. Rompe los cristales

Otro corte que respira espíritu juvenil por los cuatro costados, no en vano Fito en unas polémicas declaraciones a la revista Efe Eme en 2002 confesó que no se sentía muy cómodo cantando determinadas letras. Esto es lo que decía exactamente al respecto: “Yo ya no me encontraba a gusto haciendo ciertas cosas, o me encontraba mucho más a gusto haciendo las de Los Fitipaldis. Me resultaba raro hacer ciertas canciones, algunas letras las veo un poco chiquillas. ¿Cómo voy a cantar Rompe los cristales si quieres entrarsi vivo en una montaña? Me parece ilógico. Es como si estoy cantando que voy a San Fermín; ¡pero si hace siete años que no voy! Para alguien que toca la guitarra no es lo mismo, pero yo no puedo cantar algo que no me creo. Y si no me lo creo yo, ¿cómo se lo va a creer otro? Eso es lo que me pasaba a veces y me sentía muy mal conmigo mismo.”.

Para bordar ese ambiente de algarabía y descontrol que predomina en la canción contaron a los coros con el grupo Arma Joven junto con Sergio Muñoz, técnico de sonido que grabó ‘Muy deficiente’. Pura rebeldía casi en cada línea, pocas veces la poesía de Fito ha hilado tan fino a la hora de retratar la sociedad hipócrita como cuando dice “solo soy un tipo majo cuando agacho la cabeza”. Hoy en día todavía quedan muchos cristales por romper.

3. Esa chica tan cara

Nos hemos vuelto tan exquisitos en pleno 2017 que incluso sorprende escuchar lo que se decía en ciertas letras de antaño que en la actualidad ya no pasarían ese escrupuloso filtro de colectivos supuestamente feministas. Basta merodear por la red para descubrir con estupor cómo algunos fieles vinculan este cadencioso corte con las pérfidas intenciones de ligar con prostitutas, parece ser que solo una mujer puede valer dinero. Nada más lejos de la realidad, puesto que Fito de lo que en realidad habla es de un amor algo más inmaterial y elevado, el que siente por una guitarra eléctrica, de ahí lo de “a veces me imagino que la puedo acariciar, sentada en mis rodillas escuchándola” al tiempo que Uoho se marca uno de sus memorables punteos. Lejos del coqueteo y de cualquier conducta que atente contra las buenas costumbres, aquí entroncan con una vieja tradición de sobra conocida en la historia del rock que es la de dedicar composiciones a las seis cuerdas, algo que en nuestro país también hicieron Barón Rojo en “Cuerdas de acero” entre muchos otros. Iñaki desde luego nos robó el corazón de madera en su inconmensurable solo.

4. Estás solo

Y si en la anterior los bilbaínos apelaban a la tradición, en este corte cercano al hard rock macarra angelino a lo Guns N’ Roses quizás se dejan contagiar por el ambiente antisistema para arremeter contra la casta política y los farsantes que tratan de vender la moto a la primera de cambio. Mantiene una vigencia total en la actualidad para censurar a aquellos partidos que prometen una cosa en la oposición o en campañas electorales y luego en el gobierno hacen lo contrario, también podría aplicarse a líderes veleta sin ideas propias al margen de las que les dictan los mercados. Un trallazo frenético para levantarse del sitio.

5. Sin solución

El legado de Leño o Tequila, unos pioneros tan denostados injustamente, sobresale en este tema que cuenta con la colaboración de un grande del rollo como Rosendo Mercado. Con semejante invitado estelar, no quedaba otra que marcarse un boogie rock a lo Status Quo pasado por su peculiar tamiz del “botxo” y con notable apego a los garitos y a la noche, la esencia pura del rock n’ roll antes de que vendieran camisetas de grupos en H&M. Destila autenticidad a raudales.

(Sigue leyendo en la siguiente página)

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