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25º aniversario del concierto tributo a Freddie Mercury (Queen): Los mejores momentos

20 abril, 2017 12:30 pm Publicado por 
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Yorgos Goumas indaga en las crónicas de la época y en el propio audiovisual para contarnos todo sobre el mayor macroconcierto del rock hasta la fecha junto al Live Aid de 1985 (evento en el que Freddie Mercury ofreció una de las mejores actuaciones de su carrera). Tuvo lugar en el desaparecido estadio de Wembley y sirvió para decir adiós al frontman más legendario que nos dio el rock. ¿Cómo? De la única manera acorde a su estatus: A LO GRANDE.


Entrada-tributo-freddie-mercury-ticket-tribute-1992Según Brian May, la idea del concierto surgió pocas horas después de la salida  de Freddie de este nivel de existencia, el 24 de noviembre de 1991, cuando los otros tres miembros de Queen se reunieron en la casa de Roger Taylor en Surrey: “Decidimos que deberíamos despedirnos de él de la única manera a la que estaba acostumbrado”. Enseguida empezaron a hacer una lista con todos los artistas que querían que participaran, tratando que la mayoría de ellos tuvieran una significativa relevancia para Freddie. A partir de ahí, empezó la gigantesca tarea de montar el evento.

Los ensayos empezaron a mediados de marzo y la banda empezó a elegir qué artista cantaría en cada tema. Tuvieron lugar en varios lugares y los medios, ya alertados después del anuncio oficial del evento en la ceremonia de los Brit Awards, estaban ávidos a retratar a las estrellas que poco a poco empezaban a llegar para ensayar con la banda. A la vez, se decidió que el concierto, aparte de un homenaje a Freddie, debería servir como una manera de concienciación acerca del SIDA, la enfermedad que derivó en su marcha prematura, tal y como informó la agrupación a través de un comunicado oficial: “Vemos este concierto, en primer lugar, como un tributo a nuestro amigo y compañero, pero también como una manera de transformar la tragedia de su muerte en algo bueno, a través de hacer el mundo más consciente del hecho de que el SIDA nos afecta a todos; es por eso por lo que contaremos con un amplio e importante rango de artistas, los mejores de la escena popular contemporánea.  Este es el mensaje más importante, sobre todo para los más jóvenes alrededor del mundo y sobre todo, ¡AHORA! Si Freddie puede póstumamente ayudar con esta concienciación, será un gran añadido a los ya maravillosos logros de su vida”.

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Las páginas de La Heavy dedicaron un artículo a doble página al concierto

Las 72.000 entradas puestas a la venta, cuyas ganancias irían íntegramente al Mercury Phoenix Trust, organización benéfica para aliviar a los enfermos de SIDA, se agotaron en pocas horas, y eso sin siquiera haber anunciado a los artistas invitados. Sin embargo, el concierto no estuvo exento de cierta polémica: cuando Guns N’Roses fueron anunciados como una de las bandas invitadas, muchos activistas gays levantaron la voz y pidieron la salida de la banda del cartel. Incluso les abuchearon durante su actuación, debido a declaraciones previas de Axl Rose que no habían sentado muy bien a la comunidad gay. Curiosamente, había sido el propio Axl quien había pedido ser incluido en el cartel, ya que siempre había declarado su admiración por la banda y había mencionado al disco ‘Queen II’ como uno de sus favoritos. Supuestamente, habría llamado al management de Queen diciendo: “No sé qué evento estáis montando, pero contad conmigo”. Los propios Queen encontraron esa reacción de los activistas, absurda como mínimo, y Roger Taylor enfadado dijo: “ACT UP (la organización activista) no tendrá ninguna influencia sobre el público. Tengo un breve mensaje para ellos: se lo daré cuando quieran”.

El último ensayo tuvo lugar el 19 de abril, un día antes del concierto, con todos los artistas invitados. Según comentan los allí presentes, muchos intentaron emular a su estilo, pero al final tuvieron que conformarse con llevar los temas a su terreno. Un tal Robert Plant, en pleno ensayo, dio la vuelta y preguntó a Queen cómo era posible que pudiera mantener a esos registros durante un concierto entero.

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El escenario era, sencillamente, espectacular

La parte logística también estaba a la altura de las circunstancias: iba a ser emitido por la radio y la televisión en directo en 76 países, el escenario tenía una anchura de más de 110 metros y una profundidad de casi 30 metros con una torre andamiada en ambos lados de unos 25 metros de altura y todo presidido por la imagen de un ave fénix enorme, una adaptación del célebre símbolo de Queen. La iluminación también superó con creces a cualquier bolo anterior de Queen en aquel mismo estadio (unos 5.000 focos) y había una pantalla enorme de 6×9 metros en ambos lados del escenario. 1.000 técnicos y auxiliares aseguraron que todo rodara sobre ruedas. 30 toneladas de andamios, 175 micrófonos, 400 millas de cable y 13 conexiones por satélite, mientras que el catering del backstage incluía 5.000 latas de cerveza y 2.000 botellas de vino.

Por fin llegó el gran día y en los torniquetes de las entradas se distribuyeron de manera gratuita 100.000 lazos rojos y 40.000 bufandas rojas, convirtiendo el estadio en una marea roja, lo cual nos recordaba que, aparte de una despedida a Freddie, era un recordatorio de la amenaza real del SIDA. En el backstage, todos los grandes nombres confraternizaban entre ellos, aunque hubo alguna que otra anécdota curiosa como la que cuenta Joe Elliott, vocalista de Def Leppard: “El camerino de Axl Rose estaba al lado del nuestro, así que Elton John llamó a su puerta y la abrió su enorme guardaespaldas diciéndole que se estaba echando la siesta. “Pues, voy a hacer un dueto con él en cuatro horas” le dijo Elton, pero el guardaespaldas simplemente se encogió los hombros y cerró la puerta a la cara de Elton, quien enfadado volvió a nuestro camerino diciendo: “¿pero qué coño le pasa a este tío?”

El concierto

El evento arrancó con los tres miembros de Queen saludando al público: “Buenas tardes Wembley y mundo. Estamos aquí hoy para celebrar la vida y obra y sueños de Freddie Mercury. Le vamos a dar la mayor despedida de la historia” dijo May. “Lo de hoy es para Freddie, para vosotros; es para decir a todo el mundo que el SIDA nos afecta a todos…”, apostilló Roger Taylor. “Hello.” – turno de John Deacon-, “En primer lugar, queríamos agradecer a todos los artistas que están actuando esta noche porque han dedicado su tiempo y energía para hacer este tributo una realidad”. Prosiguió presentando a la primera banda de la velada, Metallica, que tocó “Enter Sandman”, “Sad But True” y “Nothing Else Matters”.

Les siguieron Extreme (en la cresta de la ola por entonces) quienes, aparte de un medley de temas de Queen, siguiendo el orden de temas que Queen habían tocado en su legendaria actuación en el Live Aid en aquel mismo estadio, tocaron en versión acústica el tema de Queen “Love of My Life” y, cómo no, “More Than Words”.

Otra banda en la cresta de la ola por entonces era Def Leppard, quienes tocaron “Animal”, “Let’s Get Rocked” y el tema de Queen “Now I’m Here”, con Brian May acompañándoles con su guitarra. “Tuvimos problemas con la actuación porque el kit de Rick (Allen) no es una batería normal sino que está llena de cables. Conectaron los cables al revés con el resultado de que, cuando pegaba la caja, sonaba el bombo”, cuenta Elliott. En el vídeo se puede ver cómo Allen señalaba desesperadamente a los técnicos para que le cambiaran el cable. Unos técnicos que, por otra parte, tenían que cambiar el equipo lo más rápido posible entre un artista y otro, mientras que por las pantallas aparecían videos con actuaciones de Freddie.

A los Def Leppard les siguieron Bob Geldof (el artífice del Live Aid) con su tema de aires folk “Too Late God” y los Spinal Tap, quienes salieron al escenario vestidos con la capa roja real y la corona, a puro estilo Mercury: “Desgraciadamente él no fue tan fan nuestro como nosotros de él, así que, para mostrarle nuestro respeto, hemos decidido acortar nuestro setlist de 35 temas a sólo uno”, dijeron con su sorna habitual. Como suele pasar con sus actuaciones en la peli homónima, experimentaron problemas técnicos que les impidieron arrancar, así que tuvieron que entretener el público como pudieron durante un par de minutos antes de tocar “The Majesty of Rock”. Después se produjo la primera conexión por satélite desde Sacramento, California, desde donde la supermodelo Cindy Crawford presentó a los U2, que estaban en plena con su disco ‘Achtung Baby’, quienes interpretaron en directo su tema “Until the End of the World”.

Aparte de su dominio absoluto del panorama rockero de entonces, la antes mencionada polémica hacía de la actuación de Guns’n’Roses uno de los momentos más esperados de la velada. Axl salió con una chaqueta motera con la bandera británica y la banda arrancó con el incendiario “Paradise City”. Posteriormente, Axl se sentó delante de la batería y se quito la cazadora revelando la célebre camiseta de Jesucristo y el logo “Kill Your Idols”, lo cual, dada la ocasión, puede que no fuera lo más apropiado; por otra parte, se trata de Axl, así que… Sea como fuera, mientras sonaban los primeros acordes del clásico de Alice Cooper “Only Women Bleed”, más que uno pensó que Axl iba a empezar a decir algo pero, en su lugar, arrancaron con su ya clásica versión del tema de Bod Dylan, “Knockin’ on Heaven’s Door”.  Más tarde, Axl confirmó que tenía pensando dar una diatriba en contra del gobierno norteamericano y otras agencias que impedían el libre acceso a formas alternativas de Medicina: “Lo pensé”, dijo Axl, “pero no podía hacer esto a Queen. Todos estaban felices aquella noche y no quería estropear el buen rollo”. Por cierto, ni uno hizo caso a los activistas, así que no hubo abucheos durante toda la velada.

La siguiente conexión vía satélite fue desde Johannesburgo con la actuación del combo sudafricano Mango Groove y su tema “Special Star”. Queen había sido duramente criticadospor haber actuado en Sudáfrica en Sun City (el Las Vegas de allí) durante el régimen del Apartheid, así que la actuación tenía una especial connotación ya que, además, aquella banda era una de las muy pocas que incluía a músicos tanto blancos como negros como desafío al régimen racista. La primera parte del concierto cerró con un breve discurso de Elisabeth Taylor (“no os preocupéis, no voy a cantar”), una de las celebridades que más se hacía oír acerca de la necesidad de invertir más en la búsqueda de tratamientos eficientes contra el SIDA y educar a la gente acerca de su prevención.

¡Todavía hay más! No lo dudes y pasa a la segunda página de este artículo. 

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