75.º aniversario del nacimiento de Brian Jones (The Rolling Stones): El genio que no pudo ser

Blog: Mariano Muniesa

28 febrero, 2017 11:26 am Publicado por  Deja tus comentarios

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El 28 de febrero de 2017 Brian Jones, el fundador de los Rolling Stones habría cumplido 75 años. Un músico, un espíritu, un visionario que aunque a mucha gente le cueste algo de trabajo creerlo a tenor de lo que significan en los Stones desde hace muchísimos años Mick Jagger y Keith Richards como líderes y como motores del grupo, allá por 1961-62 fue quien dio forma al grupo, quien le dio su nombre, quien fue su verdadero líder musical y quien hizo posible que llegasen a la fama, a pesar de su carácter inestable, su personalidad conflictiva y su tormentosa vida privada.

En el que hubiera sido su 75 cumpleaños, creemos que es de justicia hacer una semblanza acerca de su figura, emblemática y poliédrica como pocas en el rock de la década de los 60 del siglo XX y que va más allá de los propios Rolling Stones.


Cheltenham, Inglaterra, años 50: Un adolescente rebelde y los sonidos que llegaban desde el otro lado del atlántico

Brian Jones nació y vivió su infancia y pre-adolescencia en Cheltenham, una ciudad enclavada en el condado británico de Gloucestershire, conocida por sus balnearios de aguas termales, que cuando Brian vivía allí, era un lugar común de vacaciones de muchas familias londinenses acomodadas y en donde solían vivir sus años de retiro en casas de campo muchos militares veteranos de la India y de otras colonias británicas. Una población muy provinciana, conservadora y religiosa, en la que la vida transcurría en una monótona rutina de generación en generación... hasta que un día llegó una música nueva, una música que tanto allí como en el resto de Inglaterra y después en todo el continente, provocó toda una revolución, un cambio de mentalidad y sobre todo, una masiva rebelión de la generación de posguerra que se lanzó a derribar todos los tabúes, arquetipos y normas preestablecidas de la sociedad bien pensante.

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Brian Jones en 1961, antes de conocer a Mick Jagger y Keith Richards

Esa música fue el blues. Y el blues, los cantos de la rebelión y la angustia de los esclavos negros que cultivaban algodón en el sur de los Estados Unidos, el grito de protesta de los oprimidos de América, penetró en el corazón de aquel adolescente, quien ya de por sí poseía un excepcional talento para la música muy estimulado por su madre, profesora de piano que le enseñó a tocar este instrumento desde los 5 años y por su padre, que era el organista de la Iglesia de su barrio. "Creo que ya desde dentro del útero materno, la primera sensación, lo primero que debió llegar a mi organismo procedente del mundo exterior fue una nota musical. Nunca podría vivir sin música, por el mero hecho de que desde siempre, desde que era un bebé, siempre hubo música a mi alrededor", señaló en una entrevista fechada en 1968.

Aunque Brian era un chico extremadamente inteligente -sus notas en el colegio eran de las más brillantes- y tenía un talento extraordinario para la música, con un facilidad fuera de lo común para aprender a tocar cualquier instrumento -con apenas 14 años ya sabía tocar el piano, la guitarra, el saxo y el clarinete- su naturaleza y su temperamento eran en esencia, rebeldes, contestatarios, lo cual motivó que fuera expulsado de varios colegios a pesar de su excelente rendimiento académico y que todo ello, sumado a un incidente que causó un enorme escándalo por cuanto dejó embarazada a una chica menor de edad, hizo que se marchara de Cheltenham y viviera casi año y medio recorriendo Europa como un vagabundo, viviendo de la música que tocaba en las calles y estaciones de metro de Estocolmo, Amsterdam, Copenhague o Frankfurt. En esos años conoció tanto a los primeros beatnicks que aparecieron en Europa al calor de las páginas de libros como 'On The Road' de Jack Kerouac y estuvo en contacto con los manifestantes de la Campaña Pro-Desarme Nuclear. Y en esos meses tomó contacto con una realidad nueva, con unos jóvenes que aunque fuera de una manera aún no consciente, no organizada en torno a ningún referente, bien fuera éste musical, social o político, pero que ya anunciaba que en los años 60 esa generación iba a tomar en sus manos las riendas de un cambio revolucionario.

Pero incluso ya antes de esa experiencia, Brian, que hasta finales de los 50 era un amante del jazz, conoció a través de los discos americanos que llegaban a Inglaterra por parte de los soldados que ocupaban las numerosas bases militares yanquis establecidas en el país, ese venenoso sonido de los discos tanto de rock´n´roll de Chuck Berry como del blues de Muddy Waters, Elmore James o Howlin' Wolf. Y ese sonido no solo le apasionó: le decidió, contra viento y marea a ser músico y sobre todo a ser músico de blues. A volcar todo su talento en expresarse a través de esa música, a difundirla y a expandirla todo cuanto fuera posible.

Blues, only blues and nothing but the blues

Pero Brian Jones no estuvo sólo en esa aventura. Eric Clapton, Jeff Beck, Mick Taylor, Peter Green, Jimmy Page y otros muchos jóvenes que se "envenenaron" con esa maravillosa magia negra del blues y que a partir de ahí, crearon un nuevo lenguaje musical, están en la génesis de la historia del rock, en especial del rock progresivo, del rock fuerte, que desde mediados de los 60 y como consecuencia de la evolución que ellos mismos impulsan a ese sonido blues dotándole de mayor fuerza, volumen y energía electrificándolo, dan forma al rock tal y como lo conocemos hoy.

Propuesta portadaBrian, a su regreso a Inglaterra de ese viaje por Europa, decidió establecerse en Londres para dedicarse profesionalmente a la música. En un sórdido club de la Reperbahn de Hamburgo había conocido a un músico de blues inglés que le había impresionado sobremanera, Alexis Korner, y cuando llegó a la capital británica no tardó en ponerse en contacto con él. Korner le prestó dinero, le dejó dormir en su casa más de una noche y sobre todo, le proporcionó la posibilidad de tocar con él y con otros músicos de la escena Rythm´n´blues londinense, a consecuencia de lo cual, se hizo en pocas semanas un nutrido grupo de amigos entre los músicos y aficionados al blues, gente como Benny Green, Dick Taylor, Jack Bruce o Tom McGuinness, y no tardó en tener listo un repertorio de clásicos del blues que empezó a ensayar con Paul Bond como cantante, Geoff Bradford como segundo guitarra y Brian Knight en el bajo, con su amigo Dick Hattrell como manager ocasional. De hecho, de Dick fue la idea de que Brian eligiera como nombre artístico cuando fueran a tocar el de Elmo Lewis, en clara referencia a uno de sus ídolos, Elmore James. Con este nombre empezaron a tocar para la clientela del nuevo local del que le habían hablado Alexis Korner y Cyril Davies, el Ealing Club, que se acababa de abrir. Blues Incorporated Featuring Elmo Lewis fue el nombre con el que se presentaron allí a mediados de marzo de 1962.

La inspiración de Muddy Waters y una banda de irlandeses borrachos

Una de esas noches de la primavera de 1962, la banda de Brian, sin sospecharlo, tuvo dos espectadores de excepción. Dos chicos de Dartford, que estaban tratando de formar un grupo de blues del mismo estilo que Brian practicaba y que nada más terminar su show, se dirigieron a él y tras unas cervezas y una charla más o menos informal, le propusieron formar un grupo con ellos. Eran -¡bingo! ¡lo habéis adivinado!- Mick Jagger y Keith Richards.

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Una de las primeras fotos con los Stones, 1963

Brian no aceptó de inmediato dado que tenía una banda funcionando en ese momento, pero cuando los músicos de su grupo se disgregaron ante otras ofertas, lo cual era muy frecuente en la escena Rythm´n´Blues de aquella época, Brian retomó el contacto con Mick y Keith y se decidió no solo a formar con ellos un nuevo grupo, sino hasta mudarse a vivir con ellos a su mugriento piso de Edith Grove en Chelsea, donde los 3 vivieron juntos hasta 1964. En medio de las idas y venidas de músicos, los ensayos, y todas las vicisitudes propias de una banda que empieza, hubo que poner un nombre al grupo, y Brian les dijo: "¿Que os parece The Rolling Stones?" tomando el nombre de un mítico blues clásico de Muddy Waters, que gustó tanto a Mick como a Keith, aunque no en cambio al pianista y road manager del grupo, Ian Stewart que recordando aquel episodio dijo en una entrevista al Rolling Stone magazine en 1971: "Aquello de "The Rolling Stones" al principio no me gustaba nada. Me parecía el típico nombre de un grupo de folkies irlandeses borrachos de taberna mugrienta. Pero en fin, todo es acostumbrarse".

En esos primeros tiempos, Brian Jones ejerció en todos los aspectos de auténtico líder de los Rolling Stones. Él se ocupaba de buscar las actuaciones, de negociar con los dueños de las salas en las que tocaban, de tratar con el dueño del local donde ensayaban, en gran medida era el que decidía las versiones de blues que tocarían y de hecho, él fue -posteriormente para su propia desgracia- quien atrajo al entorno del grupo al primer manager profesional que tuvieron los Rolling Stones, Andrew Loog Oldham. "Musicalmente, hasta que empezamos a componer nuestro propio repertorio, debo confesar que Brian era el verdadero líder de la banda. Sabía mucho más de blues que todos nosotros, era mucho mejor guitarrista y tenía verdadero carácter, pero pronto surgieron dos problemas que jugaron en su contra: primero, a pesar de todo lo que he dicho, la verdad es que en las actuaciones en directo, las miradas, los gritos y hasta las bragas y sujetadores de las chicas no iban hacia él, sino hacia Mick Jagger, y segundo, a pesar de ser un gran músico, quiero decir, un gran intérprete, no sabía componer. Andrew se dió cuenta de eso en seguida y decidido a hacer de los Stones un grupo de éxito masivo en el entorno del rock, desplazó a Brian del liderazgo en el grupo, y él nunca pudo ni supo asimilarlo" declaró en 1970 Keith Richards.

Inspiración, imaginación, brillantez... En la cuenta atrás hacia la extinción

Toda vez que Brian Jones se dio cuenta que Oldham había manejado los hilos para que él quedara fuera del proceso creativo de los Stones, lo cierto es que quizá por consejo de su compañera sentimental Anita Pallenberg, que ejerció una poderosísima influencia en él mientras duró su relación, no dio la batalla por recuperar su liderazgo dentro del grupo.

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Con su pareja Anita Pallenberg, 1966

Se limitó a ejercer de segundo guitarra en directo y a aportar ideas propias de su originalidad en las grabaciones de estudio -el sitar en "Paint It Black", el acordeón en "Back Street Girl", el piano eléctrico en "Let´s Spend The Night Together" o el xilofón en "Under My Thumb" entre otras originales contribuciones- aunque poco a poco, progresivamente, fue apartándose del propio entorno de los Stones, fundamentalmente debido a la quiebra total de su relación con Keith Richards -Richards se enrolló con su novia, Anita Pallenberg, durante un viaje a Marruecos que la banda hizo en febrero de 1967- y al demoledor efecto que empezó a producir en su carácter y en su quebradiza psicología su creciente adicción a las drogas. Su detención por la policía en 1967 y su procesamiento por tenencia ilegal de estupefacientes provocó su primer intento de suicidio y una depresión de la que según quienes le trataron más de cerca en ese periodo, nunca llegó a recuperarse del todo.

La utopía asesinada

Sin embargo, y aun perteneciendo todavía a los Stones, en 1969 empezó a mover piezas para un proyecto de grupo que quiso organizar con toda seguridad teniendo en mente que su permanencia en el grupo iba a terminar pronto -debido a su procesamiento se le había retirado el pasaporte y no podía entrar en Estados Unidos, donde los Stones estaban negociando hacer una gira ese mismo año- y a raíz de la grabación en diciembre de 1968 del famoso "Rock´n´Roll Circus" en el que participó John Lennon, quien a su vez estaba queriendo marcharse de los Beatles harto de enfrentarse constantemente a Paul McCartney, ambos empezaron a verse frecuentemente y no tardaron en ponerse de acuerdo en la idea de formar un grupo, al que invitaron nada más y nada menos que a ... ¡Jimi Hendrix!

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En el backstage del festival de Monterey, junio de 1967, con Jimi Hendrix

Existe constancia de que Jones, Lennon y Hendrix fueron vistos en Londres -concretamente en el restaurante italiano Álvaro, en el Soho londinense- juntos más de una vez hablando de ese proyecto y que llegaron a ensayar y a grabar juntos unas maquetas con las bases de varias canciones en la propia casa de Brian Jones en Cotchford Farm, maquetas que desaparecieron tras el registro de la casa posterior a su muerte.

Steve Marriott, el guitarrista de Humble Pie que en aquellos años trataba mucho con el manager de Jimi Hendrix, Michael Jeffries, aseguró poco antes de su muerte -¿accidental?-  en 1991 que cuando le preguntó por ese proyecto de grupo con los tres, éste le respondió muy airado: "Joder, Steve, pareces gilipollas ¿te crees que en este negocio vamos a permitir que estos tres se carguen los Beatles, los Rolling Stones y la Jimi Hendrix Experience así, tal cual, porque a estos tres imbéciles les ha dado por tocar juntos? No, amigo, hay mucho dinero en juego, eso no va a pasar. Te digo más: no vamos a permitir que pase".

A buen entendedor...

Más allá de la satisfacción

Tristemente, es poco conocida la trayectoria de Brian Jones al margen de los Stones, que sin ser muy larga, sin embargo, contiene episodios muy pero que muy interesantes. A raíz de su relación con Anita Pallenberg, actriz muy solicitada en los años 60 por numerosos directores europeos, Brian compuso y grabó junto a Jimmy Page la banda sonora de la película 'A Degree Of Murder' del director alemán Volker Schlöndorf en enero de 1967, cuya protagonista femenina era la propia Anita. Asimismo, a raíz de la investigación que realizó en sus frecuentes viajes a Marruecos entre 1965 y 1968, en los que viajó al interior del país para conocer a los legendarios músicos de Jajouka, recopiló toda una serie de grabaciones de la música étnica que este grupo hacía que se plasmaron en un interesantísimo álbum editado en 1971 por la Rolling Stones Records titulado 'Brian Jones Features The Pipes Of Pan At Jajouka'.

Peter Gabriel, ex - miembro de Genesis y considerado el pionero a través de los festivales WOMAD de los que hoy se conoce como "World Music", declaró en 1987: "El auténtico pionero de la World Music fue Brian Jones. Él fue el primero que nos descubrió que existían en Marruecos gente como los maestros de Jajouka, el que nos hizo ver a muchos músicos ingleses con nuestra arrogante mentalidad colonial que más allá del rock existía un concepto de la música popular en el tercer mundo que tenía un potencial revolucionario tan grande como lo tuvo el rock en los años 60, y él lo investigó, lo grabó y lo plasmó en un disco. Lástima que muriese antes de que pudiera seguir aportando más conocimiento y más experiencias al rock desde ese punto de vista".

La tragedia (o el crimen) de una noche de verano

El 9 de junio de 1969 se dio a conocer a través de una nota de prensa emitida por la agencia de management de los Rolling Stones la noticia que de una forma o de otra, todos esperaban: Brian Jones dejaba el grupo, en principio por desacuerdo con el rumbo musical que los Stones estaban tomando y con la idea de empezar nuevos proyectos en solitario.

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La tristemente célebre piscina de la casa de Cotchford Farm donde Brian Jones murió

Y al margen del deterioro de sus relaciones personales o de los problemas con su visado para entrar en Estados Unidos, era cierto que Brian tenía interés en seguir en la música, bien fuera con ese controvertido proyecto junto a Lennon y Hendrix o bien en otro contexto, pero lo cierto es que quienes le conocían aseguran que de hecho, salir de los Stones en cierta manera supuso para él una suerte de liberación. Ahora podría hacer otro tipo de música con la que se sintiera más identificado, trabajar con otros músicos, no sentirse presionado por el hecho de ser un Rolling Stone... a pesar de que entre 1966 y 1968 era un auténtico drogadicto -hay quienes aseguran que además de ácidos, cocaína y marihuana, le vieron fumar heroína- en 1969 estaba totalmente rehabilitado, y no fueron pocos quienes se sorprendieron cuando iba al Speakeasy en Londres en esa época y rechazaba amablemente pero con firmeza las numerosas invitaciones que se le hacían para consumir este tipo de sustancias por quienes habían sido sus dealers habituales en el pasado. Eso sí, seguía siendo un consumado bebedor, en especial de whisky y coñac.

En la noche del 2 de julio de 1969, después de una cena a la que invitó en su casa al constructor que estaba dirigiendo unas reformas en la vivienda, Frank Thorogood y a otras personas cuya identidad en más de un caso nunca quedó clara, ante el calor que hacía decidieron darse un chapuzón en la piscina del jardín. Brian se zambulló en el agua, nadó, buceó... pero de pronto, todos se quedaron extrañados al ver que Brian no salía a la superficie. Se arrojaron al agua para sacarle, y a pesar de todos los intentos por reanimarle, cuando llegó la ambulancia a la que se llamó, los médicos solo pudieron extender el certificado de defunción. Brian Jones había muerto ahogado, presumiblemente al sobrevenirle un ataque de asma, dolencia que padecía desde niño, estando sumergido en la piscina.

Durante años y años no cesó de hacerse en el mundo del rock la siguiente pregunta: ¿La muerte de Brian Jones fue un desgraciado accidente o le mataron? las contradicciones en las declaraciones de los testigos de lo que sucedió aquella noche, la presencia no confirmada pero probable de antiguos dealers a los que Brian supuestamente debía dinero camuflados entre los obreros que trabajaban en la reforma de su casa, los antecedentes del propio Frank Thorogood, a quien se le atribuían estrechas relaciones con el hampa londinense y con el tráfico de drogas, dieron pábulo a toda clase de especulaciones, que crecieron exponencialmente con la supuesta confesión en 1993 en su lecho de muerte de Frank Thorogood, afirmando que sus hombres ahogaron a Brian dentro de la piscina. En cualquier caso, en las horas inmediatamente posteriores a su muerte, y sin que la policía hiciera nada por evitarlo, la casa de Brian fue saqueada, con la desaparición de numerosos instrumentos musicales, dinero en efectivo por valor de casi 2.000 libras según su compañera Anna Wöhlin, obras de arte que Brian había comprado en diferentes viajes por el mundo y por supuesto, las famosas cintas de sus ensayos con Lennon y Hendrix, aunque estas después reaparecieron en el mercado bootleg.

El fundador del Club de los 27

Brian Jones tiene el triste honor de ser el primer músico de rock que inauguró la maldición en ese mundo de encontrar la muerte a los 27 años. Poco después, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain, Amy Winehouse... y otros tantos que han dado vida a ese macabro club. Significativas son las declaraciones a este respecto que hizo Keith Richards en 1974: "Brian... dios le bendiga, que trágico destino tuvo. Creo que todos nos sentimos en cierta manera culpables por lo que pasó, pero de todas formas... ¿cómo podría explicarlo? Desde que le conocí, había algo en él, no podría definir el qué, una especie de sombra sobre su persona, una intuición, algo que siempre me hizo tener la idea de que era una de esas personas que nunca llegaría a cumplir 30 años. Tristemente, no me equivoqué".

Cara y cruz de un genio incomprendido. 

La figura de Brian Jones, años y años después de su fallecimiento, quizá por lo controvertido de su personalidad, quizá por los misterios y especulaciones generados en torno a su muerte, sigue resultando fascinante.

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Una de las ultimas fotos tomadas en vida de Brian, tan solo unos días antes de su muerte

Fue un músico de una versatilidad extraordinaria, que por desgracia en su propio grupo, en sus Rolling Stones, apenas pudo demostrar toda vez que fue desplazado por Andrew Loog Oldham en favor de Mick Jagger y Keith Richards. Consumado multinstrumentista, de haber sobrevivido a aquella maldita noche del 2 de julio, con toda seguridad habría seguido explorando nuevos lenguajes musicales, dando a conocer sonidos nuevos, y personalmente pienso que no habría vuelto a los Stones, excepto en alguna ocasión puntual, como sucedió con Mick Taylor.

También Brian Jones tuvo un lado muy oscuro y protagonizó determinados episodios en su vida muy pocos dignos de admiración, sino más bien de todo lo contrario. De personalidad contradictoria y reacciones imprevisibles, convivir con él según recuerdan todos los Stones resultaba extremadamente difícil por sus repentinos y con frecuencia violentos cambios de humor y de estado de ánimo, que llegaban a ser insoportables cuando el alcohol y las drogas distorsionaban aún más su ya de por sí conflictivo carácter. La razón de su abrupta y traumática ruptura con Anita Pallenberg se produjo en gran medida por los malos tratos a los que la sometía cuando estaba borracho o drogado, que llegaron al extremo de una violenta discusión a golpes entre los dos en Tánger a consecuencia de la cual Keith Richards se la llevó a Londres aprovechando uno de los viajes de Brian para conocer a los músicos de Jajouka.

Innovación, experimentación, imaginación... también confusión y contradicción, tal y como fueron los años 60. Eso era en esencia Brian Jones. Muy pocos músicos, quizá ninguno como él, personificó todo lo que fue aquella década. Y quizá en coherencia con ello, murió en el verano de 1969, al final de los años 60, cuando las flores en el pelo empezaron a secarse y cuando las drogas duras y la violencia reemplazaron a los porros de marihuana y el Peace and love, brothers and sisters. Tan solo unos meses antes de que Charles Manson conmocionase América con los crímenes de La Familia y Meredith Hunter fuera asesinado de una certera cuchillada por un Ángel del Infierno precisamente en un concierto de los Rolling Stones en un lugar cuyo nombre es desde entonces toda una maldición para la música: Altamont.

Historias de la historia del rock´n´roll...

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