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David Bowie: Los 10 datos curiosos que desconocías

9 enero, 2017 11:00 pm Publicado por 
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Hay artistas que superan el ámbito de la música y pasan a convertirse en iconos inmortales de la cultura. Así fue la vida del creador de Ziggy Stardust que inspiró hasta a marcas prestigiosas del mundo de la moda como Jean-Paul Gaultier, Dior o Gucci. No era para menos en un tipo irrepetible que siempre hizo lo que le vino en gana y aun así iba un paso por delante de todos los demás. Al cumplirse un año de su marcha hacia otro planeta, Alfredo Villaescusa rebusca en el descomunal baúl de su trayectoria y nos ofrece algunos datos curiosos del Duque Blanco.


1. ¿Pupilas de diferente color?

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Ese es sin duda el primer rasgo físico que llamará la atención a cualquier aficionado a Bowie, mucho se ha especulado acerca de ello, aunque lo cierto es que ambos ojos poseen la misma tonalidad cromática. Para encontrar una explicación a este hecho hay que remontarse hasta 1962, año en que tuvo lugar una pelea por una chica en el colegio donde estudiaba David y este se llevó la peor parte al recibir un golpe en el ojo izquierdo con un anillo. Los médicos temieron que perdiera la vista, por lo que durante cuatro meses se vio obligado a dejar las clases y someterse a una serie de operaciones quirúrgicas. Las secuelas resultantes fueron una percepción de la profundidad defectuosa y una pupila dilatada permanente, que es lo que provoca que los ojos parezcan de diferente color.

Por cierto, mencionar que a pesar de tan aparatoso incidente, el agresor George Underwood y Bowie siguieron siendo amigos y colaboraron en esporádicos proyectos, llegando el primero a diseñar algunas portadas de discos para su otrora víctima. Esperemos que las discusiones creativas no las solventaran a puñetazos.


2. ¿Por qué mató a Ziggy Stardust?

¿Quién en su sano juicio osaría acabar con el personaje que le dio todo y le propulsó al estrellato a perpetuidad? Puede que a día de hoy parezca una decisión descabellada, pero la verdad es que a mediados de 1973 Bowie empezaba a cansarse de su álter ego Ziggy Stardust y a aburrirse del mundo del rock. Eso lo sabía Julie Anne Paull, una adolescente de trece años que escuchaba con paciencia las confesiones de un mito desmoronado, con un matrimonio que se venía abajo, un representante que tampoco era de su agrado y las múltiples paranoias causadas por su adicción a la cocaína, que le provocaba un estado eufórico por la noche y depresión por la mañana.

Era elegir entre Ziggy y su salud mental, y ante tal disyuntiva, optó por lo segundo. Interpretar a un mismo personaje durante largos periodos de tiempo le dejó totalmente exhausto, algo muy comprensible teniendo en cuenta los provocativos shows de la época que incluían hasta simulaciones de sexo oral con la guitarra de Mick Ronson.

Por lo tanto, Ziggy Stardust se retiró a su planeta tras una actuación final en el Hammersmith Odeon londinense el 3 de julio de 1973, aunque en realidad nunca existió, pues según confesó posteriormente, para crear el personaje se inspiró en Vince Taylor, el llamado Elvis francés, que acabó con su carrera al anunciar a sus fans que era Jesucristo. Un tipo al que muchos recordarán por aquel frenético “Brand New Cadillac” que The Clash versionarían en su piedra angular del punk ‘London Calling’.


3. Le doblaron los malabares en ‘Dentro del laberinto’.

El cine parecía la prolongación natural en un artista tan polifacético como Bowie, por lo que no dudó en cultivar una interesante carrera cinematográfica con interpretaciones memorables en ‘El Ansia’, dando la réplica vampírica a la mismísima Catherine Deneuve, prostituyéndose en ‘Gigoló’ o explotando su faceta de ser de otro planeta en ‘El hombre que vino de las estrellas’. Pero el papel por el que se le recordará por toda la eternidad será por el de Jareth, el Rey de los Goblins, en ‘Dentro del laberinto’, una cinta que pasó sin pena ni gloria por las salas de la época, aunque luego conoció un inédito esplendor de culto en los videoclubs y en constantes reposiciones televisivas.

Puede que resulte difícil de concebir la obra sin una personalidad tan magnética como la de Bowie, pero lo cierto es que el director Jim Henson estuvo barajando también a otros músicos como Mick Jagger, Michael Jackson o Prince. Al final, sus hijos le convencieron para que diera el papel a nuestro hombre de las estrellas, que precisamente por aquel entonces estaba buscando trabajar en una película infantil. Eso sí, había un problema: no sabía hacer malabares con bolas de cristal, por lo que tuvieron que recurrir al famoso malabarista Michael Moschen, que se escondía detrás de Bowie y manejaba las esferas con una técnica conocida como “contact juggling” (ndr: malabares de contacto). La danza mágica no daba para tanto.


4. Slash se encontró a su madre en la cama con David Bowie.

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Esto entra ya en el cúmulo casi inabarcable de aventuras sexuales del Duque Blanco, pero no deja de resultar curioso. El guitarrista de Guns N’ Roses recordaba de esta manera la peculiar relación entre el artista y su madre, la estilista Ola Hudson: “Él siempre estaba por aquí, siempre estaban juntos. Una vez los pillé desnudos. Estaban haciendo algo, pero mi perspectiva era limitada. Si echo la vista atrás, sé exactamente lo que estaba pasando. Cuando recuerdo toda esa mezcla de personas, solo puedo pensar en lo raro que era”.

Pura menudencia comparada con el resto del catálogo de prácticas sexuales de Bowie, que incluían orgías en su propia casa junto a su esposa de entonces Angie, y aparentemente Mick Jagger, entre otros, en una cama de metro y medio de profundidad bordeada por elaboradas pieles conocida como “El hoyo”. De hecho, cuenta la leyenda que Angie y David se volvieron íntimos “follándose al mismo tío”.


5. No recuerda haber grabado ‘Station To Station’.

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A David Bowie le encantaban las drogas que lo aceleraban y odiaba las que lo embajonaban; no era de extrañar que, en esta tesitura, llegara a confesar que la cocaína era su “alma gemela”. Con una tolerancia extraordinaria a esta sustancia, estuvo tan enganchado que hasta posponía o cancelaba sesiones para esperar a su camello. Y entre otros muchos efectos, una de las consecuencias fue no recordar nada de la grabación de su álbum ‘Station To Station’, una obra transicional previa a la Trilogía de Berlín que inauguraría en 1977 con ‘Low’. Fue, además, la primera vez en la que presentó a su nuevo álter ego ‘The Thin White Duke’, una especie de prolongación del extraterrestre de la película ‘El hombre que vino de las estrellas’ y que causó bastantes controversias de tipo político. En Estocolmo, por ejemplo, se dice que afirmó que “Reino Unido se beneficiaría de un líder fascista” y poco después, en la frontera entre Rusia y Polonia, fue detenido por estar en posesión de parafernalia nazi. Y para terminar el vodevil con un número espectacular, nada mejor que plantarse en la londinense estación de tren Victoria Station, bajarse de un Mercedes descapotable y recibir al gentío allí congregado haciendo un saludo romano. Posteriormente, Bowie se desdeciría de todos sus comentarios profascistas culpando a las drogas y a su personaje de ‘The Thin White Duke: “Estaba fuera de mí, totalmente loco. Estaba muy metido en la mitología…todo eso de Hitler y la derecha… Había descubierto al Rey Arturo”. No leáis historia por las noches.


6. ¿“The Laughing Gnome”, su peor tema?

Bowie era tan exigente consigo mismo que hasta pidió perdón a sus fans públicamente por un disco tan flojo como ‘Never Let Me Down’, pero lo que desde luego no esperaría es que “The Laughing Gnome”, considerada por sus seguidores como la peor canción que ha grabado jamás, fuera la más solicitada para su gira mundial de 1990. Pese a que al final no la tocó, en una entrevista posterior confesó que había barajado incluirla en el repertorio con un arreglo nuevo “a lo Velvet Underground”.

Y aunque su escucha hoy en día produzca cierta vergüenza ajena por su infantilismo y esa ridícula voz de gnomo que más bien se asemeja a un puestazo de helio, algunos críticos de la época la llegaron a comparar incluso con el mítico ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ de The Beatles por su interés en el music hall y en las influencias victorianas. El biógrafo de Bowie, David Buckley, también decía que era “una canción de niños enormemente pegadiza”. Hay que tener estómago.


7. Fundó la Sociedad para la Prevención de la Crueldad hacia los Hombres con Pelo Largo.

Mucho antes de que su carrera despegara, un jovenzuelo de 17 años, que por aquel entonces todavía respondía al nombre de David Jones, era entrevistado por la BBC en calidad de fundador de la Sociedad para la Prevención de la Crueldad hacia los Hombres con Pelo Largo. Apareció en 1964 en el programa ‘Tonight’ de la cadena británica y se suponía que se trataba de una sección cómica, pero David descolocó incluso al presentador al mantener el gesto serio y afirmar: “Creo que todos somos bastante tolerantes, pero en los últimos dos años hemos tenido que oír comentarios como “¡Hola, cariño!” o “¿Quieres que te sujete el bolso?” y creo que eso tiene que parar ya”. Todavía recordamos aquella ocasión de adolescente en que nos dirigíamos hacia los baños de un centro comercial y una señora nos paró para soltarnos “Perdone, pero este servicio es de caballeros”. La novia de por aquel entonces que nos acompañaba se partía de la risa.


8. Rechazó un título de caballero porque no servía de nada.

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Fiel a su genio y figura, David Bowie dio calabazas dos veces a los reconocimientos otorgados por las fuerzas vivas de su país. En primer lugar, rechazó en el 2000 el título de Comandante de la Orden del Imperio Británico, y poco después, en el 2003, repudió de nuevo a las autoridades al negarse a aceptar la distinción de Caballero de la Orden del Imperio Británico, un galardón que ya habían aceptado otros compis suyos de profesión como Paul McCartney o Mick Jagger.

Razonó la decisión de la siguiente manera en unas declaraciones al periódico The Sun: “Yo nunca he tenido la intención de aceptar algo así. De verdad, no sé para qué sirve. No me he pasado la vida trabajando para eso”. Un educado corte de mangas a la monarquía que no le impidió representar al personaje de Señor Alteza Real en los dibujos animados Bob Esponja porque la serie le gustaba mucho a su hija.


9. Arcade Fire era de sus bandas contemporáneas preferidas

Nunca dejó que le encasillaran en ningún ámbito, tanto de su vida pública como privada, y al contrario de lo que suelen hacer muchos artistas de su generación, que parecen vivir en un búnker ajenos a cualquier vanguardia artista, Bowie seguía el panorama musical actual y admiraba enormemente la obra de Win Butler y compañía. El buen rollo que tenía con ellos llegaba hasta tal punto que un buen día se pasó por el estudio de Nueva York en el que estaban mezclando el álbum ‘Reflektor’ y le gustó tanto el tema homónimo que amenazó con robarles la canción. Ni cortos ni perezosos, los canadienses no desaprovecharon la oportunidad y le ofrecieron cantar en dicha pieza. El resultado ha entrado ya en la historia de la música como una de sus últimas colaboraciones.

Y si no fuera ya suficiente para poner los pelos de punta con escuchar la voz de Bowie dando lustre a una composición tan onírica, basta contemplarle cantar con sus amigos de Arcade Fire su clásico “Wake Up”. Una actuación tan conmovedora que bajo el vídeo de la misma que aparece en Youtube reza la siguiente frase: “Si no lloras viendo esto, estás muerto por dentro”. No se podría explicar mejor.


10. Ayudó a tirar el Muro de Berlín

Y ya lo único que nos faltaba para entronizar más su figura era atribuirle cualidades sobrenaturales y convertirle en una suerte de Mesías capaz de lograr increíbles gestas tales como hacer desaparecer muros. Era de sobra conocida la vinculación de Bowie con la capital alemana de Berlín, no en vano esta ciudad sirvió para designar a la trilogía de álbumes experimentales compuesta por ‘Low’, ‘Heroes’ y ‘Lodger’, pero lo que puede que muchos no sepan es que el Duque Blanco contribuyó enormemente a la caída de esa barrera artificial que dividía a la ciudad en dos mitades.

En 1987, Bowie regresó a la capital germana para dar un concierto en la parte occidental y tuvo la idea de tocar lo suficientemente alto y cerca para que pudieran escucharle en la otra parte del muro. A consecuencia de ello, se produjeron violentos disturbios y una semana después el presidente estadounidense Ronald Reagan ordenó al líder de la URSS Mijaíl Gorbachov que tirara el muro de Berlín. Este gesto audaz perduró tanto en la memoria que el día de anunciarse la muerte de Bowie, la cuenta oficial de Twitter del Ministerio de Asuntos Exteriores Alemán publicaba el siguiente tuit: “Adiós, David Bowie. Ahora estás entre héroes. Gracias por ayudar a hacer caer este muro”.

Si una abuela ha estado rezando durante años a una figurita de ‘El señor de los anillos’, no entiendo por qué no podríamos hacer lo mismo con el creador de ‘Ziggy Stardust’. Repitan conmigo. Padre Bowie, que estás en los cielos…

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